viernes, 22 de julio de 2016

Erdogan, el niño astuto del recreo

Para empezar, quisiera hacer hincapié en el respeto que guardo hacia la democracia turca y su máximo representante, el señor Erdogan. Este blog no pretende desestabilizar el gobierno turco ni mofarme de la imagen del presidente.

(juas)

Con esta primera frase me cubro las espaldas de posibles represalias hacia mi persona, y más si algún día pretendo viajar a Turquía, por… vete tú a saber. Igual me apetece comer alguno de los manjares típicos de Turquía. Más allá de los kebabs me refiero.

El caso es que hoy vengo a hablar de lo que ha pasado en Turquía. Sé que debería hacer otra parte de la sección “Ali Babá, el ISIS y la indiferencia occidental”, pero eso ya lo dejo para otra semana. Tengo muchísimas ganas de escribir sobre lo de Turquía.

Os cuento la historia. Estaba yo con unos colegas hablando por Skype y mirando cierta web de vídeos “curiosos” (por llamarlos de alguna manera (como habrá gente mal pensada, no son porno 
(¿Tan infantil creéis que soy? Si fuese porno lo diría sin tapujos), a lo que iba), a lo que iba), cuando de pronto nos enteramos de lo de Turquía, empezamos a buscar enlaces en directo de las noticias de ahí, y nos pasamos la noche mirando cómo se desarrollaba todo el acontecimiento. Mientras uno decía que eso era historia, el otro iba a por agua y yo me echaba unas risas. Cosas mías.

Había gente en Twitter súper consternada por el golpe de estado, pensando que cómo podía ser que una democracia tan próxima a las europeas pudiese caer a manos de su ejército de ese modo en una sola noche. Súper afectados todos, terrible.

A ver, sinceramente. A mí me hizo mucha gracia todo, pero porque conozco el panorama político turco y sé que todo ha sido una pantomima. ¿Quién lo ha orquestado? No seré yo quien lo diga, pero si después del presunto golpe de estado, encarcelan no solo militares, sino también jueces, policía, profesores, periodistas… Pues no sé. Llámame loco, pero igual es que a alguien le sobraba esa gente antes de organizar el golpe de estado.

“¿Estás insinuando que ha sido el mismo Erdogan?”.

Supongamos que estamos en un colegio, y que un niño, llamémoslo… no sé… ¿Carlos? No, mejor Recip. Pues supongamos que ese chico la lía muy fuerte, del nivel de robar el almuerzo de todos sus compañeros, poner petardos en los WC, o tirar sillas por la ventana (cosas típicas de mi instituto, no os asustéis). Pues para evitar que le echen las culpas, el chico se inventa otra cosa para hacerse la víctima, no sé, se tira por las escaleras y se fractura algo. Al reñirlo la profesora por robar el almuerzo, explotar un WC o tirar una silla por la ventana de un 3er piso, y verlo con su yesito en la pierna, la compasión haría que no le castigase.

“¿Cómo va a ser el pobre Recip culpable de todo esto, si está mal herido? Pobre…”.

Pues imaginad que el bueno de Recip es presidente de un país llamado Turquía, que la ha liado muchísimo, ha petado aviones rusos, ha vuelto a comerciar con Israel ganándose así la antipatía de sus votantes más religiosos, y además está recibiendo refugiados cada día, a los que trata de forma infrahumana, por no hablar de los bombardeos a los kurdos, claro. Está claro que no hay escaleras suficientemente grandes por dónde tirarse para tapar eso. La única solución es…

“¿Montar un golpe de estado?”.


No hombre, no… ¿Cómo va a montar un golpe de estado en el que mueren civiles, policía y militares, no muere ningún político y además, después le sirve de justificación para implantar la pena de muerte, deshacerse de los que se le oponen en la sociedad, conseguir controlar los poderes legislativo, judicial y ejecutivo, y además ganar el apoyo de los que lo habían dejado de seguir? No, por dios. ¿Qué sandez es esa?

PD: Me gusta dramatizar lo que pasaba en mi instituto. No saltaban sillas de las ventanas, sí estuches. No explotaban retretes, pero sí bolis. No se robaba el almuer... bueno, eso sí. Pero no el de toda la clase. No eran tan eficaces. 

martes, 12 de julio de 2016

Vosotros: El consultorio abierto

Hoy tengo ganas de hablar de algo muy importante para este blog, y sois vosotros. 

"Vaya, qué bonito. Me está gustando esta entrada. No la cagues"

Recibo de media casi cien lecturas por entrada, y en cambio, al margen de algún “like”, “recomendación”, algún comentario en Facebook, o algún comentario de algún colega, no interactuamos demasiado usted y yo, querida lectora o lector.

Cuando empecé a crear vídeos propios en YouTube, ahora hará 4 años, comencé haciendo vídeos disfrazado de Eduard Punset y creé el que fue “Enredados, el consultorio de Heduart Punseto”. Muy mítico, con croma, efectos especiales, música épica… Alguna colaboración con ciertos YouTubers de cierto éxito… Además, conocí a grandes amigos que aún conservo de esa época… Y por encima de todo me demostré a mí mismo que la vergüenza te impide desarrollarte como ser humano en muchas ocasiones.

Pero cosas de youtuber a parte, el objetivo de esta entrada sois vosotros, y es que de igual modo que en el blog tengo una serie de entradas que hablan sobre oriente próximo, con su orden y su idiosincrasia, quiero crear un nuevo apartado en el que vosotros sois los protagonistas.
A partir de ahora podéis mandar preguntas, comentarios o sugerencias a través del portal CuriousCat.me que además permitirá hacerlo de forma totalmente anónima.


De vez en cuando haré una entrada de blog para contestar preguntas y comentarios, da igual si son anónimos o no. Tampoco creo que haya mucho filtro, aquí todos somos mayorcitos para no empezar a llenar el espacio de preguntas y comentarios escatológicos, ofensivos o denigrantes, y si ese fuese el caso, siempre puedo hacer como Mao Zedong, es decir, fusila… censurarlo. Sí. Censurarlo. Exacto.



Y hasta aquí la breve, si buena dos veces breve, entrada de hoy. A partir de este preciso instante, este blog es algo más vuestro. 

lunes, 4 de julio de 2016

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental VI

Esta semana toca hacer la sexta parte de estas entradas relacionadas con el DAESH o el autodenominado “Estado Islámico” porque han pasado muchas cosas que merece la pena mencionar. Siempre digo lo mismo, pero ojalá no tuviese que escribir más sobre el tema, pero vamos, que ninguna noticia relacionada con este grupo de infraseres merece más relevancia que otra principalmente porque todo lo que estos anormales hacen es matar, violar, mutilar y torturar a humanos, ya sean hombres, mujeres, niños, cristianos, musulmanes, judíos, chiitas o sunnitas.

Podríamos empezar hablando del terrorista de Orlando que entró a un recinto festivo donde habituaba gente gay, y masacró a todo ser viviente en nombre del ISIS, pero eso en definitiva solo es un ataque terrorista más de la larga lista que han sucedido desde los atentados en París, aunque en la prensa no se haga difusión porque claro, la mayoría pasan en Siria o Irak, y ahí apenas nos importa a los occidentales, ¿no?

El atentado de Orlando fue perpetrado por un terrorista con el pretexto que la gente gay es pecadora y por lo tanto han de morir, pero ¿no somos acaso todos pecadores a ojos del ISIS? ¿Qué tipo de argumento es ese? Pues muy sencillo. Es el argumento del terror. Dice entre líneas “temednos cada segundo de vuestra vida, pues cada detalle insignificante de vuestro día a día puede ser destruido por gente como nosotros”. Esa es la idea de atacar colectivos como el gay, el judío, revistas como la de Charlie Hebdo, o discotecas como la Bataclan. Y está llegando el mensaje a la sociedad. Prueba de ello es el surgimiento de fuerzas de extrema derecha en Europa, el Brexit, o el olvido que hay ahora en los medios de comunicación en referencia a los refugiados.

“Sí, se ve que cada vez está menos de moda”

Pero hablemos de más atentados. El ISIS ha atacado Turquía unas cuantas veces en lo que va de año, con más de doscientas víctimas mortales. Claro que Turquía no es un país de la Unión Europea, y como mucho se puede resentir el precio del kebab. No pasa nada, ya están acostumbrados.

“Pero ¿¡qué!? ¡SÍ SON VIDAS HUMANAS!”

También ha habido un par de atentados con coche bomba en Siria, pero bueno, esos están en guerra. Nada nada, pasa página del diario, que el deporte lo ponen al final y hoy hablan de fichajes.

“Esto es una broma de muy mal gusto Omar, no todos somos así…”

Ah, mira, en las noticias han dicho no sé qué de un atentado con coche bomba en un mercado de Bagdad, ciento y pico muertos. Ostras, y Del Bosque y Casillas peleados, eso sí que me interesa.

“Cuánto cinismo…”

Perdonad mis comentarios asquerosamente deleznables. Os voy a hacer una pequeña sinopsis de por qué el ISIS está atacando de ese modo y causando los muertos que causa en zonas céntricas de ciudades muy pobladas. De hecho, supongo que con deciros un par de frases, entenderéis el motivo.
Al autodenominado Estado Islámico le quedan los días contados. Con la recuperación de Faluya, el ISIS se ve acorralado en Mosul, y en territorio sirio, solo le queda el bastión de Raqqa, y zonas del norte en su conexión con las afueras de Alepo. Imaginad como han de estar de desesperados, que dicen haber atacado una mezquita de Arabia Saudí (uno de sus presuntos aliados o si más no, no enemigos) en la víspera del último día del Ramadán. Y su objetivo no es solo matar, sino crear el caos y el terror. Otro ejemplo es el atentado en el aeropuerto de Estambul el día después de que Turquía e Israel reabriesen negociaciones comerciales, y el día antes que Turquía las reabriese también con Rusia.

Claro que todo esto no lo encontraréis en las noticias. Vamos al fútbol que es lo que interesa.

Nota 1: Escribo esto la noche antes de publicar la entrada. Se ve que una comisión de investigación británica ha concluido que resulta que no había suficientes motivos para invadir Irak matando a centenares de miles de iraquies. Más o menos 15 años después, y cuando aún son visibles los estragos de esa guerra, tanto ahí como en todo el mundo con actos terroristas, y la cárcel de Guantanamo donde se encarcelaron iraquies, sigue abierta. Centenares de miles de muertos. Centenares de miles de personas muertas. Bush, Aznar y Blair. 


domingo, 5 de junio de 2016

Parte II: “Mi punto” – 5to concurso de cortos contra las drogas


 Cuando escribí esta entrada hace un mes y poco, para explicar el porqué del vídeo, dije textualmente “El objetivo de este vídeo no es ganar. Ni tan solo es aprender a grabar ni a editar.  El objetivo principal de mi última participación en ese concurso es quejarme de la bazofia sin sentido que se hace una vez y otra, para concienciar a los jóvenes que no se droguen. Lo hace gente que no tiene ni idea de por qué se drogan ni qué son las drogas realmente, y pretenden explicar a alguien que sí sabe lo que son las drogas (parcialmente), qué creen ellos que son las drogas.”

No me lo explico aún, pero hemos ganado el 4arto premio del concurso. El jurado ha considerado que el vídeo es el 4arto mejor de 118 cortos presentados. Un vídeo en el que nos metemos directamente con el jurado, en el que criticamos todos aquellos vídeos que se hacen siempre, y en el que educamos. Sí, educamos, y no de forma obvia, sino con mensajes subliminales (Esteve, el actor que hace la referencia del azúcar glas como cocaína, no está comiendo un triángulo de chocolate porque sí).

Victor tampoco hace de presentador obsesionado con ganar porque sí, lo hace para criticar el sistema de competición del propio concurso.

Oscar no hace el papel de persona de fundamentos teóricos fuertes porque sí. Lo hace porque ciertamente la teoría es necesaria, pero si se abusa, acaba aberrando el propio contenido.

Josep no hace el papel de persona que pretende infundir miedo para evitar el consumo de drogas, lo hace porque es de los recursos más habituales.

Don Jara no hace el papel de persona cuyas ideas son ignoradas porque sí. Lo hace porque es lo que pasa cuando de tantos participantes, solo unos con unas ideas determinadas son elegidos, mientras que los otros pueden tener grandes ideas y ser ignorados.

Didac no hace el papel de persona cuya intención es educar porque sí. Lo hace porque esa es la basa en la que se debería centrar todo vídeo pese a los edulcorantes que luego se le añadan.

Incluso yo, no hago el papel de bedel con ganas de que acaben de hacer el vídeo ya porque sí. Lo hago porque en ocasiones, nos centramos tanto en cómo hacer algo, que se nos olvida el objetivo por el cual lo hacemos.

Dicho todo esto he de confesar algo. Hace dos meses dije una frase que me salió del alma, y es que estoy acostumbrado a perder. Un ejemplo claro es este concurso de cortos, en el que me he presentado cuatro años seguidos con la ilusión por las nubes y la hostia siempre ha sido importante. Este año no tenía expectativas. Lo primero que hice al hablar con las personas que después de preguntar en Facebook, se ofrecieron de forma totalmente altruista a ayudarme, fue “mirad, el objetivo no es para nada ganar, sino criticar al concurso y los vídeos que se presentan en él”, y esto os lo puede corroborar cualquiera de ellos, e incluso las personas que vieron el guion previo (que llevo escribiendo desde noviembre pasado), y los que han visto el vídeo durante la postproducción.

Yo ya no quería ganar, quería destrozar los registros y que el jurado que lo viese se sintiese tan ofendido e increpado, que me deseasen lo peor. Quería además que el resto de compañeras y compañeros que presentan vídeos al concurso se diesen cuenta al ver el vídeo que los enfoques de siempre ya no valen. Hay que cambiar la forma de pensar.

Pero si quería algo por encima de todo, era, es y será nunca fallar a mi estilo. Mi estilo casero, con algún chistecillo, juegos de palabras y bromichuelas que saquen una sonrisa a quien lo vea más allá del contenido del propio vídeo. Uno nunca puede defraudarse a sí mismo, y creo que esa es la verdadera clave de que esté tan y tan satisfecho por este 4arto premio.

No es un 1ero, ni un 2do, ni un 3ero, pero para mí, es el más glorioso de los premios que hemos conseguido estos dos meses (Subcampeones de la Liga de Debate (Cataluña Valencia y Baleares), 3er premio en el festival de cortos de Temps de Flors (Girona), 2do premio en el concurso de relatos cortos contra la desigualdad de género (UdG) y 4art premio en el Concurso de Cortos contra las drogas de TuPunto (territorio español).

“¡Deja de ganar cosas ya, puto pesado!”.

Ya que estoy, aprovecho para dar las gracias a todos. No creo que hubiese una mejor manera de cerrar mi etapa universitaria, y hubiese sido imposible sin tanta gente magnífica. Yo nunca he creído que tenga ninguna habilidad especial, así que quieras o no, y los que me conocen lo saben, estos premios los he ganado porque he participado con gente genuina en sus campos. Muchas gracias a todos ellos y ya dejo de dar la brasa con tanto premio y tanta cosa, que me empiezo a dar asco.

martes, 31 de mayo de 2016

La historia del gato gilipollas


Hoy os voy a contar la historia de un gato.

Este gato era un felino muy bien entrenado. En su juventud estaba un poco asilvestrado, pero pronto aprendió a vivir en comunidad y descubrió rápido los mejores trucos, llegando a ser el más veloz de sus colegas gatunos, e incluso era capaz de saltar desde una altura que los demás no podían.

Para él no era suficiente. Él quería llegar a poder saltar de lugares cada vez más altos, y lo seguía intentando pese al riesgo que podía correr. Para él, imponerse un límite era de débiles, y siempre intentaba superarse, pese a que alguna que otra vez se había lesionado alguna extremidad.

Así pues, con este ritmo de vida, nuestro gato llegó a ser respetado entre los que, en su asilvestrada juventud, le llamaban salvaje. Obviamente esto le gratificaba, pero el reconforte era mínimo pues él no sabía hasta donde podía llegar, y no estaba dispuesto a pararse.
Un buen día apareció una gata.

“Bueno, cómo no…”

Esa gata era bastante normal, y eso sin duda llamó la atención de nuestro felino. Acostumbrado a grandes proezas, veía en ella lo normal y corriente, y de alguna manera eso alteraba sus sentidos y le conducía a preguntarse si él podría llegar a vivir de forma normal y corriente como esa gata.

El minino investigó a la gata de forma sigilosa como solo los gatos saben hacer. Y la investigó. Y la investigó. Y por mucho que la investigaba, no lograba entenderla. Era una gata ávida y brillante, pero muy normal por fuera. 

Ante tal intriga y desconcierto, el gato se sintió extrañado y decidió ir a hablar con la gata. Hablaron entre maullidos, tampoco me preguntéis qué dijeron. Probablemente hablaron de cosas banales y sin sentido.Quizás de Whiskas, o puede que de la última viñeta de Garfield. Yo qué se. 

El caso es que el gato salió de esa conversación tal y como había entrado, sin saber nada de la gata.

Al día siguiente el felino se decantó por la opción que siempre había usado y que ya le había funcionado para demostrarse un miembro más del grupo. Se propuso saltar de la altura que nadie saltó jamás, y así impresionar a la gata misteriosa.

De ese modo, nuestro protagonista decidió subir las escaleras de uno de los edificios más altos de la ciudad, y mientras lo hacía, se corrió la voz (en maullidos) entre todos los gatos de la ciudad de aquello que el gato pretendía. Como podéis imaginar, hasta la gata se enteró de eso, y junto a toda la comunidad gatuna, fueron a ver cómo el gato intentaba tal proeza.

Una vez arriba del edificio, el gato miró hacia abajo.

“A ver si lo entiendo. ¿Todo es una metáfora para decir que tienes vértigo?”

Se podría decir que sí, pero sigamos con la historia.

Con su vista de lince, vio a la gata y animado con todo el valor que su imagen le dio, se decidió a saltar.

No se me dan bien los finales tristes de las historias, pero os podéis imaginar que los gatos no tienen alas, y por muy bien que pudiese saltar, y por mucho que digan que uno no puede volar si no lo intenta, lo cierto es que, si lo intenta y no puede volar, puede que se vaya a matar. Así es como acabó nuestro protagonista.

“Bueno, ya nos has puesto tristes a todos. ¿Y la moraleja?”


La moraleja es que, nadie vale tanto la pena para desperdiciar una vida. 

miércoles, 25 de mayo de 2016

La secreta teoría de la creatividad saturada, de Omar Habbab


Bien, hoy os voy a contar el secreto para ser extremadamente creativo en todo. El secreto es que no hay secreto. Fin de la entrada.

“¡Oh, gracias por iluminarnos con tu sabiduría, Omar!”.


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Ahora que ya se han ido muchos de los que solo buscan soluciones sencillas, os contaré a los pocos que quedáis el verdadero truco que uso yo para que se me ocurran ideas. No es que me vea como alguien especialmente bueno en esto, pues la mayoría de ideas que se me ocurren cuando intento ser creativo acaban siendo demasiado locas como para llevarlas a cabo, y del resto, muchas son solo ideas sin fundamento que nunca llegarán a ser relevantes para nada.

Para llegar a ese momento en el que ser realmente creativo, mucha gente cree que hay que descansar, despejarse, llegar a un punto de catarsis en el que nada influya en tu pensamiento, un punto de paz espiritual y calma emocional en el que poder expandir tus horizontes y evolucionar hacia otro ente que… Todo eso es mentira. Haciendo esas cosas tienes las mismas posibilidades de tener una buena idea que si te sientas en una mesa y te pones a buscar cosas en Google.

El punto clave desde mi punto de vista, para llegar a tener una buena idea es la saturación de lo mismo una y otra vez. Me explico.

El ser humano por naturaleza es bastante complejo y simple a la vez. Si estamos en una situación de calma y estabilidad, no tendemos a buscar el peligro y la inseguridad física. No digo que la rutina sea buena para tener ideas geniales. De hecho, cuando uno vive en una rutina constante, no suele tener ideas que le hagan cambiar a no ser que se sature, y ese es el punto donde quería llegar.

Todo valor es una constante hasta que varía, entonces será una variable, y de ese valor final dependerá lo que haya influido en ese cambio (vamos, que de matemáticas soy un analfabeto, pero a esto llego).

Pero volvamos al tema de la creatividad. Para tener una buena idea hay que saturarse de ideas iguales siguiendo la misma premisa que, para desviarse del camino, primero hay que seguir el camino. La mente funciona de igual modo.

La gente tiende a repetir lo mismo que ha funcionado a otros para que les funcione a ellos, y de ese modo se aseguran que, pese a que no funcione lo que van a intentar, como mínimo no harán el ridículo. Entonces, queda claro que para hacer algo diferente, no hay que tener miedo al ridículo ni vergüenza por lo que vayamos a hacer (aunque vaya a ser vergonzoso).

“No me sirve de nada que me digas esto porque ya lo sé. Dime como ser creativo. ¡DÍMELO!”.

La clave, y esto que diré es el punto más importante de la entrada, es que, si dominas un tema y aún no se te ha ocurrido nada creativo, igual es que no te has saturado suficiente del tema. Es en el momento de saturación total de algo, que se te van a ocurrir las ideas más brillantes, que ciertamente luego tendrás que pulir, pero que sin duda serán diferentes.


Otra cosa es que funcionen o no, como ya he dicho la gente tiende a buscar siempre lo mismo, que se repita, y las cosas nuevas y diferentes no suelen ser bien valoradas a no ser que la persona que la vea esté también saturada de información igual. 

miércoles, 18 de mayo de 2016

La amorosa teoría del coche fantástico de Omar Habbab


Hoy vengo con una entrada sobre el amor porque sí, en este blog también se habla del amor. He hecho en la segunda entrada, recuerdo haber intentado formular una serie de frases para ligar parafraseando a Mao Zedong.

Como ya comenté en la anterior entrada, yo por cosas de la vida, realicé un año sabático en el cual pude reflexionar sobre diversas cuestiones relacionadas con la sociedad y el rol que jugamos las personas en ella. Anteriormente he hablado de mi teoría de “El Banco de Peces”, y hoy os traigo amor.

“Bueno, yo como lector crítico que soy he de decir que tú dando lecciones de amor, suena raro”.

Todo empieza con un sueño que tuve en el cual una chica me decía una frase muy interesante. Es decir, no me la decía nadie. Era mi subconsciente que se inventó todo. No sé por qué, siempre suelo soñar y francamente, mis sueños suelen ser ciertamente reales, así que parecen películas. De hecho, muchos de los vídeos que he hecho a lo largo de mi experiencia en YouTube, están basados en ideas de sueños que he tenido.

Pero volviendo al sueño en cuestión. Esa chica que, de hecho, nunca llegó a existir, me dijo “el amor no es ciego, el amor te ciega”.

La frase es cuanto menos curiosa porque reformula de algún modo la idea que siempre hemos tenido pululando en el subconsciente colectivo sobre la ceguera del amor, que todo el mundo se puede enamorar de todo el mundo y esas cosas que parecen más bien sacadas de la película “Love Story” pero sin ese final tan… ¿Cómo decirlo sin hacer spoiler…? Tan curioso.

Aquí hay que hacer previamente dos consideraciones a esta premisa básica de “el amor es ciego”. Creo, y aquí vierto mi opinión personal, que para llegarte a enamorar de alguien o algo (y aquí abro un paréntesis para explicar que una persona también se puede enamorar de su trabajo, de alguna afición o de su casa, por ejemplo), primero te ha de gustar la persona o cosa. Es decir, que aquello conocido como “amor a primera vista” no existe. Es una mera invención para justificar el “por qué” de que algo nos guste en la primera impresión, y todos sabemos que la primera impresión es muy importante.

Una vez aclarada la diferencia entre “amor” y “gustar”, queda patente que el amor no puede ser ciego pues en la línea temporal, previamente a enamorarse, ha de gustarte eso, y sin conocimiento para poder decir "me gusta", no puede saber si quieres estar con esa persona o dedicarte a eso. Por poner un ejemplo, antes de decir "me gustan las patatas chips", has de haber comido patatas chips. De igual modo antes de llegar a decir "me pasaría toda la vida comiendo patatas chips", te han de gustar las patatas chips, porque las has de haber probado. Pero, y aquí viene la parte importante de la cuestión, ¿qué pasa si lo que te gusta tiene defectos, pero prefieres sus cosas buenas a sus cosas malas?

Una vez que ya has visto que algo te gusta, y a partir de ahí has conocido más en profundidad el tema o la persona en cuestión, es cuando te enamoras. Ahí es cuando el amor te ciega y hace que los defectos de la cosa o persona pasen a segundo plano. No los dejarás de ver ni percibir, pero preferirás centrarte solo en sus cosas buenas, a no ser que descubras algo terriblemente malo, cosa que desequilibrará ligeramente ese pensamiento hasta incluso romperlo todo y acabar con esa “ceguera parcial”.

Pero con tantos conceptos es realmente fácil liarse. Voy a poner un ejemplo.

“Sería de agradecer la verdad. Me está costando pillar tus sueños de nini”.

Ha salido un nuevo modelo de coche y tú lo miras en una revista de coches, en YouTube o en cualquier web donde ofrezcan sus prestaciones. Y cuando lo ves, te gusta. Algún analfabeto lo llamaría “amor a primera vista”. Incluso algún infeliz que no hubiese leído esta entrada de blog pensaría “vaya, con lo que gasta ese coche, está claro que el amor es ciego”.

Vas al concesionario, y lo pruebas, verificas que te gustaba y lo compras. A partir de ahí vives tu idilio amoroso con tu coche. Has de pagar su combustible, lo cual te deja arruinado, pero como estás enamorado del coche, pues no pasa nada. Hasta renuncias a pagar tus alimentos, el colegio de tus hijos o la hipoteca, por tal de mantener tu amorío. En ocasiones hay que sacrificarse por tal de disfrutar en pareja (aunque tu pareja tenga más plástico en las ruedas que Pamela Anderson).

Y ahí reside el problema. ¿En qué momento el perjuicio que aguantas por amor, acaba siendo superado por tus expectativas previas, haciéndote una persona infeliz?


Es ahí donde llegamos al principio de la teoría. El amor no es ciego, el amor te ciega, y en ocasiones tanto que acaba sobrepasando el lindar de la infelicidad.