jueves, 29 de junio de 2017

Fumar es malo, pero peor es ser imbécil

Hoy vengo a hablar de lo influenciables que somos nosotros, seres humanos, y lo haré con un par de ejemplos (como empieza a ser habitual), de mi vida.

Veréis, en la sociedad actual (de igual modo que hace 20 años) si eres un niño pequeño y no eres del Barça o del Madrid, no eres nadie. En mi caso, yo era del Barça, pese que a que mi padre siempre tuvo predilección por el Madrid. En casa ya os podéis imaginar que los derbis se vivían con intensidad hasta hace 6 años, que perdí la simpatía por el fútbol Cosas de la edad supongo, acabas dando más importancia a lo que realmente merece la pena (más allá que el fútbol se haya convertido en una herramienta política y económica, en lugar de una competición que promueva la vida saludable y el deporte entre los jóvenes). 

De todos modos, a los que nos gustaba el fútbol hace unos años, nos gustaban jugadores como Ronaldinho, Kluivert, Eto’o, Zidane, Raúl, etc. Personas que eran idolatradas por el simple hecho de dar patadas a un balón, y cuyas acciones eran tomadas por niños como referencia de un modelo de vida bueno. Y esto pasa con absolutamente todo. El ser humano es súper influenciable y si mi superhéroe favorito lleva zapatillas Nike, yo me las debo comprar para sentirme como un superhéroe. Por la misma regla de tres, yo quería comprarme la camiseta de un determinado jugador porque era lo más, pese a que me salía por sesenta euros (aunque en el mercadillo te sale tirada, pero claro, es del mercadillo, ya no vale, eres un pobraco y serás discriminado eternamente por tu estatus social, una muestra que la lucha de clases aún existe (chúpate esa Marx, y en solo un párrafo)).

Pero vayamos a otra anécdota, porque no solo nos hemos visto influidos a lo largo de nuestras vidas por ídolos, sino también por las series de televisión que hemos visto, por los libros que hemos leído y por los personajes de estas, de igual modo que por las personas carismáticas que hemos conocido a lo largo de nuestra vida, y como con los futbolistas, no necesariamente hemos cogido de ellos únicamente los hábitos correctos, sino que también vicios insalubres o defectos y tics que a la larga nos han hecho arrepentirnos de haber idolatrado a esa persona. Por ejemplo, alguien guay que fumaba y por lo cual nosotros también debíamos fumar para ser guay.


Somos vulnerables y frágiles a partes iguales, pero es ahí donde reside la gracia del ser humano y es empezando por esa parte, por donde podemos cambiar la sociedad a mejor (o a peor, si es usted, querido lector, un futuro dictador con planes para conquistar Europa, establecer su raza como la superior, y grabar su nombre con letras de fuego en los libros de historia como "el dictador que se inspiró en el Blog políticamente correcto de Omar Habbab", me haría muchísima ilusión).


Me explico. Cuando sabemos cuál es nuestro problema como personas, es más fácil arreglarlo, de igual manera que uno no cambia una rueda si no sabe que ha pinchado o que está muy gastada. La cosa es darnos cuenta de ello, y es ahí donde cada persona empieza a crear su modelo de personalidad único y exclusivo.

Sí, ciertamente lo más seguro es que se acabe pillando cosas de aquí y de ahí, detalles que puedan ayudarnos en nuestro día a día, cosas buenas, y puede que alguna cosa mala. El caso es que, si sabes que es malo algún hábito imitado, has de ser consciente que es únicamente responsabilidad tuya no caer en los mismos errores que ya cometió la persona de quien los has copiado en el pasado.

“¿Te refieres a apoderarnos a nosotros mismos?”.

O no. Me refiero a que la genética no determinará si vas a fumar toda tu vida o no. La genética puede determinar el tiempo que vayas a durar fumando antes que un cáncer te mate o te amputen las piernas por problemas vasculares. Quien deberá aprender que fumar es malo, y deberá parar de fumar eres tú, y ser consciente de eso es lo que te dará poder para tirar adelante.

Y cuando digo fumar, me puedo referir a mil otras cosas que imitamos de gente a quien sobrevaloramos, y resulta que son tan humanos, frágiles y maleables como nosotros. Igual que nosotros caímos en la trampa de “fumar”, ellos también cayeron en la misma trampa, y quizás no se dieron cuenta que solo estaba en sus manos el apropiarse de las cosas buenas de los demás, construir su propia personalidad y conseguir así concebir una vida más real y propia.

jueves, 22 de junio de 2017

Dulce ramadán


Querida lectora o lector. Hablemos del ramadán. Ese mes en el que todo musulmán o partícipe de la cultura musulmana se dedica a no comer durante el día, para solo comer y beber durante la noche. Hablemos pues de ello, porque este fin de semana se acaba.

Yo hago el ramadán...

"¡¡¡¡OOOOOOH, NO LO SABÍA, VAYA, ¿ASÍ QUE NO PUEDES COMER DURANTE EL DÍA? ¿NI TAMPOCO BEBER? ¡VAYA, QUE BESTIA! ¡YO NO PODRÍA! ¡ADEMÁS TAMPOCO PODÉIS FUMAR NI TAMPOCO FOLL..."

...y la verdad es que lo he hecho desde hace muchos años, y la gente, como ha de ser, pregunta y hace juicios. No pasa nada. Se acepta y se tira adelante. Como cuando tus dos apellidos son iguales y te preguntan si tus padres eran hermanos. Sí, esa pregunta se hace. Yo la he hecho.

Normalmente cuando alguien te pregunta si haces el ramadán, primeramente, lo hace porque ha leído tu nombre (que muy occidental no será), y también ha visto que tu aspecto o color de piel tampoco parece muy caucásico. En mi caso es la primera opción, porque pese a que muy ario no soy, sí que soy bastante caucásico. Creo. ¿No? A veces me preguntan si soy argentino, otras si soy italiano, yo suelo presumir de ser medio etíope... 

La pregunta suele ir dirigida primero, a descubrir si haces el ramadán. Algo tan simple como “¿tú haces el ramadán?”. Y le respondes que sí. Ningún problema. Todo el mundo tiene sus cosas. Todo correcto. Circulen. Hay a quien le gusta la escalada, otros son más de lujos, yates y viajes exóticos, y a ti te da por no comer durante el día, todo un mes. Cosas más raras se han visto en culturas del mundo. Los Masái saltando, los Mursi se ponen un plato en la boca, los turcos fingen golpes de estado...

La siguiente pregunta suele ir más encarada a la religión. O te preguntan “¿eres musulmán?”, o bien “¿pero tú crees en dios?”. Está bien la pregunta, sea cual sea de las dos. No voy a entrar a contestarla, porque me daría para un libro entero de revisión sobre el significado de la palabra "Dios", y suficiente hago esperando que alguien lea esta entrada entera. Ahora bien, quiero plantear algo diferente. ¿Qué pasaría si celebrar la navidad estuviese estrechamente ligado siempre en nuestra cultura actual, a los valores cristianos?

¿Os imagináis un mundo en el que solo se celebrasen cosas con motivo de la religión? Perdón. Pregunta errónea. ¿Os imagináis un mundo en pleno siglo XXI en el que solo se celebrasen las cosas con motivo de la religión? (En un contexto occidental y de país desarrollado, yo sobre países en vías de desarrollo y con gobiernos tarados como Arabia Saudí o Qatar, no hablo, como mínimo en esta entrada).

Os voy a contar por qué yo hago el ramadán, y si eso dejáis algún comentario de por qué vosotros celebráis la navidad, el hanukkah, o lo que sea, para que nos entendamos todos y no acabemos en un conflicto bélico.

Para mí, el mes del ramadán es algo especial. Es duro, ciertamente, pero más duro sería para mí, no hacerlo. Me explico. Durante el ramadán pasas hambre y pasas sed, no fumas, no bebes y no mantienes relaciones sexuales.

“Bueno, eso último no lo haces ni en ramadán ni el resto del año, listillo”.

El caso es que, para mí, es un mes en el que aprendes a valorar más las cosas y a ver el mundo que te rodea de forma diferente. Aprendes a disfrutar de los buenos momentos con los amigos, de la familia, de las oportunidades que tienes, y de las que se dejan pasar. Aprendes que vivimos en una sociedad que nos impide conseguir desarrollarnos completamente como personas porque nos obliga a parecer guay para adaptarnos a ella. Y también aprendes que en la vida uno se ha de valorar a sí mismo y a los demás por encima de las cosas materiales. Aprendes a tolerar, y a tener paciencia. Y, sobre todo, aprendes que hay soluciones para todo, salvo para aquellas cosas que no tienen solución, como la muerte, o retroceder en el tiempo.

Más allá de la explicación teológica que pueda tener el ramadán, en el siglo XXI concebirlo como tal, es como pensar que la navidad es solo una fiesta religiosa, y que solo lo puede celebrar la gente que va a misa los domingos.

Otra de las preguntas que suele hacer la gente cuando le dices que haces el ramadán es “¿cómo aguantas todo el día?” y ahí viene uno de los motivos para hacer el ramadán, y es que aunque yo haga el ramadán un mes al año, hay millones de personas en el mundo contentándose con una sola comida al día porque no se pueden permitir más, y sé que para muchos esto no son más que palabras bonitas, pero es cierto, y desde nuestro punto de vista del primer mundo, no somos capaces de ver incluso lo que pasa en nuestras propias ciudades.

"Uuuuh, demagogia detected".

Prueba de ello es la gente que pasa al lado de otra persona tan humana como ella, y que se gana la vida buscando basura en el contenedor. Y ese panorama lo vivimos cada día de nuestra vida, y de ser tan común ahora ya pasa hasta desapercibido.

En definitiva, vivimos en un mundo lleno de injusticias, y que yo me pase el día sin comer ni beber, no soluciona este problema, ni tampoco lo empeora, pero a mí me ayuda a ser consciente de la situación que pasa tanta gente, y a obrar luego de una manera determinada.

Sí, ya sabéis que soy muy idealista. Cosas mías. 

Y el último motivo por el cual hago ramadán, es que, una vez que empiezas, dejarlo me dejaría en una posición de debilidad, y por tal de respetarme a mí mismo, he de ser capaz de acabar lo que empiezo, y en caso de dejarlo, que no sea por una escusa barata como "no tiene sentido hoy en día" o un "es más cómodo no hacerlo", porque en la vida la postura cómoda es la que siempre tenemos al alcance de la mano, pero la postura difícil, la que cuesta, es la que nos sirve para demostrarnos a nosotros mismos, que si creemos en nosotros, tendremos la voluntad para tirar adelante, sin importar las circunstancias. 
Y ese último es mi principal razón para hacer ramadán. 

Edición: Puede que bastante gente se sorprenda que yo haga el ramadán. Os juro que hacía tiempo que no veía a alguien alucinar tanto como cuando lo conté una vez en el hospital y una compañera me preguntó seriamente si era broma. El año que viene miraré de ponerme una banda en el brazo con una media luna que diga "estoy haciendo ramadán, no me alimentes", en una mezcla de letrero de zoo, y brazalete de nazis. 

jueves, 15 de junio de 2017

Muerto el perro, se acabó la rabia

Con este título tan poco animalista que habrá llamado la atención de mis lectores con cánidos como mascota, voy a indagar en lo que es un principio básico de supervivencia humana.

El otro día leía en Forocoches el caso de un chico cuyo perro, Rocky, debían operar porque se había comido unas bragas o algo por el estilo (dice “prenda de vestir”, lo de “bragas” es cosecha propia). El caso es que, en poco tiempo el forocochero recaudó suficiente dinero como para poder pagar la operación de su perro y así se recuperó este.



Pensando en ello, he llegado a la conclusión de que no quiero un perro. Y esto último lo voy a explicar con un ejemplo, como habitualmente hago.

“Bueno, como mínimo esta vez no hablas de amores y calabazas”.

Digamos que me enamoro de una chica y resulta ser recíproco. Somos muy diferentes, pero ahí está el amor.

“Mierda, he hablado antes de tiempo…”.

Yo sé que es recíproco porque ella me lo ha dicho, y además sé lo que siento. No obstante, decido decirle que no quiero nada con ella. Y aquí mi reflexión por qué no quiero perro (de hecho, tengo una tortuga, y aún me parece mucho).

Como he dicho antes, pese a que mis sentimientos sean unos, como percibo que la diferencia entre nosotros es tan abrumadora, decido no tirar adelante, por raciocinio. En esta vida no te puedes guiar nunca única y exclusivamente por tus sentimientos. Eso es algo muy primario y que sirve para diferenciar a las personas con dos dedos de frente, de los que actúan primero, y piensan después.

La cosa es que, si le digo que no a la chica, al cabo de un tiempo, ella encontrará alguien mejor, y yo probablemente (por estadística) también. Ambos llegaremos a ser felices sin necesidad de pasar juntos un tiempo en el que ninguno de los dos está bien, o puede que lo estemos, vayan ustedes a saber.

Soy Toby y mi amo se llama John Wick. 

Pero volvamos a la historia real. A mí me gustan los perros, y veo uno que es monísimo y lo quiero adoptar. Se llama Toby y es asquerosamente adorable. Pero en ese momento, Pepito Grillo me advierte:
- Ojo, Omar. No caigas en la trampa. Tu perrito Toby podría morir en un par de años por cualquiera de las enfermedades típicas de perro, y después de vivir con él, sacarlo a pasear pese al frío, gastarte la pasta en comidas, recoger sus cacas, y muchas operaciones súper caras, moriría, dejándote el corazón roto en mil pedazos. Si quieres ofrecer tu amor a un perro, mejor hazlo a uno que se a de algún amigo tuyo, así te ahorras darle de comer, sacarlo a pasear, recoger sus heces...

Así pues, decido no comprarme el perro.

“Menudo cobarde. Nunca sabrás lo que es tener un perro si no eres capaz de llegar a querer uno pese a los problemas que esto conlleva. Lo mismo con el amor, nunca llegarás a querer a alguien si no eres capaz de amar por miedo a dejar de ser amado”.

Ya está el típico comentario moralista. Pero sí, ahí te doy la razón. No obstante, permíteme refutar tu argumento con un ejemplo claro.

¿Cuántas de las personas que empezaron a jugar a Nintendogs, aún siguen jugando con ello? Nada más que añadir, señoría. 

jueves, 8 de junio de 2017

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental IX

No pensaba que fuese a tardar tan poco en hacer otra entrada de estas, y mira tú por donde, que ya toca hacer una nueva.



A esto hay que añadir los coletazos que da un pescado sin cabeza como es el ISIS, hoy por hoy, en Europa, como en el atentado de Londres de la semana pasada, y Afganistán, así como tantos otros en Siria e Irak, pero como son países en guerra, pues tampoco nos llama tanto la atención que muera gente, no sé, no me pidáis que me meta en la mente del colectivo occidental, que además, es diverso.

La cosa es que, además, algo importante está pasando en el golfo pérsico, y poco se está hablando de ello para la relevancia que puede llegar a tener para todo el mundo. 


Pongámonos en situación.


El golfo pérsico engloba desde Irán, Arabia, Omán, Emiratos Árabes, Qatar, Bahréin, Kuwait, e Irak. En la zona, también podemos encontrar, como vecinos, Egipto, Siria, Israel, Jordania, Líbano, Afganistán… Una zona, como vemos, que es recordada sobre todo por los conflictos que ha habido en los últimos veinte o treinta años.

Israel es el esquimal en el desierto de la zona, la pieza que no encaja en un puzzle en el que, teóricamente, estaría compuesto por países de mayoría musulmana, pero como hemos visto tantas otras veces, incluso en el islam, existen diversas divisiones, que, a su vez, están en conflicto. Por lo que a alianzas se refiere, Egipto, Arabia, Qatar, Emiratos Árabes y Bahréin, formaban una alianza como musulmanes sunitas. En cambio, veíamos a Irán, un poco alejada del grupo, junto a Irak (con mayoría poblacional Chiita (que fue perseguida por Sadam Hussein, aliado de Arabia Saudí)), y Siria, que, si bien tiene mayoría Sunita en la población, pese a que también en su caso, siempre ha sido muy diversa, el gobierno es Chiita.

Así pues, en la Guerra Civil siria, el aliado del gobierno era Irán, y los aliados de los que lo querían derrocar, y financiando las armas de estos, encontrábamos a Arabia Saudí, Qatar, Bahréin, o Emiratos Árabes. Sí, financiando al ISIS y Al Nusra.

Entonces, ¿qué demonios hace Arabia Saudí, promoviendo ahora la desconexión con Qatar, y denunciándolos como mecenas del terrorismo? Todo tiene una explicación razonable, y es que no ha sido en un momento y lugar al azar.

No hace muchas semanas, nuestro amigo Donald Trump visitaba al Rey de Arabia. En esa reunión que mantuvieron antes que el bueno de Donnie se fuese a Israel, se trataron muchos temas, entre los cuales, el conflicto de Israel con Irán, el precio del petróleo (árabe), y cómo no, el precio del gas (qatarí).

Dicho de otro modo, la estrategia es obvia a más no poder.

-          Primero, hackear los medios de comunicación qataríes para difundir noticias falsas que sirviesen como excusa para cortar relaciones.

-          Segundo, aislar Qatar física y económicamente. Con ese ahogo se consigue una bajada del precio del gas, que, a su vez, perjudica a Rusia e Irán.

-          Tercero, con los anteriores puntos, Arabia se asegura el monopolio de la competitividad energética de la zona, se limpia las manos en lo referente a la financiación de Estado Islámico, y a su vez, guiña el ojo a Israel para desvincularse de Irán.

Es una estrategia muy simple y efectiva si nos paramos a pensar en la imagen que se tiene esos países en occidente. La mayoría de gente no tiene ni idea de la división política de la zona, ni de los tipos de gobierno que hay. Además, el cambio de Rey que próximamente tendrá lugar en Arabia, puede servir a Estados Unidos para acabar de afianzar su alianza con el mayor importador de armas de la zona.



Así está la cosa. Realmente está todo muy y muy interesante, y pese a que espero que no lleguen a las manos, realmente unos regímenes monárquicos y absolutistas como los que tienen ahí, ya sería hora que cayesen. Claro que, tampoco es algo deseable al cien por cien, viendo lo que sucede cuando hay cambios políticos en la región…

jueves, 1 de junio de 2017

Amor digievolucionado

Hacía tiempo que no escribía nada sobre amor y desamor, con lo que le gusta a la gente que lee el blog. Pues bien, hoy me apetecía escribir sobre el tema. Por cierto, nunca pensé que pudiese llegar pensar un título que me diese vergüenza publicar, y bingo. Este es demasiado friki hasta para mí.

Sé cómo te sientes, Palmon. Realmente lo sé.

De todos modos, voy a hablar de una cosa que trasciende las pastelosidad primaveral que podemos ver por Facebook e Instagram, y es la necesidad de estar enamorado. Y sí, digo “la necesidad” porque parece que, si no lo estás, eres una persona rara y no apta para vivir en comunidad.

Lo que queda más allá de estar enamorado, no es el desamor por mucho que las películas de Hollywood nos lo muestren así. Como mínimo no en todos los casos. Y con esto llego a la cuestión principal, y es que, una persona suficientemente madura, no necesita estar enamorado de nadie ni tener pareja. Es lo típico que leemos en algunas frases o citas que pone alguien en Facebook sin saber nunca quién las dijo, ni en qué contexto. “No busques tu mitad, sé una entera y encuentra otra entera”. Y luego le damos a like sin saber qué significa, solo para parecer más guays.

Salto.

El otro día estaba delante del espejo mirándome, y me dio por fijarme en mis ojos, mi iris y su contorno, mis pupilas y mis escleróticas. Pensé en lo mucho que habían visto mis ojos, y todo lo que me faltaba aún por ver. En todos aquellos momentos que hubiese preferido no ver, y en todas aquellas personas que ves y recuerdas, pero que cuando ya no ves, aún recuerdas.

¿Soy el único que piensa en la gente que nunca piensa en mí? ¿Y cómo sé que no piensan en mí, si quizás sí lo hacen y puede que simplemente no se diga de igual modo que yo tampoco lo digo? ¿Y si piensas en alguien que piensa en ti, pero luego nadie dice nada? ¿Dónde va ese pensamiento? ¿Y si piensas que piensan en ti pero en realidad no piensan en ti, cuando tú estás pensando en ellos pero realmente nadie piensa en ti y si desaparecieses el universo seguiría dando vueltas y en tres generaciones máximo, tu recuerdo hubiese desaparecido, si es que alguien te recordaba después de la primera generación que dejaste?

"Error 404, "feelings" not found in "society" folder"

Dice la poesía “Los suspiros son aire y van al aire, las lágrimas con agua y van al mar, dime tú, ¿cuando el amor se acaba, sabes tú a dónde va?”.

Realmente darte cuenta de que pensar en gente que no piensa en ti, es como la hormiga que piensa en los humanos mientras los humanos no ven a la hormiga, es duro. Pero hay que hacerlo para evolucionar como persona, para valorarnos, y para ser conscientes que levantarse cada mañana vale la pena solo por poder seguir llenando de recuerdos nuestra mente, y mirando situaciones con nuestros ojos. Solo para nosotros mismos es que vale la pena levantarse por la mañana. Y puede parecer un pensamiento egoísta, lo sé, pero en ocasiones, cuando vivimos en sociedad, debemos aprender a mirar por nosotros, y eso no es madurar, eso está implícito en todo ser vivo y se llama "supervivencia". 

La culpa, en definitiva, no es de la hormiga por pensar en los humanos mientras ellos no piensan en ella. El problema es de los humanos, que, sin darse cuenta, se están perdiendo la hermosura de la vida, y eso se traslada a todos y cada uno de los momentos que vivimos.

Y no hablo solo del amor interpersonal. Me refiero también al amor por uno mismo y las ganas de vivir que tenemos. Vivimos rodeados de gente depresiva sin ánimo ni capacidad de entender su verdadero potencial, precisamente porque la sociedad nos está convirtiendo en máquinas precisas para realizar unas funciones determinadas que piensan más por los demás, su trabajo o su carrera, que por ellos mismos. La gente no sabe qué rol social asumir, y mientras se integren en un colectivo, ya les va bien. Y no deberíamos permitir que se siga este ritmo de vida en una sociedad en la que cada vez más prima la comunicación, que el contacto cara a cara.


Mientras digievolucionemos como especie, no hay que olvidar que por encima de todo, somos personas. 

viernes, 26 de mayo de 2017

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental VIII

No escribía una entrada sobre esto desde hace unos cuantos meses, y mira tú por donde, creo que hacía falta, porqué con la de chorradas que estoy leyendo últimamente en internet, hace falta explicar unas cuantas cosas.


La cosa estaba en que, Siria e Irak estaban ganando terreno al ISIS tanto en Mosul como en Raqqa, y que el gobierno sirio había conquistado Alepo y ahora iban a por Idlib. Y todo después de haber asistido a una conferencia en la que un vasco que trabajaba en Venezuela para Russian Today, explicaba que había escrito un libro sobre lo guay que es Al Assad.

Bueno. La cosa es la siguiente. Ha habido algunos atentados de por medio en Europa, y unos cuantos muchos más en Siria en Irak. Pero algo me ha llevado a escribir una nueva entrada, y eso ha sido el supuesto ataque con armas químicas en Idlib. Y digo “supuesto” porque aún no se ha ni investigado. Esos sí, ya se ha respondido con un bombardeo, muy estilo tejano, disparar antes de preguntar. Si es que ya lo hacen con la población afro-americana, no sé de qué me sorprende que lo hagan con países como Siria.

Analicemos la situación. Hace un año que las milicias de AlNusra y otras derivadas de Al Qaeda, están perdiendo terreno en Siria (para quien no lo sepa, estos grupos paramilitares son lo que se considera por la prensa occidental como “rebeldes sirios”). Estos fueron en su día, armados por EEUU y Europa a través de Turquía, y desde la aparición del ISIS y el temido temor de que los europeos que iban a luchar al ISIS, volviesen con armas europeas a atentar aquí, se dejó de armar de forma directa a estos grupos, pero pese a eso, aún se les nutre de financiación a través de Arabia Saudí y Turquía.

La cosa es que, ya hace unos años, también se produjo un supuesto ataque con armas químicas, y pese a que tampoco se demostró que fuese el gobierno de Al Assad el causante, se decidió que la ONU se desharía del arsenal por si acaso. Y así se hizo.

Entonces nos encontramos en un momento en el que, el gobierno de Al Assad es prácticamente ganador de la guerra civil siria, según la ONU, se habían destruido sus armas químicas, y ahora todos los ojos estaban centrados en el ISIS. Pues bien, en este contexto, ¿cómo encajamos un ataque con armas prohibidas sobre población civil?

Puede que a algunos ya os hubiese olido a chamusquina, pero no es lo que nos está vendiendo la prensa. De hecho, la prensa ya da por hecho que el atacante es Al Assad, y que el bombardeo yanqui es totalmente legítimo (bombas salvando preciosos bebés, claro que sí Donald).

Para que os hagáis a la idea. Es como si yo fuese ganando una partida de ajedrez, y en medio de la partida, que estoy apuntito de ganar, me diese por hacer trampas.

Y ojo, no defiendo en absoluto al gobierno sirio. De hecho, creo que el pueblo sirio ha de ser soberano y no se le debe imponer nada, ni desde dentro, ni desde fuera. Lo que sí creo, es que nos hace falta un poquito de visión crítica de las cosas, porque si no, somos como seres con el cráneo perforado y un embudo para que nos echen toda la basura que quepa sin filtro. Cuando vemos alguna noticia, o algún vídeo de algún ataque, más nos valdría pensar dos veces sobre el tema, buscar información, y detenernos a analizar la situación.

A nadie le puede gustar ver lo que hemos visto estos últimos vídeos. Niños ahogados, convulsionando, llorando, muerte, cadáveres por el suelo… Es lo que llevamos viendo durante estos seis años de guerra en Siria, junto a los refugiados y los niños ahogados en las costas. Niños, y más niños. Sí, son población vulnerable, pero ya basta de que se usen para generar impacto en la gente. Ya basta de usar el sufrimiento de la población para justificar bombardeos que acaban significando un incremento de la rentabilidad en bolsa de empresas armamentísticas y de seguridad. Ya basta.

Alepo, desde que se ha reestablecido el gobierno de Al Assad, ha vuelto a ser una ciudad relativamente estable. ¿Dónde está eso en las noticias? Igual es que, por culpa de los imputs que recibimos, no somos conscientes que en el resto del mundo existen otras formas de gobierno que mantienen la estabilidad de los países extranjeros. Igual es que, en un mundo controlado por el poder económico, nos es imposible ver más allá de lo que nos quiere mostrar la gente que tiene intereses económicos de por medio, y además controlan los medios de comunicación con los que nos informamos día tras día. 


Me preocupa que la población siria sea gaseada, tanto por propios como por extraños, pero también me preocupa que la población de aquí se deje inducir ideas por los medios de comunicación, con una facilidad tan sorprendente y sin preguntarse si lo que dicen es verdad o no. Nos hace falta abrir la mente en un mundo que nos conduce por donde quieren que vayamos, un peñasco que, si seguimos ciegos, iremos cayendo sin remedio. 

Por eso, siempre que escribo una entrada de este tipo, os cito fuentes. Para que veáis, que la solución no es informarse por un solo medio, sino contrastar información de diversas fuentes.

Dejad de compartir basura en Facebook, que vuestros hashtags no van a salvar el mundo ni vais a salvar la vida a nadie con cuatro entradas en una red social ni firmando en un portal de internet. Las vidas las salváis cada 4 años con vuestro voto, y si no os gusta, reclamad otras formas de democracia directa.

Y pensad por vosotros mismos más allá de la ideología que tengáis, que es gratis.

Editado: El otro día, buceando por Forocoches, me encontré esto. Resulta que los cascos blancos ya sabían que habría un ataque químico antes que hubiese ningún ataque de ningún tipo. Es cuanto menos raro. Además, no parece una locura de un chaval enajenado. Adjunta capturas de pantallas, Tweets, entradas de Facebook... Es un poco turbio...

Editado2: Esta semana a habido un atentado en Manchester donde han muerto 22 personas, la mayoría niños que iban a un concierto. Os cuento. La estrategia del ISIS es que, cualquier atentado, lo cometa el loco que lo cometa, será reivindicado por ellos, aunque no tenga vínculo alguno que les una. Un loco que se llame "Gonzalo Gonzalez" que mata a algunas personas, no está atentando, está asesinando en un acto de locura. Un loco que se llama "Mohamed Salim" que mata a algunas personas, es un puto terrorista, y aunque sea un loco recién salido del manicomio, el ISIS dirá que es uno de ellos.

En esta ocasión no ha sido un atentado más, porque han atacado niños, y han muerto muchos. Que sí, que en Siria e Iraq mueren niños cada dos por tres, en atentados súper masivos y asesinatos en masa, como los que cometían las tropas estadounidenses en la invasión de Iraq, pero vamos, decir eso sería demasiado despótico y demagogo, porque todos sabemos que los muertos de ahí no son iguales que los muertos de aquí. ¿No? ¿¡NO!?


jueves, 4 de mayo de 2017

Adiós a los debates

Sé que hace mucho que no publico nada, cosa que no significa que no haya escrito nada. De hecho, tengo muchas entradas por publicar que se han quedado en el tintero, pero por falta de tiempo no he publicado.

Llevo un par de meses a tope de faena. Trabajando en el hospital, con el doctorado, grabando el vídeo contra las drogas de este año, además de algún que otro concurso más, y, como los últimos tres años, liado con la Liga de debate interuniversitaria de la Xarxa Vives. Todo supongo que en búsqueda de algo que de sentido a mi vida, no vaya a ser que un día me levante por la mañana sin nada que hacer, y resulte que mi vida ha perdido su sentido.

Esta edición de la liga de debate ha supuesto mi punto y final a 4 años disputando debates y competiciones de este tipo. Cuatro años en los que he podido evolucionar como orador, aprender a expresarme en público, y he perdido el miedo al qué dirán (si es que lo he tenido alguna vez).



Pero como en todo en esta vida, igual que se abren etapas en la vida, hay que saber cerrarlas. Así es como he acabado mi periplo como orador en ligas de debate. Un camino que he acabado con la liga de debate que tuvo lugar en Barcelona la semana pasada, en la que quedamos 6tos de 14 universidades de habla catalana, en la que disfrutamos mucho, nos lo pasamos genial durante todos los debates, conocimos gente alucinante, y nos reencontramos con grandes amigos del debate.

Han sido cuatro años en los que, pese a que tampoco le suelo dar demasiada relevancia, visto en perspectiva, las competiciones de debate han influido muchísimo en mi día a día, en mis amistades, y en mi forma de comprender y adaptarme a la vida y los cambios que transcurren en ella.

“Uf, menudo tostón de entrada”.

Lo sé. No me alargaré demasiado. Solo quería animar a todas aquellas personas que lo ven lejos. 

No tengáis miedo a adentraros como yo hice en su día, en competiciones que exigen un nivel de oratoria como las competiciones de debate de cualquier lengua o región. Debatir es salir ahí, con unos conocimientos que, realmente son necesarios, y aplicarlos en una disputa retórica, contra unos argumentos con los que puedes estar a favor, o en contra, y siempre recordando que la otra persona que defiende la otra postura, es como tú.

Esto último es importante. En las competiciones de debate, no sabes qué postura defenderás hasta unos minutillos antes de empezar, ergo necesitas saber cómo defender ambas posiciones, y por ello, entiendes, empatizas, y sabes lo que pretende el contrario. Creo que esa es la gracia de las competiciones de debate, ir más allá de defender tu postura, para aprender de la otra, y comprender que más allá de ideas, hay personas.

Al margen de eso, también se aprende a ganar y a perder, cosa necesaria hoy en día, que estamos más acostumbrados a ganar siempre, que nuestros padres o abuelos. Y digo necesaria, porque la frustración de perder cuando has ganado antes, es algo realmente duro, y que pide práctica.

Está claro que cuando ganas, no te generas frustración, pero sí se crea frustración en la mente de quien ha perdido, y es ahí donde hay que saber ganar, del mismo modo que perder.


Dicho esto, y a sabiendas que esta entrada no me ha quedado para nada tan épica como la del año pasado, acabo este episodio de mi vida sobre debates. Que igual acabo escribiendo un epílogo, pero eso ya no dependerá solo de mí.