Mostrando entradas con la etiqueta postureo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta postureo. Mostrar todas las entradas

jueves, 25 de agosto de 2016

Cosas que no le importan a nadie pero gracias por la info

Bajo este título se ocultan unas intenciones malignas del escritor del blog (osea, yo, Omar Habbab), y es que quisiera dar constancia de mi opinión sobre las cosas que cuenta la gente en las redes sociales que probablemente se podrían ahorrar. Seguramente yo, por poner un ejemplo, me podría ahorrar escribir esto, y es que ni yo mismo quedo libre de pecado a la hora de ser objeto de crítica del contenido que compartimos.

“Sobre todo tú, querido Omar. Sobre todo tú”.

He aprovechado la carencia de becarios en esta época del año (y durante el resto del año, para qué nos vamos a engañar), para elaborar una lista de cosas que la gente comparte en las redes sociales y considero (será opinión mía y para nada deberán ser considerados como dogmas, por favor), que deberían ser objeto de punición y castigo por parte de algún juez moral, si es que lo hubiese y no tuviese suficiente faena inculpando políticos.

Ahí va:

1- Fotos de parejitas: Vamos, es evidente que lo iba a poner. No sé qué esperabais. Me parecen totalmente innecesarias, sin intención de parecer un prohibitivo ayatolá. Es que no hacen falta todas esas fotos para demostrar vuestro amor. Además, si luego lo dejáis y acabáis mal, tendréis que borrarlas todas. No seáis tontos, si tenéis pareja, aprovechad el tiempo y dejaros de selfies, que ni os interesan, ni nos interesan. Gracias.
Edición 25/08: Corrijo, sí le importan, a vuestra abuela en caso de tener Facebook. 

2Fotos en el gimnasio o corriendo: Está genial que hagáis deporte, pero pensad que, si vosotros os ducháis para no ir por ahí sudados, ¿para qué os hacéis entonces una foto sudados o haciendo deporte? Es como si yo me operase el hombro y me dedicase a subir fotos de mi hombro dislocado en el preoperatorio. O peor aún, como si me operase y me dedicase a subir la operación en YouTube.

3- Fotos de libros: De verdad que me alegra muchísimo que os dediquéis a leer, e incluso que no fuese este blog y que prefirieseis leer libros. Lo respeto, no lo comparto pues soy el redactor jefe de este blog (y el resto de cargos también). El caso es que, si leéis, a no ser que sea un libro que queráis recomendar, igual es un poco gratuito eso de subir fotos de libros solo para decir “eh, que leo, miradme, soy culto”. No sé. Digo yo.

4. Fotos recicladas del Cabronazi: A ver, esto es serio. ¿Os habéis dado cuenta que, en ocasiones, la página del Facebook “Cabronazi” sube memes y vídeos de hace más de 10 años? En esa época yo me dedicaba a descargarme las pelis de Dragon Ball del Emule, y miraba esos vídeos en un primerizo YouTube. Ahora los sube Cabronazi y tienen miles de “likes”. ¿Qué está pasando? ¿Volveremos a sufrir un retroceso social como en la edad media?

5- Y última. Fotos de gatitos y perritos que no son vuestros: Parad ya, por favor. Internet ya está suficientemente inundada de mascotas como para que os dediquéis a subir fotos de gatos y perros que no habéis visto en carne y huesos. Alguien tiene que parar esta locura antes que se convierta en un festival al estilo “Berserk” pero de adorables cachorritos (lo sé, poniendo referencias como Berserk parezco entre culto y friki, es parte del encanto). 


Y hasta aquí la entrada de blog.

Solo añadiré una cosa. Compartir artículos de blog está bien. Compartir los artículos de Playground en los que, con una capa de pintura de ciencia, pretende descubrir secretos ocultos del universo, eso es el mal. Playground es el mal. Por es nos gusta. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Las élites económicas y el postureo.


Tenía pensado publicar otra entrada, pero en mi cabeza revoloteaba una idea desde hace días.

Hablemos de cosas polémicas, que hoy me he levantado con ganas de juerga. Amancio Ortega, el tío más rico de España, dona dinero a Cáritas. Y no poco. De vez en cuando dona unos cuantos centenares de miles de euros. Tampoco es casualidad que sea a Cáritas, una organización dedicada a cuidar de los pobres. Seguro que también marca la equis en la casilla de la iglesia al hacer la declaración (ojo porque afirmando esto me tiro a la piscina, pública en mi caso porque soy pobre).

¡Cómo nos gusta el postureo, ¿no!?

Hoy, con esta introducción, voy a hacer un importante intento por comprender la intención de aquellas élites económicas, que pese a vivir en sus burbujas de bienestar social, se dedican a donar una parte (miserable) de su fortuna a ayudar a los pobres. Y lo haré con un ejemplo de mi día a día.

Veréis, los que seguís mi blog sabéis que yo soy un tío con muchísima suerte. No me toca la lotería, no me caen rayos que me dan súper poderes, ni tampoco tengo alguna habilidad especial para nada, simplemente tengo suerte porque me siento afortunado, miro el aspecto bueno de las cosas e intento aprender de lo malo. Pero, en mi vida, hay muchísima gente que no es así, gente depresiva que siempre se obceca en las cosas malas y no se sienten para nada una pizca de afortunados. Con esa gente, yo intento hacer humor, conseguir que sonrían, reír a carcajadas, contar algún chistecillo, hacer alguna gracia… Sí, lo sé. Soy un payaso. Que le voy a hacer.

Ahora pongamos que hacemos la conversión de “alegría” a “euros”. Yo que soy afortunado y alegre, sería muy y muy rico, y me dedicaría a dar “alegría” a la gente que en este caso es muy pobre y triste.

“Bueno, si pretendías que te viésemos como una Madre Teresa de Calcuta, no lo estás logrando”.

Ahora pongamos por caso que la gente pobre y triste fuese muy hostil, y que por ser yo alegre, me quisieran apalear. 

¿No creéis que, para adaptarme a una sociedad hostil, me dedicaría a aparentar ser pobre y triste, que quizás vestiría con ropa pobre y triste, y que intentaría parecer de costumbres pobres y tristes, fumar lo que fuman los pobres y tristes, y fracasar en lo que fracasan los pobres y tristes para sentirme parte del grupo que forma la mayoría?

Pues aquí tenéis la explicación de, primero, por qué la gente rica dona dinero (aunque obviamente sea insuficiente) a los pobres, y el por qué muchos jóvenes de familias ricas, tienen a llevar a cabo vidas de pobre. Todos conocemos al típico chico o chica que, pese a proceder de una familia adinerada, se dedica a llevar una vida modesta, vestir ropa simple, aparentar costumbres de las llamadas “hippy”, o simplemente fumar porros todo el día hasta quedar ciego y no estudiar.

Y ojo, no lo critico. Siempre he pensado que si yo fuese rico me dedicaría a pasear mi Ferrari por las calles para que los pobres se pudiesen sacar fotos con él y conmigo, que seguramente tendría hoteles, fincas, empresas, fábricas, un par de premios Nobel y más de un Oscar.


Claro, que es diferente haber sido siempre pobre y convertirse en rico, que haber nacido rico y querer saber lo que es ser pobre. 

PD: Espero no haber ofendido a ninguno de mis muchísimos lectores ricos con esta entrada (por cierto, aprovecho para decir que si algún multimillonario quiere invertir en el blog o publicitarse aquí, me puede mandar un correo que con mucho gusto le contestaré, escucho ofertas a partir de los... pongamos...  ¿10.000€?).