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martes, 14 de febrero de 2017

Especial San Valentín: Poema al amor de verdad

Foto muy idónea para la poesía. Sí, sí. 

Oh el amor. Qué gran cosa.
Ya estés enamorado de un orco romero,
del más listo, del más puerco sincero
o incluso de la persona más hermosa.

Oh amor, qué gran cagarruta acontecimiento.
Siempre pensé que era muy bonito
pero un vendaval desvió el destino
de la flecha de cupido a un puto o puta un esperpento.

Oh amor, qué bonito es el amor.
Salvo si te regala una cebolleta,
una fregona, una plancha, una bayeta
o cualquier cosa menos una flor.

Oh amor, qué sorpresa y qué destino.
A mí realmente se me cae la baba
cuando veo como una relación acaba
por culpa de unas copas de más de vino.

Oh amor, qué inspiración tan repentina.
Se me acaban las palabras de una forma
que ni el más atolondrado soñador se imagina.

Oh amor, una palabra que muy bien suena.
Ojalá dedicásemos los mismos días al año
a cosas que verdaderamente valen la pena.


Omar Habbab - Oda al amor de verdad.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mi regalo de cumpleaños: Gracias y adiós


Antes que penséis lo que no es por el título…

“¡Sí, al fin cierras este endiablado blog y te dedicas a tus cosas para dejarnos definitivamente en paz!”.

No. Esta entrada es un especial porque hoy es mi cumpleaños, hago 24, y he decidido tomar las riendas de mi vida sin miedo a equivocarme. La entrada va dedicada a unas personas que ojalá se den por aludidas porque tampoco voy a decir sus nombres. (No te flipes, lector cursiva, que el blog seguirá).

Además, creo que esta entrada de blog es totalmente necesaria. Cuando sea un señor mayor de estos que miran obras y refunfuñan todo el día, quiero leer esto con mis gafas de señor mayor desmejorado, y pensar en lo mucho que hice, y lo poco que me valoraba a mí mismo. Quiero enfadarme, y luego quiero dar la lección a mis nietos para que aprendan que sí, solo se vive una vez, que sí, hay que aprovechar el tiempo, pero que sobre todo, hagan las cosas con el convencimiento suficiente para no arrepentirse nunca. Y ahora sí.

Gracias. Muchísimas gracias. De todo corazón. 

Como ya he dicho, hoy es mi cumpleaños, y como últimamente me da mucho por revisar fotos antiguas, estuve mirando fotos mías de hace tiempo y dándome cuenta de cómo he llegado a cambiar al largo de los años. Seguramente más en los últimos de la carrera y sobretodo estos dos últimos, por cosas de la vida, he cambiado mucho.

He aprendido cosas, he ampliado mi círculo de amistades, pero si algo he cambiado de verdad, ha sido mi forma de ser y actuar. En esencia sigo siendo el mismo, pero de carácter, he cambiado totalmente, y eso se lo debo a la gente que ha aparecido en mi vida, pero también a los que han desaparecido.

Solo puedo y quiero tener palabras de gratitud en este momento, y lo cierto es que podría no tenerlas, y este blog podría bien ser un blog donde invocase a mil diablos para que hiciesen justicia a cambio de toda mi maldita suerte.


Pero no. No me sale de dentro. Lo único que puedo hacer es dar las gracias y decir adiós. Y ojalá las personas a las que me refiero, se den por aludidas. Decían en Love Story que amor significa no tener que decir nunca un "lo siento". La película era de las favoritas de mi padre, pero realmente no tiene coherencia porque el final es terriblemente malo, y si uno es un capullo, pues un "lo siento" no soluciona, pero tampoco está de más.

La gente entra en la vida de uno sin que éste se dé cuenta, y cierto es que sale también sin que uno se imagine que será la última vez que verá a esa persona. Un día conoces a una persona, quedas, y ya nunca más vuelves a saber de aquella persona precisamente por un cúmulo de circunstancias llamado generalmente como “vida”. “La vida es así” dije en el discurso de graduación donde me despedí de muchísimos amigos a los que veía cada día y algunos con los que puede que no me vuelva a cruzar. La vida es así, llena de luz, llena de color...

La vida y el tiempo. El tiempo y la vida. ¿Estamos aprovechando el tiempo a sabiendas que vamos a morir? El ser humano tiene más preocupaciones que esta, y gracias a eso, es posible ser feliz con las cosas que hacemos.

El tiempo pasa incansable,
bajo la lluvia de noviembre.
Espero tu mirar amable,
y descansar para siempre.

Mil noches en vilo pasé
pensando en lo que hice mal,
la verdad fue que ignoré
que tú no estabas igual.

La vida de todo ser son dos días,
medio ya creo que lo he pasado
aguantando todas estas tonterías.

No vale frustrarse si no fragua
el amor que pronto empezó tonto
y se ahogó en un vaso de agua.

Y adiós.

¿Y adiós por qué? Adiós porque hay que saber soltar aquello que no es nuestro y no necesitamos ni nos necesita. Decía un proverbio chino que, si realmente amas una flor, la dejarás dónde la viste, precisamente porque, si la arrancas, se pudrirá y morirá. En cambio, si la dejas en la tierra, vivirá lo que debe y donde debe. Puede que no la disfrutes tanto como te gustaría, pero cierto es que la otra opción es demasiado egoísta. Obsérvala, riégala cuando lo creas conveniente, y no intentes poseerla, porque será entonces cuando todo se estropeará. 

Este proverbio lo leí de pequeño en un libro de relatos cortos, y desde entonces no me lo pude quitar de la cabeza.

“Un poquito pagafantas ese proverbio, ¿vas a culpar a un asiático medieval de tus fracasos amorosos?”.

Así pues, como decía, la gente entra en nuestra vida, y se va sin decir nada. Lo mejor que podemos hacer es aprender de todo el mundo que por casualidad y fortuna, se ha cruzado con nosotros, y saber decir adiós cuando es oportuno. Porque nunca se sabe cuándo puede ser la última vez que veamos a alguien, y si realmente ha sido alguien que ha influido en nuestra forma de ser, hemos de ser capaces de decir adiós.

Si te vas te pido algo,
vete sin ningún reparo.
La puerta, ciérrala bien,
yo diré cuándo la abriré.

No necesito compasión,
para nada eres mi obsesión.
La vida apenas he perdido,
pues de mis errores he aprendido.

Las oscuras becquerianas golondrinas,
se aburrieron muy temprano al saber,
sobre nuestras acomplejadas vidas.

Me callo ya suponiendo que para vos,
me estoy haciendo ya muy cansino.

Sin más alargo pues, gracias y adiós.

¿Por qué? No hay nadie en este mundo mejor para influirnos que nosotros mismos. No hay nada en este mundo más importante para nosotros que nosotros, ni a nadie hemos de querer más que a nosotros. Esa es la verdad y todo el resto de cosas es basura. El qué dirán, el cómo nos mirarán, el qué estarán pensando o el qué pasará. El momento es ahora, la persona eres tú mismo. Todo el resto son cosas artificiales y basura mental que hay que sacar antes que pase el camión y se quede dando peste. Esa es la realidad.


Nos levantamos cada mañana pensando en las cosas que hemos de hacer porque vivimos en una sociedad en la que, si no haces lo que debes, eres repudiado, miran mal, piensan mal. Da igual. Lo importante eres tú mismo. Da igual lo que piense el resto, da igual lo que te digan, da igual que no te valoren por quien eres ni por cómo eres. El mundo es cruel y lo seguirá siendo, aunque bajes la cabeza y te rindas. No les des ese gusto. Sigue adelante, piensa en ti y disfruta del ahora porque nada ni nadie merece robarte tu valioso tiempo más que tú mismo. 

No tomes un consejo como una ley firme. Piensa tú, y actúa en consecuencia. Solo así podrás tomar las riendas de tu vida y ser realmente quien quieres ser. Solo así serás feliz.

PD: Me embarga una extraña sensación de tranquilidad después de publicar esto. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué es la felicidad?


Decía Béquer, “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú”.

Pues lo siento Gustavo, pero no hablaré de lo que es la poesía, porque precisamente es un término ya acuñado en el diccionario, y este blog es más de prosa.

Gustavo Adolfo Bécquer: “¡Maldito seas Omar, he pactado con el diablo la venta de mi alma por tal de viajar en el tiempo y saber qué opina alguien de tu calibre, sobre mi poesía!”

Sorry Gus.

Hoy voy a explicar de forma larga y extensa lo que es la felicidad. Y me he documentado mirando una película como “En busca de la felicidad” o “El Padrino” (sé que muchos pensaréis que ver El Padrino no es documentarse para hablar de la felicidad. La verdad es que, si uno ve la cara de Michael después de suceder a su padre, y matar a cierta persona, en cierto coche, con cierto estrangulamiento, se entiende todo a la perfección).

Ser feliz significa hacer algo.

Y hasta aquí el blo…

“Espera, espera, ¿ya?”.

Bueno, no creo que haga falta decir demasiado más para explicar lo que es la felicidad. Felicidad es querer y sentirse correspondido, trabajar y sentirse realizado, o incluso se puede ser feliz con simplemente una cena de familia de esas que nunca sabes cuándo va a ser la última en la que os reunáis todos y por tanto decides disfrutarla al máximo.

En definitiva, uno no puede ser feliz si no hace nada o hace lo mismo de siempre. Por eso hay gente a la que ir a trabajar le hace feliz, otra que necesita vacaciones y viajar para ser feliz, otra a la que estar en casa tranquilo, después de un día ajetreado le hace feliz… La concepción de felicidad depende de cada persona. 

A Will Smith en “En busca de la felicidad”, le hacía feliz entrar en una empresa y trabajar siendo explotado probablemente, por unos jefes autoritarios, pero consiguiendo así suficiente dinero para mantener a su hijo en unas condiciones estables. Pero para su hijo, igual que para la mayoría de niños, la felicidad es jugar. A las parejas de adolescentes les hace feliz estar con su pareja, y les da igual el resto de mundo (lo cual es bastante poco racional, pero cada uno con sus trastornos de conducta, no voy a juzgar a nadie).

Ahora bien, ¿la felicidad tiene algún tipo de sentido evolutivo que nos haga pensar que ha sido concebida para mantenernos con vida? Obviamente la infelicidad no parece la mejor manera para vivir lo suficiente para reproducirse. Aun así, pensar que Bambí no se consiguió reproducir porque vivía en un estado permanente de depresión ante el trauma de ver a su madre morir asesinada delante de él, tampoco parece muy de sentido común.

Con esta última referencia grandilocuente (me referiero a Bambi), quiero decir que, la felicidad, pese a ser importante para nosotros, no la incluye como uno de los instintos básicos de los seres vivos, como son el reproductivo, o el de supervivencia. Esto está claro a no ser que sufras alguna patología psíquica que te induzca, por ejemplo, a tener tendencias suicidas, o a la promiscuidad sin control.

"O así sería si no fuese porque la sociedad en la que vivimos nos vende un modelo de felicidad irrealizable que nos obliga a ser infelices por siempre dado que todo acaba siendo artificial y de eso no nos damos cuenta hasta que comprendemos el verdadero valor de las cosas que nos rodea, y entendemos qué sería del mundo si nosotros no estuviésemos en él".

¿Y vosotros qué opináis? ¿Qué es la felicidad para vosotros? Comentad lo que os hace felices, si queréis, que os leeré con mucho gusto.

La semana que viene resulta que el jueves coincide con el día mundial del Sida, y mi cumpleaños (no sé por qué siempre acaban coincidiendo estas dos fechas), así que miraré de hacer algún blog especial de esos que marcan un antes y un después en la historia de la humanidad, como cuando Amstrong pisó la luna, Einstein publicó la teoría de la relatividad, o John Cobra se agitó el paquete en televisión.