jueves, 1 de diciembre de 2016

Mi regalo de cumpleaños: Gracias y adiós


Antes que penséis lo que no es por el título…

“¡Sí, al fin cierras este endiablado blog y te dedicas a tus cosas para dejarnos definitivamente en paz!”.

No. Esta entrada es un especial porque hoy es mi cumpleaños, hago 24, y he decidido tomar las riendas de mi vida sin miedo a equivocarme. La entrada va dedicada a unas personas que ojalá se den por aludidas porque tampoco voy a decir sus nombres. (No te flipes, lector cursiva, que el blog seguirá).

Además, creo que esta entrada de blog es totalmente necesaria. Cuando sea un señor mayor de estos que miran obras y refunfuñan todo el día, quiero leer esto con mis gafas de señor mayor desmejorado, y pensar en lo mucho que hice, y lo poco que me valoraba a mí mismo. Quiero enfadarme, y luego quiero dar la lección a mis nietos para que aprendan que sí, solo se vive una vez, que sí, hay que aprovechar el tiempo, pero que sobre todo, hagan las cosas con el convencimiento suficiente para no arrepentirse nunca. Y ahora sí.

Gracias. Muchísimas gracias. De todo corazón. 

Como ya he dicho, hoy es mi cumpleaños, y como últimamente me da mucho por revisar fotos antiguas, estuve mirando fotos mías de hace tiempo y dándome cuenta de cómo he llegado a cambiar al largo de los años. Seguramente más en los últimos de la carrera y sobretodo estos dos últimos, por cosas de la vida, he cambiado mucho.

He aprendido cosas, he ampliado mi círculo de amistades, pero si algo he cambiado de verdad, ha sido mi forma de ser y actuar. En esencia sigo siendo el mismo, pero de carácter, he cambiado totalmente, y eso se lo debo a la gente que ha aparecido en mi vida, pero también a los que han desaparecido.

Solo puedo y quiero tener palabras de gratitud en este momento, y lo cierto es que podría no tenerlas, y este blog podría bien ser un blog donde invocase a mil diablos para que hiciesen justicia a cambio de toda mi maldita suerte.


Pero no. No me sale de dentro. Lo único que puedo hacer es dar las gracias y decir adiós. Y ojalá las personas a las que me refiero, se den por aludidas. Decían en Love Story que amor significa no tener que decir nunca un "lo siento". La película era de las favoritas de mi padre, pero realmente no tiene coherencia porque el final es terriblemente malo, y si uno es un capullo, pues un "lo siento" no soluciona, pero tampoco está de más.

La gente entra en la vida de uno sin que éste se dé cuenta, y cierto es que sale también sin que uno se imagine que será la última vez que verá a esa persona. Un día conoces a una persona, quedas, y ya nunca más vuelves a saber de aquella persona precisamente por un cúmulo de circunstancias llamado generalmente como “vida”. “La vida es así” dije en el discurso de graduación donde me despedí de muchísimos amigos a los que veía cada día y algunos con los que puede que no me vuelva a cruzar. La vida es así, llena de luz, llena de color...

La vida y el tiempo. El tiempo y la vida. ¿Estamos aprovechando el tiempo a sabiendas que vamos a morir? El ser humano tiene más preocupaciones que esta, y gracias a eso, es posible ser feliz con las cosas que hacemos.

El tiempo pasa incansable,
bajo la lluvia de noviembre.
Espero tu mirar amable,
y descansar para siempre.

Mil noches en vilo pasé
pensando en lo que hice mal,
la verdad fue que ignoré
que tú no estabas igual.

La vida de todo ser son dos días,
medio ya creo que lo he pasado
aguantando todas estas tonterías.

No vale frustrarse si no fragua
el amor que pronto empezó tonto
y se ahogó en un vaso de agua.

Y adiós.

¿Y adiós por qué? Adiós porque hay que saber soltar aquello que no es nuestro y no necesitamos ni nos necesita. Decía un proverbio chino que, si realmente amas una flor, la dejarás dónde la viste, precisamente porque, si la arrancas, se pudrirá y morirá. En cambio, si la dejas en la tierra, vivirá lo que debe y donde debe. Puede que no la disfrutes tanto como te gustaría, pero cierto es que la otra opción es demasiado egoísta. Obsérvala, riégala cuando lo creas conveniente, y no intentes poseerla, porque será entonces cuando todo se estropeará. 

Este proverbio lo leí de pequeño en un libro de relatos cortos, y desde entonces no me lo pude quitar de la cabeza.

“Un poquito pagafantas ese proverbio, ¿vas a culpar a un asiático medieval de tus fracasos amorosos?”.

Así pues, como decía, la gente entra en nuestra vida, y se va sin decir nada. Lo mejor que podemos hacer es aprender de todo el mundo que por casualidad y fortuna, se ha cruzado con nosotros, y saber decir adiós cuando es oportuno. Porque nunca se sabe cuándo puede ser la última vez que veamos a alguien, y si realmente ha sido alguien que ha influido en nuestra forma de ser, hemos de ser capaces de decir adiós.

Si te vas te pido algo,
vete sin ningún reparo.
La puerta, ciérrala bien,
yo diré cuándo la abriré.

No necesito compasión,
para nada eres mi obsesión.
La vida apenas he perdido,
pues de mis errores he aprendido.

Las oscuras becquerianas golondrinas,
se aburrieron muy temprano al saber,
sobre nuestras acomplejadas vidas.

Me callo ya suponiendo que para vos,
me estoy haciendo ya muy cansino.

Sin más alargo pues, gracias y adiós.

¿Por qué? No hay nadie en este mundo mejor para influirnos que nosotros mismos. No hay nada en este mundo más importante para nosotros que nosotros, ni a nadie hemos de querer más que a nosotros. Esa es la verdad y todo el resto de cosas es basura. El qué dirán, el cómo nos mirarán, el qué estarán pensando o el qué pasará. El momento es ahora, la persona eres tú mismo. Todo el resto son cosas artificiales y basura mental que hay que sacar antes que pase el camión y se quede dando peste. Esa es la realidad.


Nos levantamos cada mañana pensando en las cosas que hemos de hacer porque vivimos en una sociedad en la que, si no haces lo que debes, eres repudiado, miran mal, piensan mal. Da igual. Lo importante eres tú mismo. Da igual lo que piense el resto, da igual lo que te digan, da igual que no te valoren por quien eres ni por cómo eres. El mundo es cruel y lo seguirá siendo, aunque bajes la cabeza y te rindas. No les des ese gusto. Sigue adelante, piensa en ti y disfruta del ahora porque nada ni nadie merece robarte tu valioso tiempo más que tú mismo. 

No tomes un consejo como una ley firme. Piensa tú, y actúa en consecuencia. Solo así podrás tomar las riendas de tu vida y ser realmente quien quieres ser. Solo así serás feliz.

PD: Me embarga una extraña sensación de tranquilidad después de publicar esto. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué es la felicidad?


Decía Béquer, “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú”.

Pues lo siento Gustavo, pero no hablaré de lo que es la poesía, porque precisamente es un término ya acuñado en el diccionario, y este blog es más de prosa.

Gustavo Adolfo Bécquer: “¡Maldito seas Omar, he pactado con el diablo la venta de mi alma por tal de viajar en el tiempo y saber qué opina alguien de tu calibre, sobre mi poesía!”

Sorry Gus.

Hoy voy a explicar de forma larga y extensa lo que es la felicidad. Y me he documentado mirando una película como “En busca de la felicidad” o “El Padrino” (sé que muchos pensaréis que ver El Padrino no es documentarse para hablar de la felicidad. La verdad es que, si uno ve la cara de Michael después de suceder a su padre, y matar a cierta persona, en cierto coche, con cierto estrangulamiento, se entiende todo a la perfección).

Ser feliz significa hacer algo.

Y hasta aquí el blo…

“Espera, espera, ¿ya?”.

Bueno, no creo que haga falta decir demasiado más para explicar lo que es la felicidad. Felicidad es querer y sentirse correspondido, trabajar y sentirse realizado, o incluso se puede ser feliz con simplemente una cena de familia de esas que nunca sabes cuándo va a ser la última en la que os reunáis todos y por tanto decides disfrutarla al máximo.

En definitiva, uno no puede ser feliz si no hace nada o hace lo mismo de siempre. Por eso hay gente a la que ir a trabajar le hace feliz, otra que necesita vacaciones y viajar para ser feliz, otra a la que estar en casa tranquilo, después de un día ajetreado le hace feliz… La concepción de felicidad depende de cada persona. 

A Will Smith en “En busca de la felicidad”, le hacía feliz entrar en una empresa y trabajar siendo explotado probablemente, por unos jefes autoritarios, pero consiguiendo así suficiente dinero para mantener a su hijo en unas condiciones estables. Pero para su hijo, igual que para la mayoría de niños, la felicidad es jugar. A las parejas de adolescentes les hace feliz estar con su pareja, y les da igual el resto de mundo (lo cual es bastante poco racional, pero cada uno con sus trastornos de conducta, no voy a juzgar a nadie).

Ahora bien, ¿la felicidad tiene algún tipo de sentido evolutivo que nos haga pensar que ha sido concebida para mantenernos con vida? Obviamente la infelicidad no parece la mejor manera para vivir lo suficiente para reproducirse. Aun así, pensar que Bambí no se consiguió reproducir porque vivía en un estado permanente de depresión ante el trauma de ver a su madre morir asesinada delante de él, tampoco parece muy de sentido común.

Con esta última referencia grandilocuente (me referiero a Bambi), quiero decir que, la felicidad, pese a ser importante para nosotros, no la incluye como uno de los instintos básicos de los seres vivos, como son el reproductivo, o el de supervivencia. Esto está claro a no ser que sufras alguna patología psíquica que te induzca, por ejemplo, a tener tendencias suicidas, o a la promiscuidad sin control.

"O así sería si no fuese porque la sociedad en la que vivimos nos vende un modelo de felicidad irrealizable que nos obliga a ser infelices por siempre dado que todo acaba siendo artificial y de eso no nos damos cuenta hasta que comprendemos el verdadero valor de las cosas que nos rodea, y entendemos qué sería del mundo si nosotros no estuviésemos en él".

¿Y vosotros qué opináis? ¿Qué es la felicidad para vosotros? Comentad lo que os hace felices, si queréis, que os leeré con mucho gusto.

La semana que viene resulta que el jueves coincide con el día mundial del Sida, y mi cumpleaños (no sé por qué siempre acaban coincidiendo estas dos fechas), así que miraré de hacer algún blog especial de esos que marcan un antes y un después en la historia de la humanidad, como cuando Amstrong pisó la luna, Einstein publicó la teoría de la relatividad, o John Cobra se agitó el paquete en televisión.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Anorexia, TLP y tocar fondo


Empezaré diciendo que en esta entrada no daré la chapa, sino que procuraré que sea entretenida para que quien la lea, aprenda y entienda el mensaje de todo.

La semana pasada estuve en un congreso de trastornos de la conducta alimentaria y obesidad, porque básicamente (y sin modestia alguna) me seleccionaron un resumen de una investigación que hice sobre blogs de Ana y Mia (Anorexia y Bulimia) y tuve que preparar un poster y presentarlo. La investigación tampoco era nada del otro mundo, no me lo explico.

El congreso era internacional y vino gente experta de todo el mundo a dar conferencias, así que entre el miércoles y el viernes, estuve vagando por Barcelona escuchando señores mayores hablando de sus cosas como quien echa un café en una terraza, pero con público. Había quien sí decía cosas interesantes, y luego había alguien que como yo, no sabía muy bien qué hacía ahí.

De todos modos, en un debate al que asistí sobre la comorbilidad (existencia de más de una patología) entre anorexia y el trastorno límite de personalidad (TLP), escuché algo que me recordó mucho a una película. Ya os he dicho que no soy demasiado entendido en el tema (de hecho no soy demasiado entendido en ningún tema) pero acostumbro a asociar las cosas a películas o series, y eso quieras o no, siempre hace que parezcas más listo de lo que en realidad eres.

Un doctor de Ciudad Real, dijo “a veces hace falta tocar fondo para que se den cuenta de lo que es realmente importante para ellas, y es entonces cuando pueden empezar la recuperación. Me pareció brillante, pese a que ya había oído algo similar en la película “El Club de la Lucha”.

Después de oír esa frase me di cuenta, y es que tocar fondo ayuda siempre. Somos seres humanos, seamos como seamos, tengamos la patología que tengamos, tocando fondo es cuando sentimos el instinto de supervivencia y además es cuando nos damos cuenta de quienes somos, y a qué damos valor realmente.

A esto otro doctor contestó que no, que si dejabas que tocasen fondo, entonces sí que no valorabas a tus pacientes, que dar tanta libertad a alguien con tendencias suicidas era una locura.

Aún no me he formado una opinión clara sobre el tema de la autonomía del paciente con tendencias suicidas. Seguramente necesitaré informarme más sobre el tema para poder opinar. Lo que sí es cierto es que, al mismo tiempo que tocar fondo ayuda a la recuperación, pero ¿cómo de fondo hay que estar dispuesto a dejar ir? ¿Existe libertad también en ese aspecto?

POR CIERTO, LA SEMANA QUE VIENE RESPONDERÉ A PREGUNTAS, SUGERENCIAS, OPINIONES Y COMENTARIOS VARIOS QUE ME HAGÁIS LLEGAR A TRAVÉS DE https://curiouscat.me/OmarHabbab 
YA SABÉIS, TOTALMENTE ANÓNIMO.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El niño, Lucifer y barracas de Sant Narcís


Volviendo de barracas por la noche, en una de esas madrugadas cubiertas por una brumosa niebla, vi a lo lejos una imagen de alguien aproximándose hacia mí. En esas que empiezo a vislumbrar la altura de la persona y a escasos metros me doy cuenta que es un niño de apenas diez años. Me acerqué a él y le pregunté el motivo de encontrarse deambulando a esas horas de la madrugada en ese lugar, y dispuesto a llamar a la policía con mi teléfono móvil, el crío me cogió de la mano que tenía libre y me susurra “a ver, subnormal, que soy Lucifer y he venido a ofrecerte un pacto, macho, que hay que explicarlo todo”. Entonces recordé una frase de mi abuela “por la noche, en la calle, solo te vas a encontrar yonquis y putas” y la verdad es que ese niño mucha cara de yonqui no tenía.

Segundos después, tras un extraño movimiento de cielo y tierra digno de película de ciencia ficción, fuimos transferidos a un lugar totalmente distinto. Lava por las paredes, un calor asfixiante y un suelo rojizo era el atrezo de ese misterioso sitio. Pero algo me llamaba más la atención, ese maldito niño de diez años había tenido los santos cojones de llamarme “subnormal”. Al soltarme la mano se llevó una colleja entre oreja y oreja, a lo que respondió “pero vamos a ver, ¿eres tonto? ¿Quieres morir aquí mismo?”. Entonces lo comprendí todo. Ese niño había nacido en una familia desestructurada y tenía algún que otro trauma infantil, era mi deber reconducir esa actitud hacia algo más positivo para el pobre infante.

No obstante, el niño dejó de ser un infante en un golpe de magia para convertirse en la clásica imagen de diablo con cuernos y cola, de piel roja y musculatura desmesurada. Ahí ya entendí que muy normal no era la situación. “Uy, pues sí que es Lucifer, sí” me dije a mi mismo.

Ese extraño ser empezó a vociferar de forma escandalosa “así que tú eres Omar, vaya, vaya”. Yo sorprendido de que el diablo en persona me conociese, le pregunté sobre aquello a lo que me respondió “bueno, para no conocerte... Somos grandes fans de tu blog políticamente correcto y lo leemos cada semana, en el inframundo tienes mucho éxito”. “Lástima que el AdSense no cuantifique las visitas infernales” pensé.

De todos modos te he traído por otro motivo, quiero ofrecerte un trato” me dijo el diablo en persona mientras sacaba un puro de su caja y se lo fumaba lentamente, haciendo anillos con su diabólica boca. “Quiero tu alma a cambio de un deseo, el que quieras”.

Un pacto con el diablo, magnífico. “Pero soy demasiado ambicioso para conformarme con un solo deseo” le dije, “por un alma tan codiciada como la mía, pido 4 deseos”. Ahí estaba yo, con mis 23 años, regateando con el mismísimo señor de las moscas. “Ni de coña” me contestó, “no sabes con quien estás hablando, te podría pegar un leñazo ahora mismo y quedarme con tu alma a las malas”.

Pero a ver, listo, que eres muy listo, si hubieses podido hacerlo ya lo hubieses hecho” contesté, “última oferta, tres deseos o me vuelvo a mi mundo y rajo de ti en mi blog”.

Después de decir eso, el diablo hizo un gesto con la cara que arrugó su rojiza piel hasta el punto de supurar sudor de sus pérfidos poros. “Trato hecho, tú sí que sabes cómo tratar con tus fans” me dijo, “y ahora dime, ¿qué tres deseos quieres?”.

Ahí tuve que pensar mucho. La paz mundial siempre la había tenido en la cabeza, así como la inmortalidad y el conocimiento infinito. Claro que la paz mundial no es problema mío sino de los gobiernos, y si no se quieren poner de acuerdo, no iba yo a gastar un deseo mío para que ellos se llevasen la fama y los Nobel de la paz. Sobre la inmortalidad, ver morir a tus amigos y familiares mientras tu gozas de buena salud toda la eternidad, pues no es muy bonito (en realidad estaría genial, pero siendo el diablo tan maléfico como lo pintan, igual me hubiese convertido en estatua o reducido a partículas elementares eternas). Por último, sobre el conocimiento infinito, la verdad es que suena tentador, pero, a fin de cuentas, es cuando se es ignorante que se vive más feliz.

¿Sabes qué diablo? Me quedo con mi alma, y métete esos deseos por donde te quepan” le increpé, “y que sepas que eso de secuestrarme está muy feo, yo había dicho que estaría en casa a las 3 de la madrugada y ahora mismo no sé dónde estoy”.

Piénsatelo bien Omar” insistió de forma desesperada, “te estoy ofreciendo más de lo que tendrá nunca nadie jamás en toda la existencia viva del universo”.

¡Que te dejes de historias y me lleves a Girona ya, macho, que luego la bronca de mi madre por llegar tarde me la como yo” le exclamé ciertamente exaltado, “¡un segundo más y serás carne de cañón de mi blog!”.

Con los ojos lagrimosos, Lucifer (Luci para los amigos) chasqueó los dedos.

Dos parpadeos después, estaba delante de donde había aparcado el coche, y ya podía volver a casa. Miré el reloj y eran pasadas las cinco de la madrugada, así que cogí el coche y, conduciendo con toda la precaución posible, procuré llegar a casa tan pronto como pude.


Bueno, mamá, esa es la historia. Sé que parece una excusa muy mala para llegar tarde a casa, pero es la verdad. Y ahora si me permites, me voy a dormir que esto de viajar al inframundo cansa mucho. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Narcos go, o cómo fusionar Pablo Escobar y Pikachu

Permitidme incluir una risa tras el título (HAHAHAHAHAHA).

Una vez dicho esto, os lo explico. El sábado pasado estuve grabando con un grupo de amigos un corto en un solo día, con razón del concurso de cortometrajes exprés del festival de cine fantástico y de terror de Girona llamado Acocollona’t.

La cosa es que, ellos te dan una frase y una ubicación en las que has de grabar, y esto lo hacen para asegurarse que lo haces en un día. El caso es que, si tienes ideas previas y las sabes coordinar bien, pues genial. Pero si las ideas son muy dispares…

Nosotros fusionamos dos cosas muy… diferentes.

La serie Narcos trata de cómo unos narcotraficantes de cocaína manejan su negocio pese a los baches que les pone la policía, disfrutando de una vida de ensueño y llena de lujos, tras los cuales se ocultan asesinatos varios.

El Pokémon Go es un videojuego de Nintendo para Android y IOS, que, si bien gozó de fama durante un tiempo, ahora se ha deshinchado un poco (supongo que después de que me baneasen la gente ha visto que no valía la pena jugar, a veces esto de crear tendencia se me va de las manos).

¿Y cómo se juntan los conceptos “Narcos” y “Pokémon Go”?

Para ver el resultado final, tendréis que venir a Girona el día 6 de noviembre a las 19h al Centro cultural “La Mercè”. 

La cosa es que no creo que ganemos ningún premio (yo siempre tan optimista), pero unas cuantas risas si os vais a echar. 


jueves, 27 de octubre de 2016

¡Hola papá!


Pronto será 13 de noviembre, fecha en la que lamentablemente falleció mi padre hace 2 años, pero siempre he pensado que recordar las personas fallecidas el día de su fallecimiento es una estupidez y un insulto para sus vidas, y es por eso que prefiero recordar que el día 7 de noviembre era el cumpleaños de mi padre. Sí, es algo raro porque son solo 6 días de su aniversario, y precisamente cumplió 66. Y un día 13 falleció. Y no, pese a esto no soy supersticioso. Procuro no serlo.

El caso al que me atañe en esta nostálgica entrada es que, aún recuerdo la cara de mi padre y su voz, pero se me hace muy raro oírla ahora. Se me pone la piel de gallina cuando abro algún vídeo de los muchos que tengo grabados (cosas de ser youtuber) y oigo la voz de mi padre de fondo en alguna toma falsa, haciendo algún chiste o alguna broma de las suyas.

Lo único positivo que debo resaltar de cómo fue todo hace casi 2 años, es que se pudo despedir y le cogimos la mano hasta el final. Esto lo digo básicamente para explicar, que cuando uno acompaña hasta el final a un ser querido, como fue el caso, es diferente a cuando uno no lo hace, y en mi caso no era solo un ser querido, era mi padre, la persona a la que veía cada día de mi vida desde nacer hasta los 21. Él por ejemplo siempre se quedó con la espina de no haberse podido despedir de su padre, que vivía en Siria, al estar tan lejos y haberse enterado tarde de su fallecimiento. 

También he de aclarar una cosa, y es que un acontecimiento de este tipo no se supera. No es algo que puedas decir “ya lo he superado”. No es como cuando se te muere un canario y te compras otro y ya está (por mucho que quieras a tu canario). Un padre es un padre, y cuando en todo recuerdo que tienes desde tu infancia hasta ese momento, tu padre ha formado parte de él, su pérdida es insuperable. Aún y con todo, se sigue adelante por ellos.

Pero cuando llegan épocas del año como ahora, es inevitable recordarles. Y es ahí donde me encontré la noche pasada, en la que me dio por mirar el móvil y ver si encontraba a mi padre en Whatsapp para poder ver su foto de perfil. Cuál fue mi sorpresa al ver que no estaba, había desaparecido de la app. Miré en contactos y ahí estaba. Su número de teléfono seguía guardado. Pensé “¿lo llamo?”.

A decir verdad, ahí se quedó la cosa. Hubiese molado vivir en una novela de ciencia ficción, haber llamado, haber podido oír su voz, y mantener una conversación tonta cualquiera.

Moraleja. Aprovechad ahora. Cada conversación con vuestros seres queridos es lo más valioso del mundo, y las cosas materiales y efímeras no tienen ningún tipo de sentido comparado con charlar con quien queréis.

Ale.

jueves, 20 de octubre de 2016

El estilo “Playground” y Juancho el Rojo


Hace ahora dos años, en un ataque de locura, me enfundé un chándal y una peluca de rizos, encendí la webcam y empecé a grabar. Me grabé en 5 o 6 vídeos seguidos hablando de temas diferentes en 2 horas sin guion alguno, pues tenía muy claro lo que quería y cómo lo quería. Fue esa tarde cuando creé uno de los personajes más estrambóticos de mi canal de YouTube, Juancho el Rojo. Se trataba de un chico colombiano con acento mexicano que parodiaba el estilo demagogo que tienen algunos gurús de internet para explicar a la gente cómo llevar a cabo estilos de vida nocivos.
Pero como un ejemplo vale más que mil palabras, ahí va el primer vídeo que grabé.


“Bueno Omar, además de para demostrarnos ser un racista y un déspota, ¿para qué nos enseñas esto?”.

Bueno, resulta que lo que parodiaba en este vídeo, pasa continuamente delante de nuestras narices y nadie hace nada para remediarlo. Y aquí es cuando os hablaré de Playground, la mágica web de contenido súper interesante y de la que todos leemos sus artículos para informarnos de sus cosas que son verdades como templos.

“Qué mal se te da la ironía”.

Playground es una web innovadora e interesante. Cierto. Pero no deja de ser una web con una fanpage en Facebook que desinforma más que informa. Con artículos amarillistas, se atreve tanto a hablarte de las bondades del veganismo, como a contarte que hay cura del cáncer. Son gente culta. Y me estoy conteniendo.

Cuando estudiaba la carrera, estuve un mes de prácticas en un centro de oncología haciendo investigación, donde me leí todos y cada uno de los proyectos de ensayos clínicos como buen frikazo que soy, así que no soy precisamente un novato en ensayos clínicos. Dejadme guiaros por el artículo.

“Aquellos que fueron tratados con IMM-101 se encontraron mucho mejor que los que lucharon simplemente con quimioterapia. De media, los meses que sobrevive una persona con dosis de quimioterapia son cuatro, pero a los que se les dio además el nuevo fármaco llegaron hasta los siete”.

Atentos al truco que usan estas ratas inmundas para captar a gente y engañar como los estafadores que son. En un lado, habla de media. No hace falta tener la ESO para saber que la "media" es la suma de los números partido por el total de números. Que igual hay uno que vivió 2 meses, y otro que vivió 6, y la media será de 4. En la siguiente frase habla de “llegaron hasta” para hablar de lo que sería el límite superior. Estadísticamente esas personas no necesariamente han de salirse del rango de la quimioterápia normal, osea, que mirando los números, nadie nos está diciendo que la media del nuevo fármaco no sea de CUATRO. Por lo tanto, NADIE NOS DICE QUE EL FÁRMACO NUEVO SEA MEJOR (por no hablar del márgen de error cuando hablamos de valores en una distribución normal, etc.). Pero no se acaba aquí.

“Algunos vivieron más de un año y uno murió después de tres”.

En una distribución normal, los casos aislados son los que se salen de los rangos intercuartílicos y no se usan para determinar valores como las medias, las modas, en fin, estadísticos descriptivos, y por tanto no tienes por qué tener en cuenta los casos aislados, pero siempre viene bien comentarlos. En plan "qué guays que somos, que un paciente nos ha vivido tres años". Estos malditos desgraciados pretenden dar esperanzas a la gente hablando de casos aislados. Un paciente de 121 llegó a los 3 años. 1/121. Wow, impresionante. No.

Resulta que, a efectos estadísticos, este fármaco no ofrece ningún tipo de diferencia real con los fármacos habituales para el cáncer de páncreas. Es decir, que el fármaco que nos venden como un gran avance en la cura contra el cáncer de páncreas, es una farsa monumental, están dando falsas esperanzas a enfermos, familiares y amigos, y además, lo hacen única y exclusivamente para ganar clicks en su página y seguir engordando la cuenta del banco del señor Playground. Menuda panda de desaprensivos canallas y sucios filibusteros que juegan con algo como las esperanzas de los enfermos con cáncer, y no de un cáncer cualquiera, sino de uno como el pancreático, con un índice de mortalidad alto.

Chicas y chicos, el premio Juancho el Rojo a los malnacidos sin escrúpulos que más daño hacen a la sociedad con sus estupideces paracientíficas es para, ¡Playground! Felicidades al ganador, ya puede pasar a recoger su premio.

Dicho esto, el saber no ocupa lugar, y leer Playground no os hace mala gente. Lo que sí es cierto y hay que tener en cuenta siempre, es que no nos podemos creer todo lo que nos cuentan, ni por internet, ni por la televisión, ni en persona. No hay que ser escépticos y desconfiar de todo, tampoco es eso. Hay que ser crítico con todo y saber formarse una opinión propia, que puede ser la misma que la mayoría, o diferente, pero eso no debe influir en qué tipo de opinión tengamos.

Eso sí, los números son los números y el escritor de esa entrada de Playground es un bocachancla que no merece ningún respeto.