jueves, 25 de agosto de 2016

Cosas que no le importan a nadie pero gracias por la info

Bajo este título se ocultan unas intenciones malignas del escritor del blog (osea, yo, Omar Habbab), y es que quisiera dar constancia de mi opinión sobre las cosas que cuenta la gente en las redes sociales que probablemente se podrían ahorrar. Seguramente yo, por poner un ejemplo, me podría ahorrar escribir esto, y es que ni yo mismo quedo libre de pecado a la hora de ser objeto de crítica del contenido que compartimos.

“Sobre todo tú, querido Omar. Sobre todo tú”.

He aprovechado la carencia de becarios en esta época del año (y durante el resto del año, para qué nos vamos a engañar), para elaborar una lista de cosas que la gente comparte en las redes sociales y considero (será opinión mía y para nada deberán ser considerados como dogmas, por favor), que deberían ser objeto de punición y castigo por parte de algún juez moral, si es que lo hubiese y no tuviese suficiente faena inculpando políticos.

Ahí va:

1- Fotos de parejitas: Vamos, es evidente que lo iba a poner. No sé qué esperabais. Me parecen totalmente innecesarias, sin intención de parecer un prohibitivo ayatolá. Es que no hacen falta todas esas fotos para demostrar vuestro amor. Además, si luego lo dejáis y acabáis mal, tendréis que borrarlas todas. No seáis tontos, si tenéis pareja, aprovechad el tiempo y dejaros de selfies, que ni os interesan, ni nos interesan. Gracias.
Edición 25/08: Corrijo, sí le importan, a vuestra abuela en caso de tener Facebook. 

2Fotos en el gimnasio o corriendo: Está genial que hagáis deporte, pero pensad que, si vosotros os ducháis para no ir por ahí sudados, ¿para qué os hacéis entonces una foto sudados o haciendo deporte? Es como si yo me operase el hombro y me dedicase a subir fotos de mi hombro dislocado en el preoperatorio. O peor aún, como si me operase y me dedicase a subir la operación en YouTube.

3- Fotos de libros: De verdad que me alegra muchísimo que os dediquéis a leer, e incluso que no fuese este blog y que prefirieseis leer libros. Lo respeto, no lo comparto pues soy el redactor jefe de este blog (y el resto de cargos también). El caso es que, si leéis, a no ser que sea un libro que queráis recomendar, igual es un poco gratuito eso de subir fotos de libros solo para decir “eh, que leo, miradme, soy culto”. No sé. Digo yo.

4. Fotos recicladas del Cabronazi: A ver, esto es serio. ¿Os habéis dado cuenta que, en ocasiones, la página del Facebook “Cabronazi” sube memes y vídeos de hace más de 10 años? En esa época yo me dedicaba a descargarme las pelis de Dragon Ball del Emule, y miraba esos vídeos en un primerizo YouTube. Ahora los sube Cabronazi y tienen miles de “likes”. ¿Qué está pasando? ¿Volveremos a sufrir un retroceso social como en la edad media?

5- Y última. Fotos de gatitos y perritos que no son vuestros: Parad ya, por favor. Internet ya está suficientemente inundada de mascotas como para que os dediquéis a subir fotos de gatos y perros que no habéis visto en carne y huesos. Alguien tiene que parar esta locura antes que se convierta en un festival al estilo “Berserk” pero de adorables cachorritos (lo sé, poniendo referencias como Berserk parezco entre culto y friki, es parte del encanto). 


Y hasta aquí la entrada de blog.

Solo añadiré una cosa. Compartir artículos de blog está bien. Compartir los artículos de Playground en los que, con una capa de pintura de ciencia, pretende descubrir secretos ocultos del universo, eso es el mal. Playground es el mal. Por es nos gusta. 


jueves, 11 de agosto de 2016

Las élites económicas y el postureo.


Tenía pensado publicar otra entrada, pero en mi cabeza revoloteaba una idea desde hace días.

Hablemos de cosas polémicas, que hoy me he levantado con ganas de juerga. Amancio Ortega, el tío más rico de España, dona dinero a Cáritas. Y no poco. De vez en cuando dona unos cuantos centenares de miles de euros. Tampoco es casualidad que sea a Cáritas, una organización dedicada a cuidar de los pobres. Seguro que también marca la equis en la casilla de la iglesia al hacer la declaración (ojo porque afirmando esto me tiro a la piscina, pública en mi caso porque soy pobre).

¡Cómo nos gusta el postureo, ¿no!?

Hoy, con esta introducción, voy a hacer un importante intento por comprender la intención de aquellas élites económicas, que pese a vivir en sus burbujas de bienestar social, se dedican a donar una parte (miserable) de su fortuna a ayudar a los pobres. Y lo haré con un ejemplo de mi día a día.

Veréis, los que seguís mi blog sabéis que yo soy un tío con muchísima suerte. No me toca la lotería, no me caen rayos que me dan súper poderes, ni tampoco tengo alguna habilidad especial para nada, simplemente tengo suerte porque me siento afortunado, miro el aspecto bueno de las cosas e intento aprender de lo malo. Pero, en mi vida, hay muchísima gente que no es así, gente depresiva que siempre se obceca en las cosas malas y no se sienten para nada una pizca de afortunados. Con esa gente, yo intento hacer humor, conseguir que sonrían, reír a carcajadas, contar algún chistecillo, hacer alguna gracia… Sí, lo sé. Soy un payaso. Que le voy a hacer.

Ahora pongamos que hacemos la conversión de “alegría” a “euros”. Yo que soy afortunado y alegre, sería muy y muy rico, y me dedicaría a dar “alegría” a la gente que en este caso es muy pobre y triste.

“Bueno, si pretendías que te viésemos como una Madre Teresa de Calcuta, no lo estás logrando”.

Ahora pongamos por caso que la gente pobre y triste fuese muy hostil, y que por ser yo alegre, me quisieran apalear. 

¿No creéis que, para adaptarme a una sociedad hostil, me dedicaría a aparentar ser pobre y triste, que quizás vestiría con ropa pobre y triste, y que intentaría parecer de costumbres pobres y tristes, fumar lo que fuman los pobres y tristes, y fracasar en lo que fracasan los pobres y tristes para sentirme parte del grupo que forma la mayoría?

Pues aquí tenéis la explicación de, primero, por qué la gente rica dona dinero (aunque obviamente sea insuficiente) a los pobres, y el por qué muchos jóvenes de familias ricas, tienen a llevar a cabo vidas de pobre. Todos conocemos al típico chico o chica que, pese a proceder de una familia adinerada, se dedica a llevar una vida modesta, vestir ropa simple, aparentar costumbres de las llamadas “hippy”, o simplemente fumar porros todo el día hasta quedar ciego y no estudiar.

Y ojo, no lo critico. Siempre he pensado que si yo fuese rico me dedicaría a pasear mi Ferrari por las calles para que los pobres se pudiesen sacar fotos con él y conmigo, que seguramente tendría hoteles, fincas, empresas, fábricas, un par de premios Nobel y más de un Oscar.


Claro, que es diferente haber sido siempre pobre y convertirse en rico, que haber nacido rico y querer saber lo que es ser pobre. 

PD: Espero no haber ofendido a ninguno de mis muchísimos lectores ricos con esta entrada (por cierto, aprovecho para decir que si algún multimillonario quiere invertir en el blog o publicitarse aquí, me puede mandar un correo que con mucho gusto le contestaré, escucho ofertas a partir de los... pongamos...  ¿10.000€?). 

jueves, 4 de agosto de 2016

El noble límite del humor



Empiezo situándonos. Tengo un grupo de Whatsapp con dos amigos. Bueno, en realidad tengo muchos grupos de Whatsapp con muchos amigos, pero este es especial. Últimamente con estos amigos nos dedicamos a quedar por Skype (vivimos lejos entre nosotros), y miramos vídeos de 4chan, página mundialmente conocida como una web infame donde los más depravados y locos entran a compartir sus asesinatos, violaciones, torturas... CALMA, EN REALIDAD NO ES PARA TANTO. Es más, es bastante divertido su contenido si sabes diferenciar un bromista de un troll y de un loco de verdad. 

<- Aquí un ejemplo

Además, en España hay otro portal del mismo calibre llamado Forocoches, y ciertamente, cuando lees según que entrada, he de reconocer que es imposible no reír.

El caso es que mirando vídeos de hostias, se me ocurrió que, claro, lo que nosotros estábamos viendo, a cierta gente le parecería ofensivo. Y de ahí esta entrada.
Hoy voy a hablar de un tema candente y cuanto menos importante para desarrollar una vida social harmoniosa con nuestros congéneres. Sí, hoy hablaré de algo difícil de tratar que a su vez ha traído cola durante años y que de algún modo se acaba zanjando como algo cuyo límite es imposible establecer. Grandes humoristas han intentado hablar del tema, pues es algo que ha generado mucho debate siempre:


Hoy hablaré del límite del humor.

“¿Tú vas a establecer límites al humor?”.

No, hombre. Eso sería como poner puertas al campo. Hablaré sobre ello, pero primero situémonos.

Vivimos en una sociedad donde lo de “ser simpático” está altamente relacionado con el sentido del humor y la gracia. De este modo, para caer bien se suele pensar que lo sencillo es hacer algún chiste, provocar la sonrisa ajena y ya pues nos echamos unas risas y el ambiente se relaja, olvidamos que somos seres humanos en una sociedad competitiva que nos hace ser egoístas y mirar por nuestros intereses, y toda conversación fluye mejor. Esto es lo que se supone que pasa.

Pero hacer gracia no es sencillo, si no, estaríamos todos siempre riendo. Hay que encontrar el momento oportuno, en las circunstancias adecuadas, con la gente correcta, y decir lo propio. Cualquier fallo en estos factores puede alterar por completo el resultado final del humor. Por ejemplo, soltar un chiste en un funeral, hacer un chiste de leprosos a un leproso agonizante, o contar un chiste a alguien que se acaba de levantar a las 5 de la madrugada para ir a trabajar. Eso son ejemplos de chistes mal hechos y de una clara mala aplicación del humor para generar risa.

Pero no solo puede fallar eso. Incluso si todos los factores anteriormente comentados, son ejecutados de forma correcta, puede fallar por algo que difícilmente podemos calcular. La influencia del contexto cultural en el interlocutor. Veamos un ejemplo:

Ahí tenemos un gag de Martes y 13 en el que una mujer llora desconsolada porque su marido le pega. Esto que es tan obvio que no causa gracia alguna, dependiendo de la época y la influencia de la sociedad en la gente, en determinados sectores poblacionales sí que generó risa. Y no necesariamente tiene que ser malo y se tiene que prohibir, simplemente hace falta analizar las causas que llevan a esto y buscar una solución.

Otro ejemplo:


Aquí vemos una serie de chistes que, dependiendo de muchísimos factores individuales pueden causar de gracia, hasta pena, pasando por rabia e indignación. Esta última reacción, la indignación, es patente en algunos comentarios del vídeo.

Ante esto, nos encontramos con quien defiende este tipo de humor más “extremo”, amparándose en el artículo 19 de los derechos humanos sobre la libre expresión. Eso es algo que también vimos después del ataque terrorista a la revista Charlie Hebdo en Francia, donde tiempo atrás se publicaron ciertas viñetas que cierto colectivo de cierta religión recibió como ofensivas.

La cosa que nos trae a esta entrada de blog es, ¿dónde se sitúa, si es posible, el límite al hacer humor?
Mirad, hacer humor es algo genial porque hay muchas maneras de travesar la capa cultural que nos cubre y así alcanzar al interior de las personas, pero la risa es sin duda algo maravilloso, independientemente del contexto cultural en el que nos encontremos. Establecer un límite al humor es algo que en una sociedad utópica no se debería hacer, pues no habría conflictos ni guerras, la gente se aceptaría entre sí pese a sus diferencias, y no habría lugar para las ofensas públicas ni las humillaciones.

Pero por desgracia vivimos en una sociedad imperfecta, llena de conflictos de intereses, y el ser humano es muy orgulloso, además que no nos gusta ser humillados porque valoramos nuestra existencia por encima de la de los demás por nuestro propio autoestima y supervivencia. Y no es malo en absoluto, lo que sí pasa es que debemos aprender de ello y entender que no siempre nos podemos reír de un chiste, lo cual no quita que el chiste se siga haciendo.

Yo de pequeño oía en el colegio chistes machistas, y no por eso me he convertido en una persona vil que infravalora a las mujeres. Puede que parte de ello fuese porque aprendí a diferenciar lo que era un chiste de la realidad, y también porque los mismos profesores, ante la incapacidad de callar a los que promulgaban los chistes, explicaban que su contenido no era correcto, y que no le debíamos dar la razón pues solo era un chiste de mal gusto.

“Total, que no hay límite para el humor. Pues vaya…”.


Puede que no haya límite para el humor, pero el límite para reírte o no, ese lo estableces tú. 

PD: Para que veáis lo mucho que me he documentado, podéis ver algunas muestras de humor negro aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, aquí, y aquí.

PD2: Recuerdo una anécdota de una clase del máster en la que, en la clase de al lado nuestro hacían un simulacro de accidente donde se oían golpes y gritos, y nosotros desde clase de Gestión de la Investigación, sin saber qué pasaba especulábamos cuando un compañero dijo "tranquilos, debe ser un nuevo Columbine". Morí de risa. 

martes, 26 de julio de 2016

La historia [no tan bonita] de amor [no tan ideal].

Bien. Tenía preparada una entrada de blog brutal y agresiva en la cual me desahogaría por ciertos acontecimientos de mi vida. Todo ello de forma políticamente correcta, claro está. Aun así, creo que no voy a publicar jamás esa entrada (como otras que quedarán en “borradores” para siempre).

Hoy os voy a contar una historia de amor entre un chico y una chica. Sí, lo sé, podría haber dicho entre una chica y una chica, o entre un chico y un chico. Espero que el hecho de hacerlo entre una chica y un chico no ofenda a ninguno de mis lectores gay.

Volviendo a la historia, digamos que este chico y esta chica se conocieron por una de esas cosas que suceden en todas las historias de amor fantásticas y que resulta que son tan increíblemente apasionantes que luego se escriben libros y entradas de blogs políticamente correctos.

“Buah, Omar. ¿Se viene entrada pastelosa? Yo me voy antes que…"

Espera.

Típico acontecimiento adjudicado a algo más que el simple azahar por el que se creó la palabra “destino”, dos personas se enamoran y tienen una relación que dura un tiempo determinado, son felices y puede que jamás nunca se acabe su amor. Genial, fantástico. Qué historia tan bonita. Me encanta. Creo que me dedicaré a escribir un libro de 500 páginas de cómo esta pareja mantiene relaciones sexuales sadomasoquistas y lo titularé “400 sombras de…”, ¿Gray? No. Mejor que sean 500.

Perdonad mi difamación. Volviendo a la historia de amor, digamos que chica y chico tienen diferentes conceptos de la relación que mantienen. Una lo ve más como una amistad. El otro lo ve más como una relación unida por el destino que además será inquebrantable y seguro que tienen muchos hijos porque claro, resulta que el otro día hablaban de una serie de conceptos terminológicos sobre la concepción y coincidieron en ciertos aspectos en la materia, y además la fertilidad es un término que ciertamente…

Vamos, que mientras una no pensaba en una relación seria, el otro se flipaba un poquitín.

No obstante, el hecho que el chico se flipase echó a la chica atrás, y le dejó claro los términos de su relación contractual, cosa que entristeció al chico. Así pues, la chica y el chico se distanciaron, y el chico, que como buen iluso ya se había ilusionado, se deprimió seriamente, cosa que después repercutió en su trabajo, en su trato con los amigos, su familia, etc. Vamos, que se sentía muy y muy mal y realmente le afectó mucho.

Por su lado, a la chica no le pareció importar demasiado pues ella nunca lo vio como una relación estable ni seria, y por esa condición, tampoco le costó demasiado conocer a alguien más que ocupase el sitio de nuestro protagonista, con quien esta vez sí mantuvo una relación seria hasta el punto de casarse, tener hijos, y todas esas cosas tan protocolizadas que toda persona seria y normal ha de hacer en la vida para ser respetado por sus iguales.

Pero volvamos a la historia del chico. Este al ser un flipadillo de la vida, no pudo rehacerse del golpe, y vagó y vagó por las calles, buscando una pared donde apoyarse. Se apoyó en alguna barandilla, pero cuando lo hacía, se daba cuenta que jamás encontraría una pared tan segura como de la que había dependido tiempo atrás. Y vagó y vagó. Triste y sin ánimo alguno vagó por las calles de la soledad sin saber dónde hallar una luz de esperanza que le ayudase a tirar adelante. Perdió su faena, se distanció de sus amigos y se dedicó a su decadencia.

Pero oh, casualidad de la vida. Resulta que el hecho de perder la faena le impulsó a buscar otra, en la que, oh casualidad de la vida, encontró una chica. Fue entonces cuando se dijo a sí mismo “esto debe ser el destino, nada pasa por casualidad”. Pero cierta sombra del ayer invadió su mente y corrompió la idea que había ocupado su masa encefálica.

“No es el destino” se dijo. “El destino no existe. Si no hubiese perdido la faena, jamás hubiese venido a buscarla aquí, y jamás hubiese conocido a esa chica. Además, puede que esa chica tampoco sea lo que busco realmente. El mundo está lleno de oportunidades y personas con quien congeniar. Simplemente hace falta el suficiente valor y autoestima para salir ahí, a la jungla de la sociedad, a tantear la suerte, y quien sabe si algún día, entre esas oportunidades encuentre una que realmente esté hecha a mi medida. Seré yo el que la encuentre. No puedo esperar a que un ente llamado “destino” lo haga por mí”.

Fue entonces cuando nuestro protagonista halló la respuesta en sus propios errores y supo sobreponerse a las adversidades del destino para alcanzar el éxito (concepto un tanto relativo) en las facetas que se propuso a partir de ese día.

“Bueno, final feliz para todos. Ahora cuéntanos, ¿a qué viene esta historia?”.

Si la cáscara del huevo no se rompe, el polluelo morirá sin haber nacido.

“¿Esa es tu respuesta? ¿Solo eso?”.


No creo que se necesiten palabras para describirlo realmente. Solo hay que salir y verlo con tus propios ojos. No dejes que los demás lo vean por ti.

viernes, 22 de julio de 2016

Erdogan, el niño astuto del recreo

Para empezar, quisiera hacer hincapié en el respeto que guardo hacia la democracia turca y su máximo representante, el señor Erdogan. Este blog no pretende desestabilizar el gobierno turco ni mofarme de la imagen del presidente.

(juas)

Con esta primera frase me cubro las espaldas de posibles represalias hacia mi persona, y más si algún día pretendo viajar a Turquía, por… vete tú a saber. Igual me apetece comer alguno de los manjares típicos de Turquía. Más allá de los kebabs me refiero.

El caso es que hoy vengo a hablar de lo que ha pasado en Turquía. Sé que debería hacer otra parte de la sección “Ali Babá, el ISIS y la indiferencia occidental”, pero eso ya lo dejo para otra semana. Tengo muchísimas ganas de escribir sobre lo de Turquía.

Os cuento la historia. Estaba yo con unos colegas hablando por Skype y mirando cierta web de vídeos “curiosos” (por llamarlos de alguna manera (como habrá gente mal pensada, no son porno 
(¿Tan infantil creéis que soy? Si fuese porno lo diría sin tapujos), a lo que iba), a lo que iba), cuando de pronto nos enteramos de lo de Turquía, empezamos a buscar enlaces en directo de las noticias de ahí, y nos pasamos la noche mirando cómo se desarrollaba todo el acontecimiento. Mientras uno decía que eso era historia, el otro iba a por agua y yo me echaba unas risas. Cosas mías.

Había gente en Twitter súper consternada por el golpe de estado, pensando que cómo podía ser que una democracia tan próxima a las europeas pudiese caer a manos de su ejército de ese modo en una sola noche. Súper afectados todos, terrible.

A ver, sinceramente. A mí me hizo mucha gracia todo, pero porque conozco el panorama político turco y sé que todo ha sido una pantomima. ¿Quién lo ha orquestado? No seré yo quien lo diga, pero si después del presunto golpe de estado, encarcelan no solo militares, sino también jueces, policía, profesores, periodistas… Pues no sé. Llámame loco, pero igual es que a alguien le sobraba esa gente antes de organizar el golpe de estado.

“¿Estás insinuando que ha sido el mismo Erdogan?”.

Supongamos que estamos en un colegio, y que un niño, llamémoslo… no sé… ¿Carlos? No, mejor Recip. Pues supongamos que ese chico la lía muy fuerte, del nivel de robar el almuerzo de todos sus compañeros, poner petardos en los WC, o tirar sillas por la ventana (cosas típicas de mi instituto, no os asustéis). Pues para evitar que le echen las culpas, el chico se inventa otra cosa para hacerse la víctima, no sé, se tira por las escaleras y se fractura algo. Al reñirlo la profesora por robar el almuerzo, explotar un WC o tirar una silla por la ventana de un 3er piso, y verlo con su yesito en la pierna, la compasión haría que no le castigase.

“¿Cómo va a ser el pobre Recip culpable de todo esto, si está mal herido? Pobre…”.

Pues imaginad que el bueno de Recip es presidente de un país llamado Turquía, que la ha liado muchísimo, ha petado aviones rusos, ha vuelto a comerciar con Israel ganándose así la antipatía de sus votantes más religiosos, y además está recibiendo refugiados cada día, a los que trata de forma infrahumana, por no hablar de los bombardeos a los kurdos, claro. Está claro que no hay escaleras suficientemente grandes por dónde tirarse para tapar eso. La única solución es…

“¿Montar un golpe de estado?”.


No hombre, no… ¿Cómo va a montar un golpe de estado en el que mueren civiles, policía y militares, no muere ningún político y además, después le sirve de justificación para implantar la pena de muerte, deshacerse de los que se le oponen en la sociedad, conseguir controlar los poderes legislativo, judicial y ejecutivo, y además ganar el apoyo de los que lo habían dejado de seguir? No, por dios. ¿Qué sandez es esa?

PD: Me gusta dramatizar lo que pasaba en mi instituto. No saltaban sillas de las ventanas, sí estuches. No explotaban retretes, pero sí bolis. No se robaba el almuer... bueno, eso sí. Pero no el de toda la clase. No eran tan eficaces. 

martes, 12 de julio de 2016

Vosotros: El consultorio abierto

Hoy tengo ganas de hablar de algo muy importante para este blog, y sois vosotros. 

"Vaya, qué bonito. Me está gustando esta entrada. No la cagues"

Recibo de media casi cien lecturas por entrada, y en cambio, al margen de algún “like”, “recomendación”, algún comentario en Facebook, o algún comentario de algún colega, no interactuamos demasiado usted y yo, querida lectora o lector.

Cuando empecé a crear vídeos propios en YouTube, ahora hará 4 años, comencé haciendo vídeos disfrazado de Eduard Punset y creé el que fue “Enredados, el consultorio de Heduart Punseto”. Muy mítico, con croma, efectos especiales, música épica… Alguna colaboración con ciertos YouTubers de cierto éxito… Además, conocí a grandes amigos que aún conservo de esa época… Y por encima de todo me demostré a mí mismo que la vergüenza te impide desarrollarte como ser humano en muchas ocasiones.

Pero cosas de youtuber a parte, el objetivo de esta entrada sois vosotros, y es que de igual modo que en el blog tengo una serie de entradas que hablan sobre oriente próximo, con su orden y su idiosincrasia, quiero crear un nuevo apartado en el que vosotros sois los protagonistas.
A partir de ahora podéis mandar preguntas, comentarios o sugerencias a través del portal CuriousCat.me que además permitirá hacerlo de forma totalmente anónima.


De vez en cuando haré una entrada de blog para contestar preguntas y comentarios, da igual si son anónimos o no. Tampoco creo que haya mucho filtro, aquí todos somos mayorcitos para no empezar a llenar el espacio de preguntas y comentarios escatológicos, ofensivos o denigrantes, y si ese fuese el caso, siempre puedo hacer como Mao Zedong, es decir, fusila… censurarlo. Sí. Censurarlo. Exacto.



Y hasta aquí la breve, si buena dos veces breve, entrada de hoy. A partir de este preciso instante, este blog es algo más vuestro. 

lunes, 4 de julio de 2016

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental VI

Esta semana toca hacer la sexta parte de estas entradas relacionadas con el DAESH o el autodenominado “Estado Islámico” porque han pasado muchas cosas que merece la pena mencionar. Siempre digo lo mismo, pero ojalá no tuviese que escribir más sobre el tema, pero vamos, que ninguna noticia relacionada con este grupo de infraseres merece más relevancia que otra principalmente porque todo lo que estos anormales hacen es matar, violar, mutilar y torturar a humanos, ya sean hombres, mujeres, niños, cristianos, musulmanes, judíos, chiitas o sunnitas.

Podríamos empezar hablando del terrorista de Orlando que entró a un recinto festivo donde habituaba gente gay, y masacró a todo ser viviente en nombre del ISIS, pero eso en definitiva solo es un ataque terrorista más de la larga lista que han sucedido desde los atentados en París, aunque en la prensa no se haga difusión porque claro, la mayoría pasan en Siria o Irak, y ahí apenas nos importa a los occidentales, ¿no?

El atentado de Orlando fue perpetrado por un terrorista con el pretexto que la gente gay es pecadora y por lo tanto han de morir, pero ¿no somos acaso todos pecadores a ojos del ISIS? ¿Qué tipo de argumento es ese? Pues muy sencillo. Es el argumento del terror. Dice entre líneas “temednos cada segundo de vuestra vida, pues cada detalle insignificante de vuestro día a día puede ser destruido por gente como nosotros”. Esa es la idea de atacar colectivos como el gay, el judío, revistas como la de Charlie Hebdo, o discotecas como la Bataclan. Y está llegando el mensaje a la sociedad. Prueba de ello es el surgimiento de fuerzas de extrema derecha en Europa, el Brexit, o el olvido que hay ahora en los medios de comunicación en referencia a los refugiados.

“Sí, se ve que cada vez está menos de moda”

Pero hablemos de más atentados. El ISIS ha atacado Turquía unas cuantas veces en lo que va de año, con más de doscientas víctimas mortales. Claro que Turquía no es un país de la Unión Europea, y como mucho se puede resentir el precio del kebab. No pasa nada, ya están acostumbrados.

“Pero ¿¡qué!? ¡SÍ SON VIDAS HUMANAS!”

También ha habido un par de atentados con coche bomba en Siria, pero bueno, esos están en guerra. Nada nada, pasa página del diario, que el deporte lo ponen al final y hoy hablan de fichajes.

“Esto es una broma de muy mal gusto Omar, no todos somos así…”

Ah, mira, en las noticias han dicho no sé qué de un atentado con coche bomba en un mercado de Bagdad, ciento y pico muertos. Ostras, y Del Bosque y Casillas peleados, eso sí que me interesa.

“Cuánto cinismo…”

Perdonad mis comentarios asquerosamente deleznables. Os voy a hacer una pequeña sinopsis de por qué el ISIS está atacando de ese modo y causando los muertos que causa en zonas céntricas de ciudades muy pobladas. De hecho, supongo que con deciros un par de frases, entenderéis el motivo.
Al autodenominado Estado Islámico le quedan los días contados. Con la recuperación de Faluya, el ISIS se ve acorralado en Mosul, y en territorio sirio, solo le queda el bastión de Raqqa, y zonas del norte en su conexión con las afueras de Alepo. Imaginad como han de estar de desesperados, que dicen haber atacado una mezquita de Arabia Saudí (uno de sus presuntos aliados o si más no, no enemigos) en la víspera del último día del Ramadán. Y su objetivo no es solo matar, sino crear el caos y el terror. Otro ejemplo es el atentado en el aeropuerto de Estambul el día después de que Turquía e Israel reabriesen negociaciones comerciales, y el día antes que Turquía las reabriese también con Rusia.

Claro que todo esto no lo encontraréis en las noticias. Vamos al fútbol que es lo que interesa.

Nota 1: Escribo esto la noche antes de publicar la entrada. Se ve que una comisión de investigación británica ha concluido que resulta que no había suficientes motivos para invadir Irak matando a centenares de miles de iraquies. Más o menos 15 años después, y cuando aún son visibles los estragos de esa guerra, tanto ahí como en todo el mundo con actos terroristas, y la cárcel de Guantanamo donde se encarcelaron iraquies, sigue abierta. Centenares de miles de muertos. Centenares de miles de personas muertas. Bush, Aznar y Blair.