jueves, 22 de septiembre de 2016

Cambiando mi yo: ¿Cómo ser un cabronazo?


Como sabéis los que leísteis la última entrada (y los que no lo hicisteis, ahora os dejo el enlace para que lo hagáis, me espero… ¿Ya? Pues sigo), estoy intentando cambiar mi forma de ser. Habitualmente soy una persona a la que le gusta hacer reír a los demás, que intenta ayudar a quien lo necesita, y desprecia la gente malvada y aprovechada. No obstante, creo que de todo el mundo se puede aprender algo, y esta última semana me la he pasado encerrado en la biblioteca aprendiendo a ser un cabrón desconsiderado. Hay quien estudia una cura contra el cáncer, yo prefiero estudiar cómo ser un cabronazo. Cosas de la vida.

El caso es que hay muchos tutoriales en internet de cómo ser un cabronazo, y hoy os voy a dar una serie de apuntes por si algún día os apetece pasaros al lado oscuro. Tampoco se está tan mal, de hecho, mola más la Estrella de la Muerte que esos planetitas de mierda de la república.

El primer manual que he consultado nos dice que no seamos agradables (saludar y tal), que no respetemos las normas (soy mucho de hacer los STOP como si fuesen cedas), que no seamos educados (a veces no doy las gracias, soy un malote), robar (bueno, una vez me corté abriendo una ampolla de Nolotil en el trabajo y me puse una tirita de ahí, ¿eso cuenta?), miente (yo siempre he sido mucho de mentir, cuando pincho soy de los que dice “tranquilo, si es un momento”), trepar (no se me dan bien las alturas, tendré que trabajar eso), atesora secretos ajenos (eso sí, soy mucho de atesorar secretos), y si tienes pareja, ignórala (hecho, a ver, no tengo, pero si la tuviese me esforzaría en ignorarla solo por seguir el tutorial).

Como veis, voy dando pasos de gigante en mi carrera por ser un cabronazo. Veamos el siguiente tutorial, esta vez sacado de Taringa (fiable por definición).

Hay un párrafo que copiaré textualmente porque me parece genial:
“Batman puede ser un claro ejemplo del hijo de puta anti-héroe, vaya, el recónditamente busca la venganza, y de pasada hace el bien, pero con métodos o técnicas que no son tan heroicas, es decir, un hijo de puta puede ser un anti-héroe porque persigue un fin “loable” pero, para llegar a él, no le importa patear traseros, romper mandíbulas o dejar estériles de un patadón en los huevos a cualquier villano, y eso es ser un hijo de puta, porque la verdadera función de un Héroe es precisamente llevar ante la justicia a los malos con el menor daño posible”.

Me gusta ese tipo de cabrón hijo de puta. Pero sigamos con el artículo de Taringa, que nos sitúa históricamente en el origen de los cabrones hijos de puta:

“En los casos antiguos que antes mencionaba, pues solo se remite al simple abuso: cuando a un cavernícola buena onda le quitaban su pedazo de mamut, que con tanto esfuerzo cazó, pues si es cagante y por ende lo convertiría en un verdadero hijo de puta sediento de venganza, y para acabarla de chingar hambriento”.

Interesante cuanto menos. Pasemos a otro tutorial, esta vezde “wikihow”, portal conocido por explicar cómo hacer cosas (en general).

Nos cuentan tres advertencias al final:
“Si realmente no te gusta la idea de ofender potencialmente o ganarte posibles enemigos, este artículo probablemente no sea para ti.
Probar estas técnicas podría, aun así, meterte en un problema o llevarte a una riña, así que sé cuidadoso con la elección de tus palabras y tus acciones con las personas específicas. Usa tu mejor sentido de juicio en cuanto a la probabilidad de trabajar sin llegar a situaciones muy problemáticas.
Al seguir estos pasos es muy poco probable que tu popularidad mejore. A la gente no le gusta los que tienen el hábito de ser malos e intimidantes”.


No sé yo si es muy buena idea seguir tutoriales de internet para cambiar la forma de ser. Tendré que seguir investigando… 

PD: Al final me lo he pensado mejor y seguiré siendo el mismo de siempre, confiaré en los demás, aunque haya quien se pueda aprovechar o quien me pueda apuñalar por la espalda a la mínima. De pequeño nunca quise ser ni veterinario, ni bombero, ni nada de eso. Me conformo con seguir intentando ser buena persona, y si para ello he de caer en las fauces de la vileza humana, pues nada, a caer y a volverse a levantar. Con 23 años no me debería preocupar equivocarme. Eso sí, intentaré esclarecer el límite entre la bondad y la imbecilidad.

jueves, 15 de septiembre de 2016

Ha nacido un nuevo Omar


Tenía una entrada de blog lista desde la semana pasada sobre Playground para publicar hoy. Y no la voy a publicar.

Hace tres días escribí otra entrada hablando sobre el 11-S y la diada, y tampoco la voy a publicar de momento.

Imaginad lo meditada que está esta entrada de hoy que he descartado otras dos de interesantes y mucho más preparadas, porque me arde. Un fuego dentro de mí arde quemando tras él todo indicio que en mí había un ser humano con corazón y entrañas, que sufría y se divertía, una persona honrada que ayudaba a quien lo necesitaba sin esperar nada a cambio. Y se acabó. Ha nacido un nuevo Omar.

Hay momentos en la vida para todo, y creo que este de ahora, que tengo 23 años y a dos meses y medio de los 24, es un buen momento para cambiar y empezar a actuar de otra manera. Y lo haré porque si no, nunca mejoraré como persona, o más bien como individuo.

Os cuento porque igual alguien se ha perdido un poco.

“Sí, cuenta, que encima que tenemos que leer tus problemas mentales, esperas que deduzcamos las causas de ellos”.

Yo siempre he sido una persona de reír y hacer bromas. El típico simpático que cuando se cabrea, rara vez, todo el mundo se sorprende porque llama la atención dado que es una actitud extraña en él. A eso hay que añadir que no se me ha dado nunca demasiado bien eso de decir “no” a alguien que pide un favor. Todo viene de cuando era pequeño, apenas tendría 3 años, y mi padre nos daba de comer a mi hermana y a mí al mediodía para llevarnos por la tarde al colegio e irse a trabajar. Pues bien, cuando tardábamos mucho o no queríamos comer, mi padre suplicaba y se inventaba mil y una técnicas para incentivarnos. Una vez, recuerdo que casi llorando nos preguntó que por qué habíamos aprendido antes a decir que no queríamos comer, que decir que sí, que teníamos hambre. Es lo típico que recuerdas de cuando eres muy pequeño porque te marca.

No se me da bien decir que no a alguien que pide algo, y es así porque soy suficientemente tonto como para pensar que, si alguien pide algo, es porque lo necesita y no lo puede hacer solo. Sí, soy muy tonto, porque además no me gusta pedir favores ni ayuda, y cree el ladrón que todos son de su misma condición. Y no.

Se acabó lo que se daba. El otro día un muy buen amigo me abrió los ojos en un momento de desesperación, y me dijo que cambiase, que no se puede decir que sí a todo, y no se puede ayudar a todo el mundo porque la vida está llena de gente aprovechada. Y es verdad, porque, aunque no sea consciente que haya quien se aprovecha de mí, soy consciente que hay quien se aprovecha de los demás, y, por ende, también de mí.

Aprender a decir que no, no te convierte en peor persona, simplemente optimiza las acciones que haces y fomenta la autonomía de los demás. Os pongo un ejemplo. El otro día en el hospital, una mujer autónoma sin problemas físicos, pidió ayuda para acostarse en la cama, a lo que las auxiliaros me vinieron a preguntar si era necesario, y al ir a hablar con la paciente, me di cuenta que no, que no lo necesitaba realmente, que solo quería hablar con alguien, y que, según la paciente, esa era responsabilidad de las auxiliares, ayudarla.

En definitiva y para acabar ya esta entrada, hay tres tipos de gente en la vida. Los que se aprovechan de los demás porque creen que vivir en sociedad tiene sus ventajas y hay que sacar jugo de ello. Los que son aprovechados, pues necesitan a la sociedad y sienten que, si no se aprovechan de ellos, no serán parte de la sociedad y se les marginará como inútiles. Y finalmente los que, ni se aprovechan de los demás, ni dejan que se aprovechen de ellos. ¿Son estos últimos los que peor viven y que menos vida social tienen? Os lo diré en un futuro no muy lejano.


PD: Me encanta cuando la gente se da por aludida sobre mis blogs o creen que hablo de personas en concreto. Significa que lo estoy haciendo realmente bien. Un ejemplo es la entrada La historia [no tan bonita] de amor [no tan ideal]”, que no habla de mi lamentable vida amorosa, sino de una película que os recomiendo, llamada “500 days of Summer”. Así que no hagáis demasiado caso a las cosas que escribo, que se me da muy bien montarme mis películas, y además, difícilmente admitiré alguna semejanza de alguien con algo. La vida no es una obra de ficción, lo lo olvidéis. 

jueves, 8 de septiembre de 2016

Respondiendo preguntas anónimas 1

Hoy voy a responder las dos únicas preguntas que me han llegado al buzón de preguntas, que incluso me atrevería a decir que son de la misma persona, pero bien. No pasa nada. No haremos leña del árbol caído, y no me meteré con vosotros por ignorar mi llamada a enriquecer este blog con vuestras más que interesantes preguntas.

Habitualmente escribo con cursiva y entrecomillado comentarios que haría una persona ajena a mi persona, sobre las cosas que escribo por aquí. Es un estilo copiado de otro blog mucho más popular y mejor montado llamado “Ciencia de Sofá”, que hacía exactamente lo mismo, pero sin hablar de tonterías. De hecho, su contenido era, es y será bastante más interesante que el mío, y no será por falta de autoestima, que sabéis que de eso me sobra.

Veamos el primer comentario:

Esto es como el ask pero sin tetas. Dislike”.

Bueno, sé que este comentario da lugar a responder de forma rápida y posiblemente nos invite a dar múltiples respuestas, muchas de ellas desagradables, otras más simpáticas. El caso es que voy a pasar página y voy a contestar a la siguiente pregunta que me parece sumamente interesante. No por nada, es que le he de dar la razón en parte. Sí, el CuriousCat es como el Ask (otra web de preguntas anónimas). Lo de las tetas, sin intención de ruborizar a nadie, pero en el Ask tampoco es que haya pornografía de ningún tipo. Creo, vamos, que tampoco soy un analista pornográfico. Eso como mínimo debe ser una FP.

La siguiente pregunta es algo más interesante. A ver:
Ups, ese comentario no deberá haber sido anónimo. Whatever. Soy Víctor y opino que el FBI está tardando demasiado en ponerse a vigilar tu blog”.

Bueno. Para quien no lo sepa, Víctor es un gran amigo al que he engatusado dos veces para grabar dos cortos y hemos ganado dos premios (por si no lo había dicho nunca lo de que gano premios y tal). Nuestra relación como veis, está ligada con el éxito. Y eso que siempre le pido hacer papeles cuanto menos curiosos. También es verdad que yo acabo haciendo papeles un tanto humillantes para cualquiera (menos para mí, que me encanta chupar cámara). Pero hablemos de su comentario porqué tiene miga.

Comenta nuestro querido Víctor qué el FBI está tardando en ponerse a vigilar el blog. Bueno, veamos las estadísticas qué nos dicen, querido Víctor.


En la siguiente tabla podemos ver la procedencia de las visitas de mi blog. En total, aunque penséis que soy muy famoso, solo cuento con 3050 visitas totales desde que me mudé de Hispavista, a Blogspot en enero hará un año. De esas visitas, 761 son de Estados Unidos, lo cual nos lleva a una pregunta curiosa, y es que, ¿qué y quién demonios lee mis entradas de blog en Estados Unidos?

(Como veis, no me sorprende tanto que el tercero sea Francia. ¡Es que la diferencia de visitas es de 10 veces más en Estados Unidos!).

Según teoriza el redactor jefe del blog (que soy yo, básicamente), hay dos opciones.

La primera opción es que, bueno, gozo de popularidad entre ciertos colectivos estadounidenses gracias a mi fama ganada por mi forma de escribir irreverente y mi perspicacia verbal, además de mi optimismo rebosante y mi fama de galante caballero de fina pluma (sin segundas). Por no hablar de el merchandasing vendido en los Starbucks, donde podéis encontrar entradas de blog mías imprimidas en las azafatas (mentira, pero molaría). 

La segunda opción es la que suscita nuestro buen Víctor. A algún organismo estadounidense le interesan mis entradas “El ISIS, Alí Baba y la hipocresía occidental”. Esta segunda opción es la más aceptada entre los aquí presentes (yo y usted, lectora o lector). ¿Por qué? Bien. Resulta que las entradas con mayor número de lecturas de Estados Unidos, no son las que hablan del amor, ni tampoco las que hablan de motivación, ni las que dan lecciones de nada, ni tan solo la de “Gente Tóxica”, donde ardo en ira pura. Esas no interesan en Estados Unidos. Interesan las que contienen las palabras clave “ISIS” y “Daesh”.

Guantanamo, allá voy.

PD: Podéis seguir mandando preguntas anónimas a través de https://curiouscat.me/OmarHabbab


jueves, 1 de septiembre de 2016

Gente tóxica, la vida y las mentiras de autoayuda.

Hoy vengo a hablar de un colectivo social y no me gustaría centrarme en nadie en concreto, y si alguien se da por aludido, pues oye. Que se sienta gratificado de que le dedique una entrada de blog, que cuando este blog y yo seamos famosos, podrá presumir con sus mierda amigos y su asquerosa pareja .

Dicho esto, hoy hablare de la gente tóxica. 

Es tan estúpido que tenga que dedicar una entrada de blog a esto, que me avergüenzo a mí mismo. Deberíamos estar todos disfrutando de la vida, y no pensando en minucias como "esta persona no me ha hablado, debe estar enfadada", "este tío me esta usando", o "qué mala leche tiene tal". Es en realidad una puñetera vergüenza que nos dediquemos a buscar problemas donde no los hay, y por culpa de estas estupideces no seamos capaces de disfrutar de la vida con quien nos quiere, de nuestra familia y amigos que siempre estarán ahí, y de las cosas buenas que nos quedan, si es que nos queda algo después de haber leído libros de estos degenerados psicólogos que dicen ser portadores de la panacea mental, y no saben ni mantener una vida estable y feliz los muy desgraciados. De verdad que me da vergüenza que escritores imbéciles se dediquen a buscar pensamientos basura como la idea de la toxicidad de las personas, solo para vender libros y obsesionar a la gente con estas estupideces. Abramos los ojos de vez en cuando, por favor, que nos perdemos muchas cosas fantásticas de nuestro día a día por ir haciendo el anormal y buscando conflicto donde no lo hay.

Como iba diciendo, hoy hablaré de la gente toxica, un adjetivo no atribuido normalmente a las personas, hasta hace poco tiempo, cuando se ha popularizado su uso para referirnos a las personas que mejor mantener lejos para una mayor salud mental propia. O eso dicen los que se supone entienden sobre el tema.

Os cuento, a lo largo de mi vida he conocido a mucha gente de la llamada “toxica”, y en realidad no es tan malo si entiendes por qué son así. Lo que pasa es que hace falta un esfuerzo mental relativamente grande, y muchas personas de cerebro minúsculo con capacidad de escribir, no son capaces de realizarlo, con lo que simplemente se dedican a escribir libros diciendo “ay que mal las personas tóxicas, aléjalas de tu vida, que cuanto más lejos mejor y paga cuarenta euros por este libro que te soluciono la vida amigo y de regalo este boli para pintar en tu pared los días de imbecilidad que te quedan”.

Total. A lo que iba. No os fieis. Y lo digo en serio. La gente, por tal de conseguir trabajo y subsistir, son mucho de engañar a los demás, y hay mucho degenerado sin escrúpulos que os dirá que la persona que se preocupa por vosotros es una persona tóxica y que mejor os vayáis de casa al Himalaya, que casualmente su primo tiene una agencia de viajes que os lo dejará bien de precio.

“¡Pero a ver, Omar, que la gente tóxica existe!”.

Bueno, sí, pero no todo el monte es orégano.

Una persona tóxica de verdad sería un habitante de una ciudad distópica que no tiene ninguna esperanza en la humanidad, y como ese tipo de personas no las encontrarás fuera de un centro de salud mental, en una sociedad civilizada como la nuestra, en todo caso lo que sí es razonable es considerar una actitud como “tóxica” y no una persona. Y este último concepto es importante, pues muchos libros de autoayuda de mierda, nos incitan a olvidar a aquellas personas “tóxicas” por el mero hecho de adoptar una visión negativa de según qué acciones, y con negativa, me puedo referir a pesimista, o precavida, imaginad la ambigüedad de la palabra.

Eso es una estupidez. No puedes marcar a una persona por adoptar una actitud negativa en un momento determinado de su vida. Difícilmente haya gente en el mundo que tenga una actitud positiva los 365 días del año (a parte de mí, claro está). Entonces, ¿cómo demonios vas a apartar a una persona de tu vida porque haya adoptado una actitud negativa en ciertos momentos?

Es más, os doy un consejo. Si alguien en alguna ocasión decide apartaros de su vida, lo mejor que podéis hacer es apartaros vosotros, porque si una vez ha decidido que no sois suficientemente importante para formar parte de ella, es que igual no os ha valorado suficiente nunca. Y eso puede ser por dos cosas. O esa persona tiene complejo de superioridad hacia vosotros, y luego se ha dado cuenta que tampoco sois tan inferiores, o bien esa persona tiene un complejo de inferioridad que quiere ocultar y luego se da cuenta que os necesita para no ser tan inferior. En ambos casos no vale la pena.

Dicho esto, esa persona, como ya he dicho antes, no será toxica porque ese término no existe y solo se aplica para vender libros. Esa persona simplemente será imbécil, y, sinceramente, la gente imbécil no es que sea tóxica, sino que deberían crear un gremio de la imbecilidad y danzar cogidos de la mano, y así se entretendrían con sus iguales. Pero tampoco es que haya que alejarlos, son personas iguales que tú, querido lector (y algo inferiores que el escritor de este blog, pero esto lo mantendré rallado para evitar conflictos). 

PD: Como sé que después de leer esto, habrá quien seguirá pensando que la gente toxica existe, voy a poner un ejemplo final, que ya sabéis que me encantan los ejemplos clarificadores y además se me dan muy bien las similitudes.

Yo de pequeño siempre fui mucho de sacar notas justillas, y nunca pensé que la profesora me tuviese manía. Quizás por eso no me gusta echar la culpa a los demás de mis propios fracasos, ni tampoco diré que los demás son tóxicos cuando el mayor enemigo para ti, eres tú mismo.  Antes de fijarte en si la gente es tóxica o no, harías bien en mirar si el tóxico para ti no eres tú y tu actitud de fracasado. 

PD2: ¡Tú sí que eres tóxico, Bernardo Stamateas! ¡Imbécil!

PD3: Me han baneado del Pokémon Go y no pienso hablar del tema. Lo digo porque hay algún lector (y no digo nombres Parals que no haya represalias de fanboys), que me han insistido que raje sobre el juego y explique lo sucedido. Y no puedo. El caso está bajo secreto de sumario. 


Secreto del caso.

jueves, 25 de agosto de 2016

Cosas que no le importan a nadie pero gracias por la info

Bajo este título se ocultan unas intenciones malignas del escritor del blog (osea, yo, Omar Habbab), y es que quisiera dar constancia de mi opinión sobre las cosas que cuenta la gente en las redes sociales que probablemente se podrían ahorrar. Seguramente yo, por poner un ejemplo, me podría ahorrar escribir esto, y es que ni yo mismo quedo libre de pecado a la hora de ser objeto de crítica del contenido que compartimos.

“Sobre todo tú, querido Omar. Sobre todo tú”.

He aprovechado la carencia de becarios en esta época del año (y durante el resto del año, para qué nos vamos a engañar), para elaborar una lista de cosas que la gente comparte en las redes sociales y considero (será opinión mía y para nada deberán ser considerados como dogmas, por favor), que deberían ser objeto de punición y castigo por parte de algún juez moral, si es que lo hubiese y no tuviese suficiente faena inculpando políticos.

Ahí va:

1- Fotos de parejitas: Vamos, es evidente que lo iba a poner. No sé qué esperabais. Me parecen totalmente innecesarias, sin intención de parecer un prohibitivo ayatolá. Es que no hacen falta todas esas fotos para demostrar vuestro amor. Además, si luego lo dejáis y acabáis mal, tendréis que borrarlas todas. No seáis tontos, si tenéis pareja, aprovechad el tiempo y dejaros de selfies, que ni os interesan, ni nos interesan. Gracias.
Edición 25/08: Corrijo, sí le importan, a vuestra abuela en caso de tener Facebook. 

2Fotos en el gimnasio o corriendo: Está genial que hagáis deporte, pero pensad que, si vosotros os ducháis para no ir por ahí sudados, ¿para qué os hacéis entonces una foto sudados o haciendo deporte? Es como si yo me operase el hombro y me dedicase a subir fotos de mi hombro dislocado en el preoperatorio. O peor aún, como si me operase y me dedicase a subir la operación en YouTube.

3- Fotos de libros: De verdad que me alegra muchísimo que os dediquéis a leer, e incluso que no fuese este blog y que prefirieseis leer libros. Lo respeto, no lo comparto pues soy el redactor jefe de este blog (y el resto de cargos también). El caso es que, si leéis, a no ser que sea un libro que queráis recomendar, igual es un poco gratuito eso de subir fotos de libros solo para decir “eh, que leo, miradme, soy culto”. No sé. Digo yo.

4. Fotos recicladas del Cabronazi: A ver, esto es serio. ¿Os habéis dado cuenta que, en ocasiones, la página del Facebook “Cabronazi” sube memes y vídeos de hace más de 10 años? En esa época yo me dedicaba a descargarme las pelis de Dragon Ball del Emule, y miraba esos vídeos en un primerizo YouTube. Ahora los sube Cabronazi y tienen miles de “likes”. ¿Qué está pasando? ¿Volveremos a sufrir un retroceso social como en la edad media?

5- Y última. Fotos de gatitos y perritos que no son vuestros: Parad ya, por favor. Internet ya está suficientemente inundada de mascotas como para que os dediquéis a subir fotos de gatos y perros que no habéis visto en carne y huesos. Alguien tiene que parar esta locura antes que se convierta en un festival al estilo “Berserk” pero de adorables cachorritos (lo sé, poniendo referencias como Berserk parezco entre culto y friki, es parte del encanto). 


Y hasta aquí la entrada de blog.

Solo añadiré una cosa. Compartir artículos de blog está bien. Compartir los artículos de Playground en los que, con una capa de pintura de ciencia, pretende descubrir secretos ocultos del universo, eso es el mal. Playground es el mal. Por es nos gusta. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Las élites económicas y el postureo.


Tenía pensado publicar otra entrada, pero en mi cabeza revoloteaba una idea desde hace días.

Hablemos de cosas polémicas, que hoy me he levantado con ganas de juerga. Amancio Ortega, el tío más rico de España, dona dinero a Cáritas. Y no poco. De vez en cuando dona unos cuantos centenares de miles de euros. Tampoco es casualidad que sea a Cáritas, una organización dedicada a cuidar de los pobres. Seguro que también marca la equis en la casilla de la iglesia al hacer la declaración (ojo porque afirmando esto me tiro a la piscina, pública en mi caso porque soy pobre).

¡Cómo nos gusta el postureo, ¿no!?

Hoy, con esta introducción, voy a hacer un importante intento por comprender la intención de aquellas élites económicas, que pese a vivir en sus burbujas de bienestar social, se dedican a donar una parte (miserable) de su fortuna a ayudar a los pobres. Y lo haré con un ejemplo de mi día a día.

Veréis, los que seguís mi blog sabéis que yo soy un tío con muchísima suerte. No me toca la lotería, no me caen rayos que me dan súper poderes, ni tampoco tengo alguna habilidad especial para nada, simplemente tengo suerte porque me siento afortunado, miro el aspecto bueno de las cosas e intento aprender de lo malo. Pero, en mi vida, hay muchísima gente que no es así, gente depresiva que siempre se obceca en las cosas malas y no se sienten para nada una pizca de afortunados. Con esa gente, yo intento hacer humor, conseguir que sonrían, reír a carcajadas, contar algún chistecillo, hacer alguna gracia… Sí, lo sé. Soy un payaso. Que le voy a hacer.

Ahora pongamos que hacemos la conversión de “alegría” a “euros”. Yo que soy afortunado y alegre, sería muy y muy rico, y me dedicaría a dar “alegría” a la gente que en este caso es muy pobre y triste.

“Bueno, si pretendías que te viésemos como una Madre Teresa de Calcuta, no lo estás logrando”.

Ahora pongamos por caso que la gente pobre y triste fuese muy hostil, y que por ser yo alegre, me quisieran apalear. 

¿No creéis que, para adaptarme a una sociedad hostil, me dedicaría a aparentar ser pobre y triste, que quizás vestiría con ropa pobre y triste, y que intentaría parecer de costumbres pobres y tristes, fumar lo que fuman los pobres y tristes, y fracasar en lo que fracasan los pobres y tristes para sentirme parte del grupo que forma la mayoría?

Pues aquí tenéis la explicación de, primero, por qué la gente rica dona dinero (aunque obviamente sea insuficiente) a los pobres, y el por qué muchos jóvenes de familias ricas, tienen a llevar a cabo vidas de pobre. Todos conocemos al típico chico o chica que, pese a proceder de una familia adinerada, se dedica a llevar una vida modesta, vestir ropa simple, aparentar costumbres de las llamadas “hippy”, o simplemente fumar porros todo el día hasta quedar ciego y no estudiar.

Y ojo, no lo critico. Siempre he pensado que si yo fuese rico me dedicaría a pasear mi Ferrari por las calles para que los pobres se pudiesen sacar fotos con él y conmigo, que seguramente tendría hoteles, fincas, empresas, fábricas, un par de premios Nobel y más de un Oscar.


Claro, que es diferente haber sido siempre pobre y convertirse en rico, que haber nacido rico y querer saber lo que es ser pobre. 

PD: Espero no haber ofendido a ninguno de mis muchísimos lectores ricos con esta entrada (por cierto, aprovecho para decir que si algún multimillonario quiere invertir en el blog o publicitarse aquí, me puede mandar un correo que con mucho gusto le contestaré, escucho ofertas a partir de los... pongamos...  ¿10.000€?). 

jueves, 4 de agosto de 2016

El noble límite del humor



Empiezo situándonos. Tengo un grupo de Whatsapp con dos amigos. Bueno, en realidad tengo muchos grupos de Whatsapp con muchos amigos, pero este es especial. Últimamente con estos amigos nos dedicamos a quedar por Skype (vivimos lejos entre nosotros), y miramos vídeos de 4chan, página mundialmente conocida como una web infame donde los más depravados y locos entran a compartir sus asesinatos, violaciones, torturas... CALMA, EN REALIDAD NO ES PARA TANTO. Es más, es bastante divertido su contenido si sabes diferenciar un bromista de un troll y de un loco de verdad. 

<- Aquí un ejemplo

Además, en España hay otro portal del mismo calibre llamado Forocoches, y ciertamente, cuando lees según que entrada, he de reconocer que es imposible no reír.

El caso es que mirando vídeos de hostias, se me ocurrió que, claro, lo que nosotros estábamos viendo, a cierta gente le parecería ofensivo. Y de ahí esta entrada.
Hoy voy a hablar de un tema candente y cuanto menos importante para desarrollar una vida social harmoniosa con nuestros congéneres. Sí, hoy hablaré de algo difícil de tratar que a su vez ha traído cola durante años y que de algún modo se acaba zanjando como algo cuyo límite es imposible establecer. Grandes humoristas han intentado hablar del tema, pues es algo que ha generado mucho debate siempre:


Hoy hablaré del límite del humor.

“¿Tú vas a establecer límites al humor?”.

No, hombre. Eso sería como poner puertas al campo. Hablaré sobre ello, pero primero situémonos.

Vivimos en una sociedad donde lo de “ser simpático” está altamente relacionado con el sentido del humor y la gracia. De este modo, para caer bien se suele pensar que lo sencillo es hacer algún chiste, provocar la sonrisa ajena y ya pues nos echamos unas risas y el ambiente se relaja, olvidamos que somos seres humanos en una sociedad competitiva que nos hace ser egoístas y mirar por nuestros intereses, y toda conversación fluye mejor. Esto es lo que se supone que pasa.

Pero hacer gracia no es sencillo, si no, estaríamos todos siempre riendo. Hay que encontrar el momento oportuno, en las circunstancias adecuadas, con la gente correcta, y decir lo propio. Cualquier fallo en estos factores puede alterar por completo el resultado final del humor. Por ejemplo, soltar un chiste en un funeral, hacer un chiste de leprosos a un leproso agonizante, o contar un chiste a alguien que se acaba de levantar a las 5 de la madrugada para ir a trabajar. Eso son ejemplos de chistes mal hechos y de una clara mala aplicación del humor para generar risa.

Pero no solo puede fallar eso. Incluso si todos los factores anteriormente comentados, son ejecutados de forma correcta, puede fallar por algo que difícilmente podemos calcular. La influencia del contexto cultural en el interlocutor. Veamos un ejemplo:

Ahí tenemos un gag de Martes y 13 en el que una mujer llora desconsolada porque su marido le pega. Esto que es tan obvio que no causa gracia alguna, dependiendo de la época y la influencia de la sociedad en la gente, en determinados sectores poblacionales sí que generó risa. Y no necesariamente tiene que ser malo y se tiene que prohibir, simplemente hace falta analizar las causas que llevan a esto y buscar una solución.

Otro ejemplo:


Aquí vemos una serie de chistes que, dependiendo de muchísimos factores individuales pueden causar de gracia, hasta pena, pasando por rabia e indignación. Esta última reacción, la indignación, es patente en algunos comentarios del vídeo.

Ante esto, nos encontramos con quien defiende este tipo de humor más “extremo”, amparándose en el artículo 19 de los derechos humanos sobre la libre expresión. Eso es algo que también vimos después del ataque terrorista a la revista Charlie Hebdo en Francia, donde tiempo atrás se publicaron ciertas viñetas que cierto colectivo de cierta religión recibió como ofensivas.

La cosa que nos trae a esta entrada de blog es, ¿dónde se sitúa, si es posible, el límite al hacer humor?
Mirad, hacer humor es algo genial porque hay muchas maneras de travesar la capa cultural que nos cubre y así alcanzar al interior de las personas, pero la risa es sin duda algo maravilloso, independientemente del contexto cultural en el que nos encontremos. Establecer un límite al humor es algo que en una sociedad utópica no se debería hacer, pues no habría conflictos ni guerras, la gente se aceptaría entre sí pese a sus diferencias, y no habría lugar para las ofensas públicas ni las humillaciones.

Pero por desgracia vivimos en una sociedad imperfecta, llena de conflictos de intereses, y el ser humano es muy orgulloso, además que no nos gusta ser humillados porque valoramos nuestra existencia por encima de la de los demás por nuestro propio autoestima y supervivencia. Y no es malo en absoluto, lo que sí pasa es que debemos aprender de ello y entender que no siempre nos podemos reír de un chiste, lo cual no quita que el chiste se siga haciendo.

Yo de pequeño oía en el colegio chistes machistas, y no por eso me he convertido en una persona vil que infravalora a las mujeres. Puede que parte de ello fuese porque aprendí a diferenciar lo que era un chiste de la realidad, y también porque los mismos profesores, ante la incapacidad de callar a los que promulgaban los chistes, explicaban que su contenido no era correcto, y que no le debíamos dar la razón pues solo era un chiste de mal gusto.

“Total, que no hay límite para el humor. Pues vaya…”.


Puede que no haya límite para el humor, pero el límite para reírte o no, ese lo estableces tú. 

PD: Para que veáis lo mucho que me he documentado, podéis ver algunas muestras de humor negro aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí.

PD2: Recuerdo una anécdota de una clase del máster en la que, en la clase de al lado nuestro hacían un simulacro de accidente donde se oían golpes y gritos, y nosotros desde clase de Gestión de la Investigación, sin saber qué pasaba especulábamos cuando un compañero dijo "tranquilos, debe ser un nuevo Columbine". Morí de risa.