jueves, 6 de octubre de 2016

Enfermer@s

Hoy, como ya lleva siendo habitual las últimas semanas, he tenido que cambiar los planes a última hora, y no voy a publicar la entrada que tenía pensada. He decidido hablar de algo que a muchos os puede parecer una estupidez y de hecho lo es, pero que vale la pena reflexionar sobre ello. Os cuento.

El otro día, como muchas otras veces ha pasado en mi trabajo (soy enfermero), cuando alguien se refiere al personal de enfermería, se refiere en general a “las enfermeras”, y en ocasiones, cuando me ven a mí, ha pasado que me han pedido disculpas por referirse a mi como “enfermera” y no como “enfermero”. Y os prometo que esas disculpas no han sido una única vez, sino que muchas veces van ya.

“Bueno, ¿y? No entiendo el problema. Si se equivocan se deberán disculpar, ¿no?”.

Ese es precisamente el problema. A mí no me parece en absoluto un error. Llámeme enfermera si quiere, que a mí no me ofende en absoluto. Como sé que esto puede parecer algo complicado para según quien, lo explicaré.

Tengo súper clara mi heterosexualidad y que soy un tío (varón según fuentes médicas datadas de hace 23 años). Si alguien se refiere a mi como “el enfermero”, genial, ningún problema. Si alguien se refiere a mí y a alguien más como “las enfermeras”, genial. No veo tampoco problema alguno.

“Ya, pero está diciendo que eres una enfermera”.

¿Y? No veo nada de malo en ser enfermera, pues ejerzo la enfermería y no lo veo como algo malo.

¿Lo habéis visto? Exacto.

Las personas que se han disculpado al llamarme a mí y a alguien más “enfermeras” lo hacen como si ser mujer fuese algo despectivo o inferior. No es el oficio por lo que se disculpa, se disculpa por llamar a un chico, con un adjetivo femenino. Por restar virilidad a un hombre mediante un adjetivo femenino.

Ha costado llegar a explicar esto último, pero os lo cuento porque esto se aplica cada día de nuestra vida y no somos conscientes de ello. ¿Os habéis fijado que cuando alguien habla de un plural en femenino, siempre nos llama la atención como algo inaudito? Pondré otro ejemplo, Ana Gabriel de la CUP hablando de “las parlamentarias” en general, término que aúna hombres y mujeres. Obviamente lo dice para mostrarse feminista en sus declaraciones, pero no deja de ser cierto que son necesarias acciones de este tipo.

Y sé que muchas personas piensan que el problema es de la lengua, que es machista, y lo que debemos hacer es imponer normativas lingüísticas para solucionar este desbarajuste. Yo discrepo muchísimo.


La lengua española es genial y no se puede culpar a una pistola, de un asesinato. El problema viene de quien la usa. Y sí, después del mal uso de un arma se puede castigar a esa persona, pero si educamos previamente sobre el mal uso de un arma, este uso no será tal. Del mismo modo, si educamos para usar la lengua española (podría haber dicho “el español”) de forma adecuada, no necesitaremos de normativas que sirvan de parche, y no nos sonará raro llamar “enfermeras” a un grupo con hombres y mujeres. 

lunes, 26 de septiembre de 2016

Respondiendo preguntas anónimas 2

Lectoras y lectores, tengo el buzón de mensajes anónimos repleto de preguntas, sugerencias o trolleadas varias. Todo muy de agradecer, porque sin sus lectores, este blog no se sostiene. Podéis seguir mandando vuestras inquietudes a https://curiouscat.me/OmarHabbab

Vamos al lío. La primera pregunta es interesante. Empieza fuerte la cosa:



“Me encanta tu blog. Punto y aparte. Creo que deberías dejar que a la tía esa de la que hablas, le diesen por el culo ya, que mereces algo mejor. Sinceramente y sin ánimo de ofender a nadie, que la peten, búscate una tía normal y deja a esa que tampoco es para tanto”.

Y hasta aquí la entr…

“¡EH, EH, EH! ¿¡CÓMO QUE “y hasta aquí”!? ¡DE HASTA AQUÍ NADA, QUEREMOS UNA RESPUESTA!”.

Tienes razón querido lector persuasivo. La verdad es que merece una respuesta. Dice que le encanta mi blog. La verdad es que a mí también (el mío). Luego empieza a montarse una película sobre una chica. No sé sobre qué entrada en concreto habla, ni si me conoce en persona, ni tan solo si le he contado algún ápice de mi vida en algún momento. Tampoco creo que su intención fuera que le contestase, dado que no pregunta absolutamente nada y simplemente hace una afirmación. Gracias por el mensaje y el consejo. Lo apunto.

Así que, siguiente pregunta, por favor:

¿Qué opinas de los chicos jóvenes que en un afán de superación personal y a pesar de sus graves problemas, salen en Chatroulette con una flor de peluche de fondo?”.

Sé por quién lo dice, y he de decir que, pese a sus terribles problemas personales, ese pobre chico de la flor de fondo en Chatroulette, ha llegado a la universidad. Mi enhorabuena desde aquí.

Después de esto, pasemos a la siguiente pregunta:

“Hooooola guey, bueno me gustaria haserle una preguntita relasionada con la reciente incorporasion de la omosexualidad a su canal de youtube. ¿seguira usted manteniendo esta faceta de marica en sus videos? Ruego me conteste guey”.

Qué trollaso. Pero la pregunta es interesante. No subo nada a mi canal propio de YouTube desde hace muchos meses ya, y es por una sencilla razón. No me motiva en absoluto. Hacer videos ya no me llena como antes, y por otro lado, escribir el blog sí lo hace pese a que consigo más visitas con un simple vídeo que con todas las entradas de blog que llevo hasta ahora. Simplemente lo puedo achacar a la falta de motivación, y mi propensión a interesarme últimamente por otras cosas. Estoy trabajando, pendiente de empezar un doctorado, y a eso hay que añadir otros hobbys como la Asociación de Debate de la UdG, el cine, la lectura, o este blog.

Quedan solo dos preguntas más. Veamos:

“Omar, segun tu cosmo visión del mundo y tus dotes como predictor... ¿que priorizarias inventar y desarollar?
1ro: màquinas sembradoras/regadoras que funcionan con energia eolica y la gravedad para desplazarse por vertientes de montañas con minimo coste y asi replantar hectareas montañosas quemadas 24/7/365.
O 2ndo un mando a distancia que cuado tocas el boton de la mamada/cunnilingus automaticamente te hace un ranking de las putas/putos mas cercanas a ti y su tarifa de precios (así como que precio tendria que viniera hasta tu localización osi tu fueras al lupanar o piso).
M.C.R.”

Bueno. Por las iniciales ya he deducido quien eres. Verás. La primera propuesta sin duda es más interesante que la segunda. Piensa que para conseguir algo como la segunda idea, solo necesitas descargar Badoo. Espera… ¿Dónde vais, futuros inversores de apps para ligar?

“Nos vamos, que tenemos una cita a ciegas y necesitamos encontrar un bar con Fanta barata, que a este ritmo no llegamos a final de mes”.

Y la última pregunta. Esta es más normal:

“Hola, leo el blog y se echan de menos entradas de política. Mi pregunta es, ¿habrá más entradas de política?”.

La respuesta es sencilla. Sí, habrá más entradas de política. Desde lo de Niza que no he vuelto a escribir una entrada de “Alí Babá, el ISIS y la hipocresía occidental”, y debería. Además, se acercan las terceras elecciones generales en un año y algo dentro de mí empieza a hervir.


Y hasta aquí una nueva entrada de preguntas anónimas. Recordad que podéis seguir enviando vuestras preguntas o inquietudes varias, de forma totalmente anónima si queréis, al siguiente enlace https://curiouscat.me/OmarHabbab

jueves, 22 de septiembre de 2016

Cambiando mi yo: ¿Cómo ser un cabronazo?


Como sabéis los que leísteis la última entrada (y los que no lo hicisteis, ahora os dejo el enlace para que lo hagáis, me espero… ¿Ya? Pues sigo), estoy intentando cambiar mi forma de ser. Habitualmente soy una persona a la que le gusta hacer reír a los demás, que intenta ayudar a quien lo necesita, y desprecia la gente malvada y aprovechada. No obstante, creo que de todo el mundo se puede aprender algo, y esta última semana me la he pasado encerrado en la biblioteca aprendiendo a ser un cabrón desconsiderado. Hay quien estudia una cura contra el cáncer, yo prefiero estudiar cómo ser un cabronazo. Cosas de la vida.

El caso es que hay muchos tutoriales en internet de cómo ser un cabronazo, y hoy os voy a dar una serie de apuntes por si algún día os apetece pasaros al lado oscuro. Tampoco se está tan mal, de hecho, mola más la Estrella de la Muerte que esos planetitas de mierda de la república.

El primer manual que he consultado nos dice que no seamos agradables (saludar y tal), que no respetemos las normas (soy mucho de hacer los STOP como si fuesen cedas), que no seamos educados (a veces no doy las gracias, soy un malote), robar (bueno, una vez me corté abriendo una ampolla de Nolotil en el trabajo y me puse una tirita de ahí, ¿eso cuenta?), miente (yo siempre he sido mucho de mentir, cuando pincho soy de los que dice “tranquilo, si es un momento”), trepar (no se me dan bien las alturas, tendré que trabajar eso), atesora secretos ajenos (eso sí, soy mucho de atesorar secretos), y si tienes pareja, ignórala (hecho, a ver, no tengo, pero si la tuviese me esforzaría en ignorarla solo por seguir el tutorial).

Como veis, voy dando pasos de gigante en mi carrera por ser un cabronazo. Veamos el siguiente tutorial, esta vez sacado de Taringa (fiable por definición).

Hay un párrafo que copiaré textualmente porque me parece genial:
“Batman puede ser un claro ejemplo del hijo de puta anti-héroe, vaya, el recónditamente busca la venganza, y de pasada hace el bien, pero con métodos o técnicas que no son tan heroicas, es decir, un hijo de puta puede ser un anti-héroe porque persigue un fin “loable” pero, para llegar a él, no le importa patear traseros, romper mandíbulas o dejar estériles de un patadón en los huevos a cualquier villano, y eso es ser un hijo de puta, porque la verdadera función de un Héroe es precisamente llevar ante la justicia a los malos con el menor daño posible”.

Me gusta ese tipo de cabrón hijo de puta. Pero sigamos con el artículo de Taringa, que nos sitúa históricamente en el origen de los cabrones hijos de puta:

“En los casos antiguos que antes mencionaba, pues solo se remite al simple abuso: cuando a un cavernícola buena onda le quitaban su pedazo de mamut, que con tanto esfuerzo cazó, pues si es cagante y por ende lo convertiría en un verdadero hijo de puta sediento de venganza, y para acabarla de chingar hambriento”.

Interesante cuanto menos. Pasemos a otro tutorial, esta vezde “wikihow”, portal conocido por explicar cómo hacer cosas (en general).

Nos cuentan tres advertencias al final:
“Si realmente no te gusta la idea de ofender potencialmente o ganarte posibles enemigos, este artículo probablemente no sea para ti.
Probar estas técnicas podría, aun así, meterte en un problema o llevarte a una riña, así que sé cuidadoso con la elección de tus palabras y tus acciones con las personas específicas. Usa tu mejor sentido de juicio en cuanto a la probabilidad de trabajar sin llegar a situaciones muy problemáticas.
Al seguir estos pasos es muy poco probable que tu popularidad mejore. A la gente no le gusta los que tienen el hábito de ser malos e intimidantes”.


No sé yo si es muy buena idea seguir tutoriales de internet para cambiar la forma de ser. Tendré que seguir investigando… 

PD: Al final me lo he pensado mejor y seguiré siendo el mismo de siempre, confiaré en los demás, aunque haya quien se pueda aprovechar o quien me pueda apuñalar por la espalda a la mínima. De pequeño nunca quise ser ni veterinario, ni bombero, ni nada de eso. Me conformo con seguir intentando ser buena persona, y si para ello he de caer en las fauces de la vileza humana, pues nada, a caer y a volverse a levantar. Con 23 años no me debería preocupar equivocarme. Eso sí, intentaré esclarecer el límite entre la bondad y la imbecilidad.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Ha nacido un nuevo Omar


Tenía una entrada de blog lista desde la semana pasada sobre Playground para publicar hoy. Y no la voy a publicar.

Hace tres días escribí otra entrada hablando sobre el 11-S y la diada, y tampoco la voy a publicar de momento.

Imaginad lo meditada que está esta entrada de hoy que he descartado otras dos de interesantes y mucho más preparadas, porque me arde. Un fuego dentro de mí arde quemando tras él todo indicio que en mí había un ser humano con corazón y entrañas, que sufría y se divertía, una persona honrada que ayudaba a quien lo necesitaba sin esperar nada a cambio. Y se acabó. Ha nacido un nuevo Omar.

Hay momentos en la vida para todo, y creo que este de ahora, que tengo 23 años y a dos meses y medio de los 24, es un buen momento para cambiar y empezar a actuar de otra manera. Y lo haré porque si no, nunca mejoraré como persona, o más bien como individuo.

Os cuento porque igual alguien se ha perdido un poco.

“Sí, cuenta, que encima que tenemos que leer tus problemas mentales, esperas que deduzcamos las causas de ellos”.

Yo siempre he sido una persona de reír y hacer bromas. El típico simpático que cuando se cabrea, rara vez, todo el mundo se sorprende porque llama la atención dado que es una actitud extraña en él. A eso hay que añadir que no se me ha dado nunca demasiado bien eso de decir “no” a alguien que pide un favor. Todo viene de cuando era pequeño, apenas tendría 3 años, y mi padre nos daba de comer a mi hermana y a mí al mediodía para llevarnos por la tarde al colegio e irse a trabajar. Pues bien, cuando tardábamos mucho o no queríamos comer, mi padre suplicaba y se inventaba mil y una técnicas para incentivarnos. Una vez, recuerdo que casi llorando nos preguntó que por qué habíamos aprendido antes a decir que no queríamos comer, que decir que sí, que teníamos hambre. Es lo típico que recuerdas de cuando eres muy pequeño porque te marca.

No se me da bien decir que no a alguien que pide algo, y es así porque soy suficientemente tonto como para pensar que, si alguien pide algo, es porque lo necesita y no lo puede hacer solo. Sí, soy muy tonto, porque además no me gusta pedir favores ni ayuda, y cree el ladrón que todos son de su misma condición. Y no.

Se acabó lo que se daba. El otro día un muy buen amigo me abrió los ojos en un momento de desesperación, y me dijo que cambiase, que no se puede decir que sí a todo, y no se puede ayudar a todo el mundo porque la vida está llena de gente aprovechada. Y es verdad, porque, aunque no sea consciente que haya quien se aprovecha de mí, soy consciente que hay quien se aprovecha de los demás, y, por ende, también de mí.

Aprender a decir que no, no te convierte en peor persona, simplemente optimiza las acciones que haces y fomenta la autonomía de los demás. Os pongo un ejemplo. El otro día en el hospital, una mujer autónoma sin problemas físicos, pidió ayuda para acostarse en la cama, a lo que las auxiliaros me vinieron a preguntar si era necesario, y al ir a hablar con la paciente, me di cuenta que no, que no lo necesitaba realmente, que solo quería hablar con alguien, y que, según la paciente, esa era responsabilidad de las auxiliares, ayudarla.

En definitiva y para acabar ya esta entrada, hay tres tipos de gente en la vida. Los que se aprovechan de los demás porque creen que vivir en sociedad tiene sus ventajas y hay que sacar jugo de ello. Los que son aprovechados, pues necesitan a la sociedad y sienten que, si no se aprovechan de ellos, no serán parte de la sociedad y se les marginará como inútiles. Y finalmente los que, ni se aprovechan de los demás, ni dejan que se aprovechen de ellos. ¿Son estos últimos los que peor viven y que menos vida social tienen? Os lo diré en un futuro no muy lejano.


PD: Me encanta cuando la gente se da por aludida sobre mis blogs o creen que hablo de personas en concreto. Significa que lo estoy haciendo realmente bien. Un ejemplo es la entrada La historia [no tan bonita] de amor [no tan ideal]”, que no habla de mi lamentable vida amorosa, sino de una película que os recomiendo, llamada “500 days of Summer”. Así que no hagáis demasiado caso a las cosas que escribo, que se me da muy bien montarme mis películas, y además, difícilmente admitiré alguna semejanza de alguien con algo. La vida no es una obra de ficción, lo lo olvidéis. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Respondiendo preguntas anónimas 1

Hoy voy a responder las dos únicas preguntas que me han llegado al buzón de preguntas, que incluso me atrevería a decir que son de la misma persona, pero bien. No pasa nada. No haremos leña del árbol caído, y no me meteré con vosotros por ignorar mi llamada a enriquecer este blog con vuestras más que interesantes preguntas.

Habitualmente escribo con cursiva y entrecomillado comentarios que haría una persona ajena a mi persona, sobre las cosas que escribo por aquí. Es un estilo copiado de otro blog mucho más popular y mejor montado llamado “Ciencia de Sofá”, que hacía exactamente lo mismo, pero sin hablar de tonterías. De hecho, su contenido era, es y será bastante más interesante que el mío, y no será por falta de autoestima, que sabéis que de eso me sobra.

Veamos el primer comentario:

Esto es como el ask pero sin tetas. Dislike”.

Bueno, sé que este comentario da lugar a responder de forma rápida y posiblemente nos invite a dar múltiples respuestas, muchas de ellas desagradables, otras más simpáticas. El caso es que voy a pasar página y voy a contestar a la siguiente pregunta que me parece sumamente interesante. No por nada, es que le he de dar la razón en parte. Sí, el CuriousCat es como el Ask (otra web de preguntas anónimas). Lo de las tetas, sin intención de ruborizar a nadie, pero en el Ask tampoco es que haya pornografía de ningún tipo. Creo, vamos, que tampoco soy un analista pornográfico. Eso como mínimo debe ser una FP.

La siguiente pregunta es algo más interesante. A ver:
Ups, ese comentario no deberá haber sido anónimo. Whatever. Soy Víctor y opino que el FBI está tardando demasiado en ponerse a vigilar tu blog”.

Bueno. Para quien no lo sepa, Víctor es un gran amigo al que he engatusado dos veces para grabar dos cortos y hemos ganado dos premios (por si no lo había dicho nunca lo de que gano premios y tal). Nuestra relación como veis, está ligada con el éxito. Y eso que siempre le pido hacer papeles cuanto menos curiosos. También es verdad que yo acabo haciendo papeles un tanto humillantes para cualquiera (menos para mí, que me encanta chupar cámara). Pero hablemos de su comentario porqué tiene miga.

Comenta nuestro querido Víctor qué el FBI está tardando en ponerse a vigilar el blog. Bueno, veamos las estadísticas qué nos dicen, querido Víctor.


En la siguiente tabla podemos ver la procedencia de las visitas de mi blog. En total, aunque penséis que soy muy famoso, solo cuento con 3050 visitas totales desde que me mudé de Hispavista, a Blogspot en enero hará un año. De esas visitas, 761 son de Estados Unidos, lo cual nos lleva a una pregunta curiosa, y es que, ¿qué y quién demonios lee mis entradas de blog en Estados Unidos?

(Como veis, no me sorprende tanto que el tercero sea Francia. ¡Es que la diferencia de visitas es de 10 veces más en Estados Unidos!).

Según teoriza el redactor jefe del blog (que soy yo, básicamente), hay dos opciones.

La primera opción es que, bueno, gozo de popularidad entre ciertos colectivos estadounidenses gracias a mi fama ganada por mi forma de escribir irreverente y mi perspicacia verbal, además de mi optimismo rebosante y mi fama de galante caballero de fina pluma (sin segundas). Por no hablar de el merchandasing vendido en los Starbucks, donde podéis encontrar entradas de blog mías imprimidas en las azafatas (mentira, pero molaría). 

La segunda opción es la que suscita nuestro buen Víctor. A algún organismo estadounidense le interesan mis entradas “El ISIS, Alí Baba y la hipocresía occidental”. Esta segunda opción es la más aceptada entre los aquí presentes (yo y usted, lectora o lector). ¿Por qué? Bien. Resulta que las entradas con mayor número de lecturas de Estados Unidos, no son las que hablan del amor, ni tampoco las que hablan de motivación, ni las que dan lecciones de nada, ni tan solo la de “Gente Tóxica”, donde ardo en ira pura. Esas no interesan en Estados Unidos. Interesan las que contienen las palabras clave “ISIS” y “Daesh”.

Guantanamo, allá voy.

PD: Podéis seguir mandando preguntas anónimas a través de https://curiouscat.me/OmarHabbab


jueves, 1 de septiembre de 2016

Gente tóxica, la vida y las mentiras de autoayuda.

Hoy vengo a hablar de un colectivo social y no me gustaría centrarme en nadie en concreto, y si alguien se da por aludido, pues oye. Que se sienta gratificado de que le dedique una entrada de blog, que cuando este blog y yo seamos famosos, podrá presumir con sus mierda amigos y su asquerosa pareja .

Dicho esto, hoy hablare de la gente tóxica. 

Es tan estúpido que tenga que dedicar una entrada de blog a esto, que me avergüenzo a mí mismo. Deberíamos estar todos disfrutando de la vida, y no pensando en minucias como "esta persona no me ha hablado, debe estar enfadada", "este tío me esta usando", o "qué mala leche tiene tal". Es en realidad una puñetera vergüenza que nos dediquemos a buscar problemas donde no los hay, y por culpa de estas estupideces no seamos capaces de disfrutar de la vida con quien nos quiere, de nuestra familia y amigos que siempre estarán ahí, y de las cosas buenas que nos quedan, si es que nos queda algo después de haber leído libros de estos degenerados psicólogos que dicen ser portadores de la panacea mental, y no saben ni mantener una vida estable y feliz los muy desgraciados. De verdad que me da vergüenza que escritores imbéciles se dediquen a buscar pensamientos basura como la idea de la toxicidad de las personas, solo para vender libros y obsesionar a la gente con estas estupideces. Abramos los ojos de vez en cuando, por favor, que nos perdemos muchas cosas fantásticas de nuestro día a día por ir haciendo el anormal y buscando conflicto donde no lo hay.

Como iba diciendo, hoy hablaré de la gente toxica, un adjetivo no atribuido normalmente a las personas, hasta hace poco tiempo, cuando se ha popularizado su uso para referirnos a las personas que mejor mantener lejos para una mayor salud mental propia. O eso dicen los que se supone entienden sobre el tema.

Os cuento, a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente de la llamada “toxica”, y en realidad no es tan malo si entiendes por qué son así. Lo que pasa es que hace falta un esfuerzo mental relativamente grande, y muchas personas de cerebro minúsculo con capacidad de escribir, no son capaces de realizarlo, con lo que simplemente se dedican a escribir libros diciendo “ay que mal las personas tóxicas, aléjalas de tu vida, que cuanto más lejos mejor y paga cuarenta euros por este libro que te soluciono la vida amigo y de regalo este boli para pintar en tu pared los días de imbecilidad que te quedan”.

Total. A lo que iba. No os fieis. Y lo digo en serio. La gente, por tal de conseguir trabajo y subsistir, son mucho de engañar a los demás, y hay mucho degenerado sin escrúpulos que os dirá que la persona que se preocupa por vosotros es una persona tóxica y que mejor os vayáis de casa al Himalaya, que casualmente su primo tiene una agencia de viajes que os lo dejará bien de precio.

“¡Pero a ver, Omar, que la gente tóxica existe!”.

Bueno, sí, pero no todo el monte es orégano.

Una persona tóxica de verdad sería un habitante de una ciudad distópica que no tiene ninguna esperanza en la humanidad, y como ese tipo de personas no las encontrarás fuera de un centro de salud mental, en una sociedad civilizada como la nuestra, en todo caso lo que sí es razonable es considerar una actitud como “tóxica” y no una persona. Y este último concepto es importante, pues muchos libros de autoayuda de mierda, nos incitan a olvidar a aquellas personas “tóxicas” por el mero hecho de adoptar una visión negativa de según qué acciones, y con negativa, me puedo referir a pesimista, o precavida, imaginad la ambigüedad de la palabra.

Eso es una estupidez. No puedes marcar a una persona por adoptar una actitud negativa en un momento determinado de su vida. Difícilmente haya gente en el mundo que tenga una actitud positiva los 365 días del año (a parte de mí, claro está). Entonces, ¿cómo demonios vas a apartar a una persona de tu vida porque haya adoptado una actitud negativa en ciertos momentos?

Es más, os doy un consejo. Si alguien en alguna ocasión decide apartaros de su vida, lo mejor que podéis hacer es apartaros vosotros, porque si una vez ha decidido que no sois suficientemente importante para formar parte de ella, es que igual no os ha valorado suficiente nunca. Y eso puede ser por dos cosas. O esa persona tiene complejo de superioridad hacia vosotros, y luego se ha dado cuenta que tampoco sois tan inferiores, o bien esa persona tiene un complejo de inferioridad que quiere ocultar y luego se da cuenta que os necesita para no ser tan inferior. En ambos casos no vale la pena.

Dicho esto, esa persona, como ya he dicho antes, no será toxica porque ese término no existe y solo se aplica para vender libros. Esa persona simplemente será imbécil, y, sinceramente, la gente imbécil no es que sea tóxica, sino que deberían crear un gremio de la imbecilidad y danzar cogidos de la mano, y así se entretendrían con sus iguales. Pero tampoco es que haya que alejarlos, son personas iguales que tú, querido lector (y algo inferiores que el escritor de este blog, pero esto lo mantendré rallado para evitar conflictos). 

PD: Como sé que después de leer esto, habrá quien seguirá pensando que la gente toxica existe, voy a poner un ejemplo final, que ya sabéis que me encantan los ejemplos clarificadores y además se me dan muy bien las similitudes.

Yo de pequeño siempre fui mucho de sacar notas justillas, y nunca pensé que la profesora me tuviese manía. Quizás por eso no me gusta echar la culpa a los demás de mis propios fracasos, ni tampoco diré que los demás son tóxicos cuando el mayor enemigo para ti, eres tú mismo.  Antes de fijarte en si la gente es tóxica o no, harías bien en mirar si el tóxico para ti no eres tú y tu actitud de fracasado. 

PD2: ¡Tú sí que eres tóxico, Bernardo Stamateas! ¡Imbécil!

PD3: Me han baneado del Pokémon Go y no pienso hablar del tema. Lo digo porque hay algún lector (y no digo nombres Parals que no haya represalias de fanboys), que me han insistido que raje sobre el juego y explique lo sucedido. Y no puedo. El caso está bajo secreto de sumario. 


Secreto del caso.

jueves, 25 de agosto de 2016

Cosas que no le importan a nadie pero gracias por la info

Bajo este título se ocultan unas intenciones malignas del escritor del blog (osea, yo, Omar Habbab), y es que quisiera dar constancia de mi opinión sobre las cosas que cuenta la gente en las redes sociales que probablemente se podrían ahorrar. Seguramente yo, por poner un ejemplo, me podría ahorrar escribir esto, y es que ni yo mismo quedo libre de pecado a la hora de ser objeto de crítica del contenido que compartimos.

“Sobre todo tú, querido Omar. Sobre todo tú”.

He aprovechado la carencia de becarios en esta época del año (y durante el resto del año, para qué nos vamos a engañar), para elaborar una lista de cosas que la gente comparte en las redes sociales y considero (será opinión mía y para nada deberán ser considerados como dogmas, por favor), que deberían ser objeto de punición y castigo por parte de algún juez moral, si es que lo hubiese y no tuviese suficiente faena inculpando políticos.

Ahí va:

1- Fotos de parejitas: Vamos, es evidente que lo iba a poner. No sé qué esperabais. Me parecen totalmente innecesarias, sin intención de parecer un prohibitivo ayatolá. Es que no hacen falta todas esas fotos para demostrar vuestro amor. Además, si luego lo dejáis y acabáis mal, tendréis que borrarlas todas. No seáis tontos, si tenéis pareja, aprovechad el tiempo y dejaros de selfies, que ni os interesan, ni nos interesan. Gracias.
Edición 25/08: Corrijo, sí le importan, a vuestra abuela en caso de tener Facebook. 

2Fotos en el gimnasio o corriendo: Está genial que hagáis deporte, pero pensad que, si vosotros os ducháis para no ir por ahí sudados, ¿para qué os hacéis entonces una foto sudados o haciendo deporte? Es como si yo me operase el hombro y me dedicase a subir fotos de mi hombro dislocado en el preoperatorio. O peor aún, como si me operase y me dedicase a subir la operación en YouTube.

3- Fotos de libros: De verdad que me alegra muchísimo que os dediquéis a leer, e incluso que no fuese este blog y que prefirieseis leer libros. Lo respeto, no lo comparto pues soy el redactor jefe de este blog (y el resto de cargos también). El caso es que, si leéis, a no ser que sea un libro que queráis recomendar, igual es un poco gratuito eso de subir fotos de libros solo para decir “eh, que leo, miradme, soy culto”. No sé. Digo yo.

4. Fotos recicladas del Cabronazi: A ver, esto es serio. ¿Os habéis dado cuenta que, en ocasiones, la página del Facebook “Cabronazi” sube memes y vídeos de hace más de 10 años? En esa época yo me dedicaba a descargarme las pelis de Dragon Ball del Emule, y miraba esos vídeos en un primerizo YouTube. Ahora los sube Cabronazi y tienen miles de “likes”. ¿Qué está pasando? ¿Volveremos a sufrir un retroceso social como en la edad media?

5- Y última. Fotos de gatitos y perritos que no son vuestros: Parad ya, por favor. Internet ya está suficientemente inundada de mascotas como para que os dediquéis a subir fotos de gatos y perros que no habéis visto en carne y huesos. Alguien tiene que parar esta locura antes que se convierta en un festival al estilo “Berserk” pero de adorables cachorritos (lo sé, poniendo referencias como Berserk parezco entre culto y friki, es parte del encanto). 


Y hasta aquí la entrada de blog.

Solo añadiré una cosa. Compartir artículos de blog está bien. Compartir los artículos de Playground en los que, con una capa de pintura de ciencia, pretende descubrir secretos ocultos del universo, eso es el mal. Playground es el mal. Por es nos gusta.