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jueves, 1 de septiembre de 2016

Gente tóxica, la vida y las mentiras de autoayuda.

Hoy vengo a hablar de un colectivo social y no me gustaría centrarme en nadie en concreto, y si alguien se da por aludido, pues oye. Que se sienta gratificado de que le dedique una entrada de blog, que cuando este blog y yo seamos famosos, podrá presumir con sus mierda amigos y su asquerosa pareja .

Dicho esto, hoy hablare de la gente tóxica. 

Es tan estúpido que tenga que dedicar una entrada de blog a esto, que me avergüenzo a mí mismo. Deberíamos estar todos disfrutando de la vida, y no pensando en minucias como "esta persona no me ha hablado, debe estar enfadada", "este tío me esta usando", o "qué mala leche tiene tal". Es en realidad una puñetera vergüenza que nos dediquemos a buscar problemas donde no los hay, y por culpa de estas estupideces no seamos capaces de disfrutar de la vida con quien nos quiere, de nuestra familia y amigos que siempre estarán ahí, y de las cosas buenas que nos quedan, si es que nos queda algo después de haber leído libros de estos degenerados psicólogos que dicen ser portadores de la panacea mental, y no saben ni mantener una vida estable y feliz los muy desgraciados. De verdad que me da vergüenza que escritores imbéciles se dediquen a buscar pensamientos basura como la idea de la toxicidad de las personas, solo para vender libros y obsesionar a la gente con estas estupideces. Abramos los ojos de vez en cuando, por favor, que nos perdemos muchas cosas fantásticas de nuestro día a día por ir haciendo el anormal y buscando conflicto donde no lo hay.

Como iba diciendo, hoy hablaré de la gente toxica, un adjetivo no atribuido normalmente a las personas, hasta hace poco tiempo, cuando se ha popularizado su uso para referirnos a las personas que mejor mantener lejos para una mayor salud mental propia. O eso dicen los que se supone entienden sobre el tema.

Os cuento, a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente de la llamada “toxica”, y en realidad no es tan malo si entiendes por qué son así. Lo que pasa es que hace falta un esfuerzo mental relativamente grande, y muchas personas de cerebro minúsculo con capacidad de escribir, no son capaces de realizarlo, con lo que simplemente se dedican a escribir libros diciendo “ay que mal las personas tóxicas, aléjalas de tu vida, que cuanto más lejos mejor y paga cuarenta euros por este libro que te soluciono la vida amigo y de regalo este boli para pintar en tu pared los días de imbecilidad que te quedan”.

Total. A lo que iba. No os fieis. Y lo digo en serio. La gente, por tal de conseguir trabajo y subsistir, son mucho de engañar a los demás, y hay mucho degenerado sin escrúpulos que os dirá que la persona que se preocupa por vosotros es una persona tóxica y que mejor os vayáis de casa al Himalaya, que casualmente su primo tiene una agencia de viajes que os lo dejará bien de precio.

“¡Pero a ver, Omar, que la gente tóxica existe!”.

Bueno, sí, pero no todo el monte es orégano.

Una persona tóxica de verdad sería un habitante de una ciudad distópica que no tiene ninguna esperanza en la humanidad, y como ese tipo de personas no las encontrarás fuera de un centro de salud mental, en una sociedad civilizada como la nuestra, en todo caso lo que sí es razonable es considerar una actitud como “tóxica” y no una persona. Y este último concepto es importante, pues muchos libros de autoayuda de mierda, nos incitan a olvidar a aquellas personas “tóxicas” por el mero hecho de adoptar una visión negativa de según qué acciones, y con negativa, me puedo referir a pesimista, o precavida, imaginad la ambigüedad de la palabra.

Eso es una estupidez. No puedes marcar a una persona por adoptar una actitud negativa en un momento determinado de su vida. Difícilmente haya gente en el mundo que tenga una actitud positiva los 365 días del año (a parte de mí, claro está). Entonces, ¿cómo demonios vas a apartar a una persona de tu vida porque haya adoptado una actitud negativa en ciertos momentos?

Es más, os doy un consejo. Si alguien en alguna ocasión decide apartaros de su vida, lo mejor que podéis hacer es apartaros vosotros, porque si una vez ha decidido que no sois suficientemente importante para formar parte de ella, es que igual no os ha valorado suficiente nunca. Y eso puede ser por dos cosas. O esa persona tiene complejo de superioridad hacia vosotros, y luego se ha dado cuenta que tampoco sois tan inferiores, o bien esa persona tiene un complejo de inferioridad que quiere ocultar y luego se da cuenta que os necesita para no ser tan inferior. En ambos casos no vale la pena.

Dicho esto, esa persona, como ya he dicho antes, no será toxica porque ese término no existe y solo se aplica para vender libros. Esa persona simplemente será imbécil, y, sinceramente, la gente imbécil no es que sea tóxica, sino que deberían crear un gremio de la imbecilidad y danzar cogidos de la mano, y así se entretendrían con sus iguales. Pero tampoco es que haya que alejarlos, son personas iguales que tú, querido lector (y algo inferiores que el escritor de este blog, pero esto lo mantendré rallado para evitar conflictos). 

PD: Como sé que después de leer esto, habrá quien seguirá pensando que la gente toxica existe, voy a poner un ejemplo final, que ya sabéis que me encantan los ejemplos clarificadores y además se me dan muy bien las similitudes.

Yo de pequeño siempre fui mucho de sacar notas justillas, y nunca pensé que la profesora me tuviese manía. Quizás por eso no me gusta echar la culpa a los demás de mis propios fracasos, ni tampoco diré que los demás son tóxicos cuando el mayor enemigo para ti, eres tú mismo.  Antes de fijarte en si la gente es tóxica o no, harías bien en mirar si el tóxico para ti no eres tú y tu actitud de fracasado. 

PD2: ¡Tú sí que eres tóxico, Bernardo Stamateas! ¡Imbécil!

PD3: Me han baneado del Pokémon Go y no pienso hablar del tema. Lo digo porque hay algún lector (y no digo nombres Parals que no haya represalias de fanboys), que me han insistido que raje sobre el juego y explique lo sucedido. Y no puedo. El caso está bajo secreto de sumario. 


Secreto del caso.

miércoles, 13 de abril de 2016

Tips para Ana y Mía. El drama silenciado



Vivimos en la era de la comunicación y estamos incomunicados, siendo así inconscientes de lo que pasa en nuestro alrededor, de los dramas, los problemas de nuestros vecinos y las vidas de nuestros allegados más allá de lo que nos muestran.
Dicho esto, os muestro un vídeo:

Este espeluznante vídeo que acabamos de ver es uno más de los vídeos sobre “Ana y Mía” (Anorexia y Bulimia) que podemos encontrar en YouTube. Básicamente lo que podemos encontrar en su mayoría, son vídeos con consejos sobre cómo ser anoréxica o bulímica, cosa que obviamos como algo ilegal a más no poder, pero que sigue ahí, como la pornografía infantil, los ciber-acosadores, etc.
Pero no estamos aquí para hablar de todos los males de internet, porque ya hay gente que se dedica a perseguirlos y denunciarlos a las autoridades. Ya existen héroes anónimos en internet que dedican su tiempo libre a cazar a ese tipo de plagas, peses a que son pocos y en ocasiones no cuentan con suficiente apoyo gubernamental.

El caso del que vengo hablar es el de “Ana y Mía”. ¿Cómo puede ser que un portal como YouTube tolere que existan canales como el que hemos visto anteriormente, con una cantidad de suscriptores remarcable y que sin duda logran repercusión mediática?

“Bueno, la libertad de expresión… Ya… Tal…”.

¿Quién con dos dedos de frente permite que existan vídeos en su portal que dan consejos para enfermar de algo que puede llevar a la muerte, y luego se dedica a censurar vídeos que muestran relativa desnudez, o simplemente dicen palabras malsonantes?

No son pocos los canales que nos muestran vídeos de este tipo:

-          “Anorexic Crazy” https://www.youtube.com/channel/UCS4xftzk49Oz7PAHQVjXBBA/feed
-          “Pretty Dolls”: https://www.youtube.com/channel/UCGYt9lEiVRzBti6f7WE2e_A/feed

Y así podría seguir horas y horas desgranando los canales favoritos de cada una de las anteriores referencias hasta esquematizar un entramado de canales cuyos vídeos repugnarían a muchos.

“Vale Omar, ¿qué pretendes con esta entrada?”.

Os explico. El objetivo de esto no humillar a la gente que ve este tipo de vídeos, ni denunciarlos a las autoridades, ni tan solo decirles que lo que hacen está mal. No creo en el aprendizaje de ese modo. Lo que realmente pretendo es que veáis que, internet es muy grande. Demasiado. Y no es un lugar seguro para gente que no se cuestiona las cosas.

Lo que quieren las personas que realizan esos vídeos son dos cosas. La primera, hacer que más gente tenga el mismo problema que ellas, siguiendo el principio de “mal de muchos, consuelo de tontos”. Para eso se aprovechan de los valores preconcebidos de la sociedad por los cuales una princesa ha de ser delgada y cuanto más delgada, mejor (véase el ejemplo de Barbie).

La segunda intención es llamar la atención y sentirse el centro de algo, que la gente la siga y claro, como la otra gente le valora positivamente, ellas también se valorarán así. Son personas sin autoestima, y sin autoestima seguirán hasta que no se den cuenta del verdadero valor de los seres humanos, que trasciende lo visual.

Para concluir me gustaría acabar con una reflexión. La solución no es cerrar esos canales. La solución puede pasar por borrar vídeos, pero los canales no deben ser cerrados. Esos canales han de servir como nexo para llegar a la gente con esos problemas en concreto, y crear ahí contenido para girar la tortilla y explicarles que los consejos ahí aportados no son los adecuados.

Dicho esto, os invito a opinar sobre el tema. 

miércoles, 27 de enero de 2016

¡VIVE PARA TI, HOSTIA!


Llevo un mes sin subir ninguna entrada de blog y realmente me siento mal por ello. No soy alguien que deje las cosas a medias, y si lo hago me siento como si me quedase una espinita clavada. Las cosas no hay por qué acabarlas a lo grande, pero siempre hay que encontrar un final para todo, y mejor que sea cuando estás arriba del todo.

El caso es que el otro día pensaba en algo que me encendió la bombilla esa que se utiliza para simbolizar que alguien ha sido iluminado. Ya sabéis los que habéis seguido el blog que este no lo escribo para conseguir nada, solo lo hago para ordenar mis ideas y no oxidarme en lo que a redacción se trata. Si quisiera fama o repercusión, haría vídeos chorra en YouTube, y ni creo que los vídeos que subo sean una chorrada, ni pretendo conseguir fama con ellos. De hecho, muchos de mis mejores vídeos no llegan a las 300 visitas.

En definitiva y a lo que venía. ¿Para quién vivís? ¿Vivís para vosotros o vivís para los demás? Creo que esta pregunta nos la deberíamos hacer cada mañana al levantarnos y mirarnos al espejo, ni que sea para darle un sentido al hecho de levantarte por la mañana.

Naces porque otros lo han querido así, creces dependiendo de los demás, y cuando eres adulto, acabas trabajando para una empresa que no se preocupa por ti. Simplemente serás explotado y harás algo que igual no deseas, pero piensas “bueno, hay que hacerlo para poder vivir”.

Caramba, carambita, Carambola. La vida acaba siendo una cosa sujeta al vivir para trabajar y seguir viviendo trabajando.

“Claro, la realidad es dura, pero es la realidad”.

Entonces, querido Señor Cursiva, ¿si dejásemos de vivir, no cree que alguien más acabaría trabajando donde usted?

“Sí, claro, cuando uno muere el mundo sigue girando”.

¿Y que el mundo siga girando no le demuestra que, si uno vive para ser feliz uno mismo en lugar de para hacer feliz a los demás, igual lo que le hace a uno infeliz lo acabe asumiendo alguien que realmente desea eso? Es decir, ¿No cree, Señor Cursiva, que la vida está hecha para ser feliz y que, si cada uno se preocupa por su propia felicidad respetando a la de los demás, ¿puede que la gente no fuese a trabajar con desgana y serían capaces de mirarse al espejo sin desear que el día pasase rápido?

“Me he perdido en el primer “y””.

En resumen. Conozco a demasiada gente infeliz que lo es porque hace lo que cree que debe hacer, porque trabaja para que se le tenga en buena consideración, o simplemente porque cree que llevar una vida pragmática y simple, le facilitará mantenerse con vida hasta llegar a la esperanza de vida del país. Como si alguien de veinticinco o veintiséis años se tuviese que preocupar por la pensión que cobrará cuando tenga 70 años. Si llega.

El modelo social actual está creando una generación de gente infeliz que hace lo que debe y no lo que quiere. Sin duda internet favorece que la gente no haga lo que quiere, no salga a la calle, no se relacione y no vea que hay algo más allá del trabajar o estudiar, dormir, levantarse, salir de fiesta por ahí, alcoholizarse, etc.

 “Hombre, ¿y si uno tiene hijos o gente que depende de él, qué? Qué listo eres…”

¿Y si tienes hijos no serás feliz cuando ellos sean felices, cuando aprendan una lección, o simplemente pasando tiempo con ellos?

"Sí... pero... ¡maldito mago de las palabras, lo has vuelto a hacer...!"

¡Si hemos llegado a ser los primates que somos ahora, con una cultura y el conocimiento suficiente para estar leyendo esto, es porque algunos seres humanos no se han resignado a ser lo que debían y quisieron ser lo que querían ellos!

Imaginad una conversación entre antiguos homínidos:
-Buah, me está apeteciendo un montón comerme esa carne un poquito chamuscada por el fuego, no sé por qué.
-¡Qué dices loco! ¡Eso la haría incomestible y la desperdiciaríamos! Calla, calla, anda, y trae para acá que tu no sabes.
-Pero es que igual está buena...
-Pero es que no piensas, tronco, ¡no ves que si quemas esa carne y luego no se puede comer, estarás desperdiciando alimentos! ¡Estamos en la puta prehistoria!, ¿cómo vamos a sobrevivir sin comida?
-Sí, claro. Tienes razón. Igual cuando se inventen los Mercadona...
-Claro. Tú paciencia, que ya vendrá el día.

¡No importa que no seáis felices porque eso puede llegar a ser simplemente un estereotipo de la sociedad! ¡No tenéis por qué intentar ser los mejores porque simplemente se os haya dicho de serlo! ¡No pasa nada si al final no acabáis ganando suficiente para compraros algo, o no podéis acabar una carrera cuando queríais, o simplemente piensas que no eres suficiente bueno en algo en lo que has trabajado mucho! 
¡Hagas lo que hagas, vive para ti y no para los demás!

miércoles, 28 de octubre de 2015

Blog serio: Los sin-patria

Hoy hablaré de un tema serio y que me ha rondado por la cabeza desde pequeño. Espero que lo leáis de forma objetiva. No tengo intención de criticar a nadie ni pretendo que alguien se sienta aludido. Simplemente quiero expresar mi opinión sobre algo que me ha molestado desde que tengo uso de razón y que quizás os puede servir para comprender como nos sentimos muchos.

Partimos de la base que vivimos en una sociedad racista. Se pide a los inmigrantes que se adapten, pero como sociedad prácticamente no se aceptan como uno más. No todos somos considerados como iguales ni se nos trata por igual y creo que pocas objeciones puede haber respecto a eso. En caso que alguien discrepe, que me deje un comentario razonándome por qué cree que la sociedad no es racista.
Veréis, mis padres, como los padres de mucha y mucha gente, son inmigrantes, y de diferentes partes del mediterráneo. El caso es que mis raíces son musulmanas y mi nombre es Omar (nombre árabe) Habbab (apellido sirio) Mohamed (esto ya queda claro de donde es). Además he nacido aquí, en España, Cataluña, Girona, y he vivido, hablado, escrito, leído y cantado toda mi vida en la misma región con las mismas lenguas.

¿Se podría decir que soy de aquí? Para mucha gente jamás seré de aquí, por más que digan que sí. Algunos, cuando ven o escuchan mi nombre, me etiquetan como un “islamista radical”. Seguro que muchas personas se imaginan que vivo en una casa, que las mujeres de mi hogar son sometidas a la ley islámica, que llevan todo el día velo, que nos pasamos todo el día rezando y que nuestra vida se basa en los fundamentos del islam. Puede que incluso haya gente que piense que mi ideología es la de un islamista radical que quiere el éxito del ISIS por tal de volver a conquistar Al-Andalus. No entraré a juzgar este tipo de comentarios porque si me tuviese que ofender por ellos, creo que no saldría de casa.

El caso es que hay quien cree tener un origen claro, unos abuelos que son de toda la vida de una región, una nación de origen y unos ancestros milenarios que lucharon en muchas guerras por quien sabe qué estúpida guerra. Sienten una patria como suya y nadie duda que son de aquí. Claro, tienen el típico apellido “González”, “Fernandez”, “Pelayo”… O simplemente se llama “Enrique”, “Fernando”, “Margarita”… El nombre lo dice todo, ¿no?

Mirad. El hecho que haya gente de ideología de extrema derecha, que piense que yo no soy de aquí pese a ser nacido aquí, haber vivido aquí, y no conocer más lugar que este, no me importa en absoluto. Lo que me causa enfado es la gente que, pese a pensar en el fondo así, no lo dice, y simplemente te trata con desdén, como si al llamarte “Omar Habbab”, ya necesitases ayuda para el idioma y creyeses en un reino de los cielos con 40 vírgenes.

De pequeño veraneaba en Melilla, y cuando queríamos ir a la playa de Marruecos, en muchas ocasiones teníamos problemas al cruzar la frontera con una documentación que ponía como ciudad de origen “Girona”. No por llevar un DNI español, porque a la gente de Melilla bien les dejan pasar. Era por el hecho de no ser de un lugar que conocían.

Al llegar aquí, como me llamaba Omar Habbab y veraneaba en Melilla, ya debía ser extranjero. “Un moro que viene aquí a aprender de nosotros” debió pensar más de una persona. Alguno pensó igual “vienen aquí a quitarnos el trabajo y las ayudas”. Aún ahora, cuando me preguntan “de dónde eres” y les digo “de aquí”, me dicen “muy de aquí no serás llamándote Omar Habbab Mohamed”.

Con 8 años fui a Siria. Lugar natal de mi padre que vino a España con 21 años y vivió aquí hasta su muerte con 67. Ahí la gente hablaba en árabe, y la comunicación no era sencilla si no sabías el idioma. Así pues, tampoco era de ahí, ¿no? Por cierto, mi padre siempre fue mucho de leer a Bécquer, recitar poemas y escuchar a Julio Iglesias.

Mi pregunta es. Si no soy de ahí y no soy de aquí (porque socialmente no se me reconoce como tal), ¿de dónde soy? ¿Cuál es mi patria? ¿Tengo bandera?

Estas preguntas se las hacen muchos jóvenes con orígenes similares a los míos y que en ocasiones son discriminados por la sociedad, por su nombre. Este es el mundo en el que vivimos mal que le pese a mucha gente, y aunque muchos estén ciegos y no sean capaces de verlo a causa del velo de un mundo bonito y multicultural que proponen desde los medios a todo quien lo quiere. Es duro sentirse una persona sin patria ni bandera. Sin un sitio al que perteneces ni una patria que te represente. Es difícil ver un mundial de futbol sin saber qué colores son los tuyos. Es complicado vivir un conflicto como el de Cataluña y España sin saber si deberías ir con unos o con otros porque eres de aquí o de allí (Una vez quise opinar sobre la independencia de Cataluña en la página de Facebook de un diario digital. Me contestó una persona diciendo “si no te gusta, vete a tu país”). No es fácil no tener gente con tu mismo apellido en clase. E incluso cuesta que al leer tu nombre en clase o en la lista de espera del médico, no sepan pronunciar tu apellido. Duele mucho.

Dicho esto, he de decir que ya hace años que resolví esta cuestión en mi cabeza. Ya os he dicho que me rondaba desde que era pequeño. La conclusión es que soy de aquí y soy de allí. No necesito que nadie me diga de donde he de ser para llegar ser feliz. Al final, te miren como te miren, acabarás encontrando amigos que te aprecien por tu forma de ser, y no por si te llamas tal o Pascual, si eres de tal origen, o si tus abuelos eran de tal país. Al final acabas encontrando gente que mira más allá de tus datos, y se fije en la persona que hay detrás de toda esa carcasa.


Al final puedes ser de aquí, de allí, y puedes ser feliz. Todos acabamos encontrando un lugar al que regresar.

jueves, 1 de octubre de 2015

Mujeres y el dilema feminista


Ojo porque hoy toca ponerse serio. Se acabó de hablar de política banal, independencias, guerras y cosas que no importan a nadie. Hoy hablaré de las mujeres y un dilema feminista que me surgió en la cabeza el otro día. Ya sabéis que soy de ese tipo de gente que en ocasiones da vueltas a una cosa sin saber por qué, cual perro buscando la posición en la que dormir.
“¡Qué bien, por fin vuelven tus entradas machistas opresoras!”.

El otro día, escuchando un discurso político de un partido político cuyo nombre no quiero (ni puedo) acordarme, me di cuenta de una cosa curiosa, y es que en la propia base del feminismo, defendida desde una base antisistema resulta contradictoria en su totalidad.
“¿Antisistema? ¿No sería la CUP?”.
El feminismo dicta que hombre y mujeres somos iguales, y esto ha de ser aplicado a la sociedad que nos rodea para que haya igualdad. Obviamente siempre hay el típico gilipollas (todos conocemos algún gilipollas-caraculo) que confunde “feminismo” con “hembrismo” (el hembrismo sería algo así como el machismo, aplicado al sexo (cis (no se vaya a enfadar alguien)) opuesto).
Y es aquí donde, realizando este mismo razonamiento, me di cuenta de una gran contradicción, y es que en muchas ocasiones se dice que es necesaria una discriminación positiva hacia las mujeres, para favorecer la igualdad de género, y a esto algunas personas lo etiquetan de “feminismo”. Desde mi punto de vista, erróneamente.
Digamos que el feminismo en sí nació para que la mujer tuviese el mismo papel en la sociedad que el hombre. Bien. Hasta ahí todos de acuerdo. No obstante, y siempre desde mi opinión…
“Tu opinión machista opresora.”
Puede ser. Pero opinión al fin de cuentas.
Pues, como iba diciendo antes de interrumpirme a mí mismo, creo que la discriminación positiva es una muestra de hembrismo, la cual cosa no digo que me parezca mal. Muchas veces he pensado que si el mundo estuviese gobernado por mujeres en lugar de por hombres como ahora, todo sería muy diferente. No lo dudo.
Ahora bien, si jugamos con el hembrismo creo que ilegitimo escudarse en el feminismo para llevar a cabo medidas de ese tipo. Obviamente, contra el hembrismo, se recurriría al masculinismo (no me lo invento yo, existe).
Por poneros un ejemplo. En mi carrera (enfermería) te dan clase de “Persona Sana” y dentro de esa asignatura se hace “Mujer sana”. Curiosamente no se hace “Hombre sano”. Y ante mi asombro, una vez me dio por preguntar a una profesora de aspecto liberal (soy muy observador, nada de prejuicios). Cuál fue mi sorpresa cuando me respondió explicándome que la mujer era especial respecto al hombre, y por supuesto, mucho más compleja.
No me sentó mal, porque luego cuando acabas la carrera te das cuenta que hay mucha más complejidad y se profundiza mucho más en las patologías y cambios de la mujer (cis), que del hombre (cis). La cual cosa no significa que no se pudiese plantear hacer ambas cosas (otra cosa es que te hagan caso).
Y una vez llegados a este punto solo queda preguntarnos, ¿conseguiremos el estatus de iguales los hombres y las mujeres, o nuestras diferencias biológicas impedirán que consigamos la plena igualdad social?

A mí, mientras no sea la política la que lo impida, que la biología se ponga todo lo tonta que quiera. 

domingo, 30 de agosto de 2015

Las mujeres a fregar y los hombres a cazar.


Bueno, bueno, bueno. Apreciado lector que lleva semanas esperando una nueva entrada y que se encuentra con este título. Bienvenido de nuevo y perdón por la espera. Como verá usted, hoy hablaré de un tema muy y muy espinoso como es el machismo, el hembrismo, elfeminismo, el masculinismo, y toda esa bola de estiércol gigantesca que se usa para etiquetar a alguien cuyas ideas son tan hípsters y transgresoras que si no les pones un nombre, colapsas tu cerebro y produces una explosión supernóvica (palabra inventada en este post que significa “procedente o con las características de una supernova”).
Una vez hechas las presentaciones, vayamos al meollo del asunto.
A mí me han llamado machista en más de una ocasión y lejos de considerarme como machista, yo me considero humano (“ciudadano de un lugar llamado mundo” si queréis algo más bonito pero menos profundo). Lo que sí es cierto es que, más allá de cómo te consideren cuatro personas que no te conocen de nada más de lo que les quieres mostrar, soy de la firme creencia que uno es lo que cree firmemente que es y no lo que los demás creen que es.
Dicho esto, creo que considerarse a uno mismo como “feminista”, “masculinista” o cualquier cosa con unas características bonitas y amigables, es un poco creído por parte de esa persona.Es como si yo dijese que este blog es la hostia. Nadie dice que no lo sea, pero tampoco es mi papel como autor el decirlo. Dicho de otro modo, que tu madre te diga que eres muy guapo, no significa que tú vayas diciendo por ahí “joder, qué guapo que soy”.
Partiendo de este punto, creo en la igualdad entre hombres y mujeres en todos los sentidos y en todas las posibilidades. No entraré a analizar las diferencias físicas porqué eso da material para otra entrada, si no que me refiero más bien a nuestro papel en la sociedad. Sí amigos. Esa sociedad que discrimina a la mujer en su lugar de trabajo por el hecho de poderse quedar embarazada. Sí amigos, esa sociedad que en los anuncios de productos de limpieza siempre pone una mujer y rara es la vez que ponen un hombre (cosa que suele llamar la atención del espectador). Sí amigos, esa sociedad que da más tiempo de vacaciones a la madre para criar al hijo, que al padre (total, no lo has parido tú, no te quejes, eh, que vas de listo).
Pero como en este blog analizamos la sociedad desde su raíz, vayamos al tajo.
Partimos de una sociedad heteropatriarcal que… (y aquí vendría la crítica a la actual sociedad que os voy a ahorrar porqué la gente se llena la boca de paridas sobre el tema, y en realidad no tienen ni idea de antropología, ni saben de dónde venimos ni a donde vamos). La cuestión es, como en todo, los extremos. El extremo de procurar por el bien de los derechos de la mujer, es ponerlos por encima de los del hombre (hembrismo). El extremo de procurar por el bien de los derechos del hombre, es ponerlos por encima de los de la mujer (machismo). En medio, tenemos el feminismo y el masculinismo, que a mi entender, son dos caras de la misma moneda.
Una vez analizado, pensemos en las relaciones humanas. Heterosexualidad, homosexualidad, bisexualidad. Tres formas distintas de relacionarse en pareja en una sociedad que genera controversia alrededor de las relaciones homosexuales y bisexuales. Ahí, añadamos que la sociedad es machista con una tendencia al feminismo, cuya colisión genera masculinismo y ciertas partículas de hembrismo.
¿Ahora entendéis por qué me considero humano? Si es que todo es más fácil cuando te alejas de todo y lo miras desde fuera…

PD: Es evidente que los papeles  del hombre y la deben ser iguales en la sociedad. Eso de que las mujeres saben hacer más de una cosa a la vez me parece tan hembrista, como machista la publicidad de los Reyes Magos que promueven que los niños jueguen a fútbol y las niñas a muñecas. ¿Acaso no hay hombres y mujeres pianistas que con una mano tocan unas notas y con la otra, otras?