martes, 8 de marzo de 2016

Día internacional de la mujer


Hablemos del día de la mujer y también de esa gente que dice “y por qué no hay día del hombre?”. La verdad es que hay que ser un poco bocazas e ignorante para decir algo así pero bien, hay de todo en la villa del señor y el Darwinismo no era perfecto. 

El día de la mujer se celebra como un día en el que la gente reivindica la igualdad entre hombres y mujeres. Igualdad que también promueve el feminismo. ¿Son entonces los idiotas que dicen estar en contra del feminismo, los que quieren hacer un día del hombre? Analicémoslo. 

  
Este día se instauró en una época en la que la igualdad entre hombres y mujeres era bastante poco real y muy utópica, y ahora pese a que la situación ha cambiado bastante, aún encontramos vestigios de esa época. Me refiero a la época en que la palabra “ama de casa” era más usada que hoy. Esa época en la que lo raro era encontrar a mujeres en puestos empresariales altos, o en gobiernos importantes. 


Pero desde entonces ha llovido mucho y la piedra calcita de la desigualdad de genero se ha ido rompiendo, y no precisamente por el hecho de celebrar un solo día una sola cosa. El día de la mujer no es el día en que abrimos champán y tiramos confeti. El día de la mujer es el día en el que hay que reivindicar más que nunca el papel de la mujer en la sociedad, pero continua siendo necesario hacerlo el resto de año. Y no debería ser así. Con igualdad, no habría día de la mujer, y tampoco haría falta reivindicar nada. 

  
Es precisamente porque no hay igualdad que continua siendo totalmente necesario usar este día como punta de lanza del feminismo. Seria raro que siendo el día de la mujer, y viviendo en una sociedad como en la que vivimos, no fuésemos capaces de comprender algo así. Y comprenderlo quizás sería el primer paso hacia la igualdad. 

  
Y sí. Los que quieren un “día internacional del hombre” me parecen bastante tontos. ¿A vosotros no?

  
"Ah. Pero entonces no hay igualdad".


La igualdad se consigue con el día a día, y no por un solo día de publicar cosas bonitas en el FB. 


Y por cierto. Si queréis entrar más en un debate inteligente y no solo en bobadas de si hay que celebrar el día internacional del hombre, podríamos analizar si lo que necesita la sociedad es "igualdad de género" o "equidad de género". La equidad implicaría en ocasiones la discriminación positiva a favor de la mujer, cosa que podría servir de argumento a la gente machista o masculinista. En cambio la igualdad parte del hecho que somos iguales y debemos tener las mismas oportunidades independientemente de nuestro género (cosa también bastante curiosa porque si tenemos las mismas oportunidades pese al género, no necesariamente las tendríamos de igual modo según el estatus social, y eso nos llevaría a otro debate aun más intrincado).

En definitiva. Que la igualdad de género es bien. 

domingo, 21 de febrero de 2016

Ser enfermero, algo más que pinchar y cortar.


Ya está bien de tanta tontería. De verdad. Hoy escribo esta entrada del blog muy y muy indignado, y sé que quizás debería respirar un par de veces, pensarlo un poco y dejar pasar el tiempo, pero… entonces sería demasiado políticamente correcto.

Estoy hasta las narices de esa gente que, cuando eres joven, te dicen que no podrás, que no sirves, que eres un fracasado o que te has dedicar a otra cosa, que lo que haces no es lo tuyo. Esos genios que saben codificar el algoritmo del tiempo y predecir el futuro como si tuviesen una puñetera bola de cristal. Esos seres que prefirieron pactar con el diablo, una clarividencia para ver las cosas del futuro, antes que millones de millones de "rosquillas".

Cuando acabé la presentación de mi Trabajo de Final de Grado, en el que hablaba de la posibilidad de educar a la gente por su salud a través de vídeos de YouTube, me dijeron que más que un proyecto de enfermería, era de comunicación. No quiero ni entender por qué alguien le dice eso a un chico de 22 años con ilusión, animos, entusiasmo, con ganas de cambiar el mundo y mejorar la vida de las personas.

Cuando acabé la presentación de mi trabajo final de la asignatura de Psicología de la Salud, del máster en el que hablé sobre “Retórica, argumentación y convicción en la salud”, me dijeron de forma textual que, el papel de la enfermera no es el de convencer de nada. Solo hay que informar y acompañar al paciente en su proceso. Que, si quería convencer, que me dedicase a la política.

Lástima me produce. Y me produce lástima porqué informar lo hacen las cajetillas de tabaco con el “fumar mata”, y acompañar lo hace el perro del ciego. Y sobre todo lástima me produce el hecho que una profesora le diga eso a un alumno de 23 años que pretende cambiar algo tan enquistado como el papel de la enfermera, y dar un vuelco al trato inefectivo que recibe el paciente sobre la educación sanitaria que recibe.

Cuatro años, cuatros años estudiando una carrera para que te digan que no has de convencer a nadie para llevar buenos hábitos de vida, que eso de convencer es de políticos. Que lo acompañes en su proceso. “Fume, fume, fumar es malo, pero fume, yo le miro”.

Y lo peor no es que te digan que te dediques a la política cuando has estado 4 años estudiando enfermería, cuando estás haciendo un máster en una facultad de enfermería, ni tampoco cuando has estado toda tu vida académica trabajando para mejorar una facultad en la que algunos profesores no ven más allá de su nariz y su cartera a la hora de hacer clase (esto sería hasta comprensible porque hay de todo en la villa del Señor). ¡Lo peor es que luego te den la razón el resto de presentaciones!


Uf. Bueno, después de soltarlo, ya me he quedado más tranquilo. Solo añadiré que lo bueno de estar acostumbrado a fracasar, es que te acostumbras a levantarte como un resorte, con más ganas y energía. 

Edición: Escribo esto a modo de añadido un par de días después de redactar la entrada cabreado. No he cambiado de idea, pero he pensado en ello y me he dado cuenta que los cambios grandes se hacen a pasos pequeños. Estoy seguro que algún día el paradigma de la enfermería cambiará y dejaremos de adoptar y enseñar un papel de enfermería sumisa y esclava de su propia rutina, con conocimientos desaprovechados y que aguante a los pacientes en enfermedades evitables. Estoy seguro que algún día todo cambiará, y solo es cuestión de echarle ganas y paciencia, porqué para convencer a un paciente para que deje de fumar, primero hay que convencer a las enfermeras para que aprendan el arte de la convicción. 

Edición 2: Escribo esto meses después de redactar la entrada. ¿Yo escribí esto? ¡Vaya! Parezco un poco cabreado. Voy a intentar censurar un par de cosas antes de publicarlo, no vayan a pensar ustedes que este blog ha dejado de ser políticamente correcto. No quisiera yo dejar esa sensación.

Edición 3: Voy a censurar alguna cosa más. He decidido que no hablaré más de los múltiples premios que he ganado estos meses desde que escribí esto, aunque creo que al decir que no hablaré de ello, ya lo estoy haciendo.

Edición 4: Se había quedado esto sin publicar. Voy a censurar alguna cosilla, no se vayan a ofender ustedes. 

martes, 2 de febrero de 2016

Queridos hijos...


El otro día pensaba en algo, y es que la despedida con mi padre fue simple y corta. “Cuidaros mucho” dijo. Creo que simboliza lo que mi padre fue para mi familia. Alguien que procuraba para que todo fuese bien, y bien fue siempre.

Aun así, esta última semana he estado reflexionando sobre el tema, y más allá de lo que mi padre contaba en su día a día, no plasmó lo que pensaba él en cada momento de su vida. No sé qué pasaba por la cabeza de mi padre cuando tenía mi edad, ni qué opinaba de la política de ese momento, ni tampoco cuáles eran sus sueños y aspiraciones en la vida. Incluso hoy en día, vemos por internet poca gente que lo plasme pese a que tienen la oportunidad de dejarlo para la posteridad.

A esto, hay que añadir que hace ya casi 6 meses que dejé YouTube con la pregunta de “¿cómo explicaré a mis hijos que he hecho los vídeos que he hecho para que entiendan por qué los he hecho?”.

El otro día tomé la decisión de volver a YouTube porque ya había solucionado mis dudas respecto a la justificación futura de estos vídeos. Tengo la teoría que, si algún día tengo hijos, estos entenderán los vídeos, y probablemente les acaben gustando. Como mínimo, si se parecen a mi seguro que se parten de risa.

Sí, como todos nosotros. Seguro que sí...

Detecto cierta ironía en tus palabras, Sr. Cursiva.

Aun así, creo que dejar un mensaje de tu yo joven, a tus futuros descendientes, para que, cuando ellos sean jóvenes, sepan qué piensas cuando eres joven, es una genial idea, así que ahí va.

“Queridos hijos, no sé ni cuántos seréis, ni si seréis. Pese a eso quiero deciros tres cosas que quiero que tengáis presente si algún día este blog cae en el olvido, y al buscar por internet un día lo acabáis encontrando.

La primera es que no hagáis caso a la gente imbécil. El mundo está lleno de fracasados que decidieron rendirse y hacer que los otros se rindan. Esos son los imbéciles. Los que os dirán que no podéis, cuando tienes las ganas y la ilusión para lograr algo. A esa gente lo mejor que puedes hacer es ignorarlos y seguir corriendo, avanzando hacia el mañana sin volver la vista atrás. Entonces, cuando logréis vuestro objetivo, entenderéis que, si se equivocaron una vez, se pueden equivocar el resto de veces.

La segunda es que, hagáis lo que hagáis, toméis la decisión que toméis, y aunque en ciertos momentos penséis que habéis fracasado en algo, no os arrepintáis de vuestras decisiones. Cierto es que rectificar es de sabios, pero eso no quita que de los errores se aprende, y que sin errores no aprenderíamos, ergo equivocarse está bien y por lo tanto arrepentirse de una mala decisión es erróneo. Cuando uno se equivoca ha de mirar hacia adelante, asumir su culpa y cargar con ella, y con ese peso, aprenderá una lección que le servirá para no equivocarse en el mañana.

La tercera y última. La vida puede ser maravillosa. No creo que haga falta explicarla demasiado. Hasta la rosa más hermosa tiene espinas, y no por ello deja de ser hermosa. La vida es así, con sus espinas que procuras evitar, pero en global, puede ser maravillosa. Aun así, como las rosas, para que se mantengan hermosas hay que dejarlas en el rosal. Si las cortas, dejarán de ser tan bellas como eran en su estado natural. Procura mantener una vida sana para que dure el disfrute de la vida, porque cuanto mayor seas, más apreciarás las maravillas de la vida.

Y para acabar, queridos hijos, solo deciros que, si algo no se puede ser en la vida, es pedante. La modestia es la clave para evitar hundirse al fracasar y para volverlo a intentar hasta que se consiga el objetivo. Uno no ha de presumir de lo que ha conseguido gracias al fracaso de los demás, ni tampoco de lo que ha logrado aprovechando las debilidades ajenas. Las mejores victorias se consiguen junto a tus iguales, y cuantos más ganan, más se disfruta.


Eso es todo, queridos hijos”.

miércoles, 27 de enero de 2016

¡VIVE PARA TI, HOSTIA!


Llevo un mes sin subir ninguna entrada de blog y realmente me siento mal por ello. No soy alguien que deje las cosas a medias, y si lo hago me siento como si me quedase una espinita clavada. Las cosas no hay por qué acabarlas a lo grande, pero siempre hay que encontrar un final para todo, y mejor que sea cuando estás arriba del todo.

El caso es que el otro día pensaba en algo que me encendió la bombilla esa que se utiliza para simbolizar que alguien ha sido iluminado. Ya sabéis los que habéis seguido el blog que este no lo escribo para conseguir nada, solo lo hago para ordenar mis ideas y no oxidarme en lo que a redacción se trata. Si quisiera fama o repercusión, haría vídeos chorra en YouTube, y ni creo que los vídeos que subo sean una chorrada, ni pretendo conseguir fama con ellos. De hecho, muchos de mis mejores vídeos no llegan a las 300 visitas.

En definitiva y a lo que venía. ¿Para quién vivís? ¿Vivís para vosotros o vivís para los demás? Creo que esta pregunta nos la deberíamos hacer cada mañana al levantarnos y mirarnos al espejo, ni que sea para darle un sentido al hecho de levantarte por la mañana.

Naces porque otros lo han querido así, creces dependiendo de los demás, y cuando eres adulto, acabas trabajando para una empresa que no se preocupa por ti. Simplemente serás explotado y harás algo que igual no deseas, pero piensas “bueno, hay que hacerlo para poder vivir”.

Caramba, carambita, Carambola. La vida acaba siendo una cosa sujeta al vivir para trabajar y seguir viviendo trabajando.

“Claro, la realidad es dura, pero es la realidad”.

Entonces, querido Señor Cursiva, ¿si dejásemos de vivir, no cree que alguien más acabaría trabajando donde usted?

“Sí, claro, cuando uno muere el mundo sigue girando”.

¿Y que el mundo siga girando no le demuestra que, si uno vive para ser feliz uno mismo en lugar de para hacer feliz a los demás, igual lo que le hace a uno infeliz lo acabe asumiendo alguien que realmente desea eso? Es decir, ¿No cree, Señor Cursiva, que la vida está hecha para ser feliz y que, si cada uno se preocupa por su propia felicidad respetando a la de los demás, ¿puede que la gente no fuese a trabajar con desgana y serían capaces de mirarse al espejo sin desear que el día pasase rápido?

“Me he perdido en el primer “y””.

En resumen. Conozco a demasiada gente infeliz que lo es porque hace lo que cree que debe hacer, porque trabaja para que se le tenga en buena consideración, o simplemente porque cree que llevar una vida pragmática y simple, le facilitará mantenerse con vida hasta llegar a la esperanza de vida del país. Como si alguien de veinticinco o veintiséis años se tuviese que preocupar por la pensión que cobrará cuando tenga 70 años. Si llega.

El modelo social actual está creando una generación de gente infeliz que hace lo que debe y no lo que quiere. Sin duda internet favorece que la gente no haga lo que quiere, no salga a la calle, no se relacione y no vea que hay algo más allá del trabajar o estudiar, dormir, levantarse, salir de fiesta por ahí, alcoholizarse, etc.

 “Hombre, ¿y si uno tiene hijos o gente que depende de él, qué? Qué listo eres…”

¿Y si tienes hijos no serás feliz cuando ellos sean felices, cuando aprendan una lección, o simplemente pasando tiempo con ellos?

"Sí... pero... ¡maldito mago de las palabras, lo has vuelto a hacer...!"

¡Si hemos llegado a ser los primates que somos ahora, con una cultura y el conocimiento suficiente para estar leyendo esto, es porque algunos seres humanos no se han resignado a ser lo que debían y quisieron ser lo que querían ellos!

Imaginad una conversación entre antiguos homínidos:
-Buah, me está apeteciendo un montón comerme esa carne un poquito chamuscada por el fuego, no sé por qué.
-¡Qué dices loco! ¡Eso la haría incomestible y la desperdiciaríamos! Calla, calla, anda, y trae para acá que tu no sabes.
-Pero es que igual está buena...
-Pero es que no piensas, tronco, ¡no ves que si quemas esa carne y luego no se puede comer, estarás desperdiciando alimentos! ¡Estamos en la puta prehistoria!, ¿cómo vamos a sobrevivir sin comida?
-Sí, claro. Tienes razón. Igual cuando se inventen los Mercadona...
-Claro. Tú paciencia, que ya vendrá el día.

¡No importa que no seáis felices porque eso puede llegar a ser simplemente un estereotipo de la sociedad! ¡No tenéis por qué intentar ser los mejores porque simplemente se os haya dicho de serlo! ¡No pasa nada si al final no acabáis ganando suficiente para compraros algo, o no podéis acabar una carrera cuando queríais, o simplemente piensas que no eres suficiente bueno en algo en lo que has trabajado mucho! 
¡Hagas lo que hagas, vive para ti y no para los demás!

miércoles, 30 de diciembre de 2015

Año nuevo, vida nueva.


Bien. Llego ya a la última entrada de blog del año y me toca hacer una reflexión de lo que ha sido este 2015. Como sé que a la mayoría de las personas que pueden llegar a leer esto les puede aburrir, procuraré ser ligerito y resumirlo todo a grandes rasgos.

Este ha sido un año de acabar cosas y empezar otras. Un año de cambio, y todo hace pensar que el que viene también lo será. 

He conocido a muchísima gente genial y especial que me han aportado muchísimas cosas. 
He conocido otras personas no tan especiales que también me han enriquecido mucho, porque de errores también se aprende. 

He trabajado y he estudiado, cosa que no podía decir hace casi 5 años, cuando no trabajaba ni estudiaba. 

He empezado nuevos proyectos y he continuado con otros. Algunos los he dejado aparcados porque no es bueno seguir con algo que no te motiva y hacerlo forzado. Las cosas hay que hacerlas porque a uno le gusta hacerlas, y esa es la única manera de ser feliz en la vida.

He echado mucho de menos a algunas personas que ya no están, pero que siempre estarán. Y entender esto último no es fácil, porque estamos acostumbrados a confiar en lo que vemos, y parece que cuando dejamos de ver a alguien, dejemos de confiar en sus pensamientos. Una persona a fin de cuentas cuando muere, deja sus acciones y sus conversaciones atrás, y mientras eso siga vivo, la persona seguirá con vida. 

En este 2015 he aprendido mucho, y creo que eso es lo más valioso que puedo recordar de haber conseguido este año. El dinero y el poder son meramente anecdótico si con ello no aprendes nada que puedas aplicar en el futuro. 

Además, en este 2015 he tenido la suerte de participar en organizaciones y movimientos sociales muy interesantes que sin duda me han aportado algo como persona, y agradecido me siento obviamente.
Otra cosa que achaco al 2015 es el haber aprendido a decir “no”, y comprender que la dignidad de las personas es una de las cosas más valiosas que tenemos. Esto ya lo sabía, pero hasta que no lo aplicas en primera persona, se queda en mero conocimiento que sabes pero no comprendes. 

Por último, en este 2015 he podido contar con mi familia y amigos, y creo que a fin de cuentas es de los que te acabas acordando cuando miras atrás. Como he dicho miles de veces, el ser humano es gregario por naturaleza, y sin los nuestros, no seríamos capaces de tirar adelante con tantos baches que tiene este pedregoso camino que es la vida. Gracias a todos ellos desde aquí. En 2016 seguiré siendo el pesado cansino que intentará haceros sonreír cuando menos ganas tengáis, y os cuente anécdotas inadecuadas en momentos impropios. Lo siento, soy así. No lo puedo evitar.

Y ya para acabar, he de decir que en estas fechas se acostumbra a hacer eso de los propósitos de año nuevo. Veréis, uno de los propósitos del año pasado era este blog. ¡Y como veis, con más de 30 entradas en 1 año, sin duda se puede decir que ha sido una misión cumplida! 

Los otros propósitos… ya… tal.

Dicho esto, os deseo un 2016 lleno de salud, dinero y amor, y el que tenga esas 3 cosas, que me deje un comentario y...  ¡que rule un poco anda! ¡Besis y os quiero, lectores!

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Navidad, navidad, dulce navidad.


Hoy jueves toca entrada. Sí. Se lo que estaréis pensando. Llevo dos semanas sin escribir nada. No ha sido cosa mía, ya sabéis que por estas fechas la gente tiene compromisos y se piden vacaciones en la faena, y a los pardillos como yo nos toca reemplazarlos en sus lugares de trabajo para que el universo siga pareciendo un sitio perfecto pese a que dista mucho de serlo.

El caso es que he empezado a trabajar como enfermero, y podría escribir muchísimas cosas al respecto. Enfermeras buenas, enfermeras menos buenas, calendario incesante, precariedad laboral, pacientes insistentes, otros que son quizás demasiado exigentes con un servicio recortado hasta la saciedad… No me apetece. Ya se habla demasiado del tema y este no es un blog normal y corriente.
Hoy os vengo a hablar de la Navidad. Navidad, por si no lo sabéis, es mañana.

“Vaya, sorpresa, sorpresa”.

Un día genial para trabajar porque cobras una suma bastante interesante, y si eres simpático como yo, hacer compañía a los pacientes que no pueden estar con sus familias por navidad es una experiencia gratificante.

La navidad es una fecha marcada con un alto contenido religioso en sus orígenes, dado que es el cumple de Jesus Christ, el protagonista del libro más vendido de la historia. Pese a este tipo de teología que envuelve a la navidad, es una fecha que otras culturas también celebran, y además es un día de reuniones familiares, cenas, fiestas, jubilo y diversión.

¿Pero por qué hay tanta gente que solo tiene el llamado “espíritu navideño” de generosidad y repartir amor por doquier, únicamente una serie de días al año?

Mi teoría está basada en la historia de “Cuento de Navidad” de Dickens. Los pobres son felices siempre que puedan seguir viviendo en unas condiciones simples y con estabilidad. A los ricos, más de lo mismo. Creo que la distinción normal no se hace entre la gente que tiene dinero y la que no la tiene, y decir que en “Cuento de Navidad” el señor Scrooge es malo porqué es rico me parece una falacia. Los ricos no siempre son malos. Simplemente quieren seguir siendo ricos.

Son los trepas y la gente que se aprovecha de la buena voluntad de los demás, los que realmente pudren a la sociedad. Me explico. En la historia, el señor Scrooge se aprovecha de sus trabajadores para ganar dinero, pero hay diversas formas de poder además del dinero. Por ejemplo, el poder político, o la fuerza física, o el atractivo físico.

Pero volviendo al espíritu navideño, creo que todo el mundo, ya sea un trepa o una persona con principios éticos, no puede ser de ese modo todo el año. Es decir, el ser humano necesita de los demás, y es en eso que llaman “espíritu navideño” que se muestra en las películas y series de televisión, ese sentimiento de compasión, amor o fraternidad hacia los demás, que demuestra un cierto grado de empatía que una persona con psicopatía no podría enseñar.

Igual después de Navidad, el señor Scrooge volvió a ser un cabrón egoísta. De hecho, es lo más probable, y más teniendo en cuenta la visión futurista que le enseña el fantasma del futuro. Aun así, el pequeño Timmy pudo pasar unas navidades con su familia, y si sobrevivió, quizás explicó a sus hijos y nietos cómo comportarse por Navidad, arraigando así este tipo de “espíritu navideño” en la cultura y sociedad.

En definitiva, la cultura es lo que hacemos en nuestro día a día, y eso del “espíritu navideño” es una milonga de las grandes multinacionales para consumir más. Lo que hace falta es un cambio cultural para extender esta manera de ver el mundo que tanta gente solo tiene por estas fechas, hacerlo duradero para todo el año, y así mejorar nuestra sociedad.


Dicho esto, ¡feliz navidad, felices fiestas! ¡La próxima entrada será la última del año!

miércoles, 9 de diciembre de 2015

Cómo estudiar la noche antes - Making Of


Todo empezó una noche de estudio antes del primer examen de Fisiopatología de la carrera (en 2do curso). El caso es que me fui a dormir con la idea que me sabía el temario, cosa que no he podido decir en muchas ocasiones en las que he sacado buenas notas, y otras no tan buenas.
Al presentarme al examen, me enteré que era escrito, cosa que siempre me ha costado bastante pues no soy una persona que plasme correctamente de forma habitual lo que quiere decir en palabras técnicas y específicas, es decir que, si me preguntas alguna cosa concreta y no una simple explicación, me costará horrores dar con las palabras precisas.

Suspendí, y suspendí mucho. Creo recordar que no llegué al 4.

Con la moral baja, pasé de ir a reclamar, ya centrándome en el segundo examen. Nunca he sido de tirar la toalla cuando aún queda todo en juego, pero aunque no lo admitiré nunca, la moral siempre acaba ciertamente tocada cuando el resultado no es para nada el que esperabas.
La noche antes del segundo examen no dormí. Era consciente de la importancia de ese examen. Debía demostrarme a mí mismo que era capaz de aprobar un examen escrito usando términos técnicos y sin cagarla con explicaciones innecesarias.

Suspendí, y fue peor. Esta vez no llegué al 3, y una nota tan baja me hizo dudar si la puntuación era sobre 10. Esta sensación solo la tuve una vez anteriormente en la vida y fue en matemáticas de 1ero de Bachiller, cuando en el último examen del 1er trimestre, saqué un 0,9. Mi primera reacción fue mirar si era sobre 1 o sobre 10. Y era sobre 10. Desde entonces, son contadas las ocasiones que he vuelto a vivir una experiencia similar, y en Fisiopatología fue el caso.

Desesperado, con la moral por los suelos, y sin ningún tipo de esperanza en aprobar una asignatura con 2 exámenes de 3h cada uno, y escritos en la recuperación de junio, fui a hablar con la profesora.
Después de reclamar alguna decimilla en alguna pregunta y con funesto resultado, sintiéndome más bien como el que pide limosna a los pobres, fue cuando las palabras de ánimo de la profesora me iluminaron.


La profesora en cuestión me ofreció las copias de los exámenes, y me propuso que me los mirase, que los hiciese, y los volviese a hacer, y que una vez los hubiese hecho, los volviese a hacer y redactase cada una de las preguntas con sus palabras técnicas y sus especificidades. Que, si lo hacía y lo rehacía hasta la saciedad, podía aprobar el examen de recuperación. Que tenía meses por delante, y que la esperanza es lo último que hay que perder. Que ella iba a estar ahí para lo que necesitase. Que me explicaría otra vez lo que fuese necesario y que me esforzase, que lo conseguiría. Que yo era capaz de eso y mucho más.
Con las copias de los exámenes me fui a casa, las guardé en alguna carpeta y me olvidé hasta un mes antes de las recuperaciones. Entre medias, trabajé la redacción y los tecnicismos de la asignatura, y cuando llegó el tiempo de estudio un mes antes del examen, trabajé muchísimo. Semanas antes, ya me había estudiado el temario y me lo sabía. Lo olvidé y lo aprendí, lo volví a olvidar y lo volví a aprender. Una y otra vez.

Así llegué al examen habiendo repasado toda la noche antes y sin tener toda la confianza en mí mismo que hubiese tenido ahora. Empecé el examen, y en media hora ya había hecho los dos exámenes y me había dado tiempo a repasar. Creo que fui de las personas que más temario tenía para ese examen y de los que acabaron antes.

Salí con la sensación de que había sido demasiado fácil, y de no saber si había puesto el nombre, después de llenar páginas y páginas de redacción. Cuál fue mi sorpresa cuando colgaron las notas y vi que mis 3 y 2 se habían convertido en un 8 y un 9.

En ese momento me di cuenta que nunca, jamás de los jamases, hay que perder la esperanza y la fe en uno mismo. Que el trabajo bien hecho y las ganas de conseguir tus objetivos son lo que mueve el mundo, y que detrás de un estudiante que alcanza el éxito después de haber fracasado, siempre hay un buen profesor o profesora que le dio el empujoncito que le faltaba.

Entonces vi claramente que lo que necesita alguien para estudiar antes de un examen, es motivación, y que, con suficiente motivación, no hay nada imposible.

En ese momento me puse a escribir un guion, y lo grabé durante unos cuantos meses en mis ratos libres. La intención era explicar a la gente que lo primordial para conseguir un buen resultado, es tener fe en uno mismo y trabajar mucho.


Así pues, aquí os dejo el vídeo. Queda dedicado a la memoria de la profesora que en su día me motivó para aprobar Fisiopatología y a quien debo mucho más que una simple nota de una asignatura. Descanse en paz.