domingo, 1 de mayo de 2016

Samsagaz y la liga de debate


Esta última semana he estado con el equipo de la Universidad de Girona, en una competición de debate que se disputaba en Valencia. Concretamente era el capitán, pero al fin de cuentas todos acabamos asumiendo el rol que hacía falta cuando es necesario, y es aquí donde empieza la historia.

La Universidad de Girona llevaba dos años seguidos llegando a las semifinales de la competición, y este año nos podíamos dar con un canto en los dientes si repetíamos por tercera vez las semifinales. Aun así, al principio de la competición no todo dependía de nosotros, sino que el resto de equipos también jugaba un papel importante en esta difícil tarea.

Habíamos estado trabajando las líneas argumentales desde febrero, y el trabajo era evidente en tanto que nunca anulamos ninguna preparación y nos dedicamos a hincar codos desde el principio. Renunciamos a muchísimas cosas y mucho tiempo para preparar todo. No obstante, hasta que no estás ahí, delante del público y el jurado, por mucho que prepares algo, puede que no salga como te lo esperabas.

Así pasó, el primer debate lo perdimos, y por poca diferencia, pero lo perdimos. La Universidad Politécnica de Valencia hizo un muy buen debate. Para entender la importancia del asunto, hay que comprender la estructura de la liga de debate de la que hablo. Consiste en una competición con dos grupos de liguilla, de siete equipos cada grupo. Los dos primeros equipos mejor posicionados se clasifican para las semifinales, y por cada fase de grupos, cada equipo ha de competir en 4 debates, de manera que un equipo con dos derrotas tiene prácticamente imposible clasificarse.

Habiendo perdido el primer debate os podéis imaginar que los ánimos del equipo no fueron demasiados, pero sabíamos que por perder un debate no quedábamos fuera. Era algo que nos podíamos permitir relativamente, y que si ganábamos el resto de debates podíamos clasificarnos para semis. No dependíamos de nosotros solos, pero podíamos lograrlo.

Y así hicimos. Nos pusimos a trabajar duro en ello toda la tarde, y trabajamos muchísimo todos los aspectos que habían fallado. Nos reorganizamos y empezamos a focalizar esfuerzos donde era necesario ponerlos. Una derrota no acabaría con nosotros.

Al día siguiente tuvimos el segundo debate. Y sí, volvimos a perder por un estrecho margen, esta vez contra la Universidad Pompeu Fabra. Imaginad la impotencia, la rabia y la tristeza de nuestras caras. Clasificarse para semifinales ya parecía imposible y lo más sencillo y sensato era bajar los brazos.

En esta foto estamos penúltimos, pero luego la URV ganó a la URL y nos avanzó.

Habíamos trabajado mucho y ya no llegaríamos donde queríamos. Símplemente no podíamos. 


Y es aquí donde entra Sam Sagaz:

“Pero henos aquí. Igual que en las grandes historias, las que realmente importan, llenas de oscuridad y de constantes peligros, esas de las que no quieres saber el final por que… ¿cómo van a acabar bien?
Pero al final todo es pasajero, como estas sombras, incluso la oscuridad se acaba para dar paso a un nuevo día y cuando el sol brilla, brilla más radiante aún.

Esas son las historias que llenan el corazón, porque tienen mucho sentido, aun cuando eres demasiado pequeño para entenderlas, pero creo, que ya lo entiendo, ahora lo entiendo, los protagonistas de esas historias se rendirían si quisieran, pero no lo hacen, siguen adelante, porque todos luchan por algo”.

En efecto, todos luchábamos por algo. Éramos un equipo y equipo íbamos a acabar, así que decidimos acabar la liga de debate de forma digna pese a no tener posibilidades de llegar a semifinales después de dos derrotas. Pero el caprichoso destino siempre guarda una última bala en la recámara, la que los desesperados usan para acabar con su sufrimiento y los valientes intentan jugar a su favor.

Así pues, esa tarde nos dimos cuenta que, si ganábamos los dos últimos debates con suficiente diferencia, por una carambola de aquellas que solo pasan una de cada mil veces, podíamos entrar a semifinales. Esto nos pilló cuando ya estábamos trabajando para acabar dignamente la liga, y solo hizo que nos lo tomásemos más enserio. Obviamente éramos conscientes de la dificultad de algo así. Era una auténtica proeza desbancar a los dos únicos equipos que habían ganado dos debates y solo habían perdido uno, nosotros que los dos que habíamos disputado en ese momento, los habíamos perdido. Y como proeza que era, nosotros simples mortales, no acostumbrados a grandes ni heroicas gestas, no sabíamos sí podríamos o no.

Y pese a esa desconfianza luchábamos por algo, algunos incluso por alguien, lo cual nos daba fe para seguir adelante. Además, puede que no confiásemos en nosotros mismos, pero confiábamos en nuestros compañeros de equipo, y eso es algo de lo que siempre guardare un buen recuerdo. Un equipo unido, por mucho que pierda, jamás será vencido.

Pero volvamos a la historia en sí. El mismo jueves teníamos dos debates, uno por la mañana y otro por la tarde, y estábamos obligados a ganar los dos con muy buena puntuación, y que como mínimo uno fuese por 3-0 (en cada debate hay 3 jueces y cada juez emite un veredicto propio, así que uno de los debates lo debíamos ganar por unanimidad de jueces).

El debate de la mañana fue contra los amigos de la Universidad de Islas Baleares, una gente con ideas originales, que además tenían buena capacidad de oratoria y su argumento tenía buenos puntos. Por nuestra parte, habíamos practicado muchísimo la oratoria y habíamos perfilado al mínimo detalle el argumento. Ese debate al final lo ganamos 2-1. El resultado nos obligaba a ganar el de la tarde por 3-0, pero el hecho de pasar de ser colistas de grupo con ninguna victoria, a jugarnos el pase a semifinales en un solo debate, consiguiendo así igualar el mejor resultado de nuestra universidad en la competición, nos dio el refuerzo anímico que nos faltaba para acabar de afrontar las últimas horas previas al debate.

Sí, sí era posible lograr lo que el día antes era impensable. Del pozo miramos al cielo y pensamos “esas estrellas han de ser mías”, y avanzamos. Toda la tarde trabajamos en mejorar los argumentos, arreglar detalles y practicar la oratoria, corregir tics, etc. No nos dimos por vencidos en ningún momento. Sabíamos que ganar 3-0 a la segunda mejor universidad del grupo, que había ganado todo y que solo había perdido un debate por un ajustado resultado, era algo muy y muy difícil, pero para nada imposible, porque ni antes éramos tan malos, ni ahora éramos tan buenos.

Empezamos el debate contra la Universidad Ramón Llull, y casualmente el argumento del rival era similar al nuestro pero opuesto, y con menos explicaciones, ejemplos y metáforas. Ellos no se lo esperaban, nosotros tampoco, pero íbamos a muerte a por la única luz de esperanza en la oscura cueva en la que nos encontrábamos.

Como capitán me dio la sensación que ganábamos pero que difícilmente conseguiríamos un 3-0. Ellos eran muy buenos oradores, y eso dificultaba más la faena de convencer al jurado que nosotros éramos mejores en el debate. Cuán fue mi sorpresa cuando el cabeza de jueces nos dio las puntuaciones y vi obrada la gesta. Habíamos ganado 3-0 y pasábamos a semifinales. En ese momento mantuve la mente fría, saludé a la capitana rival, le di la enhorabuena por el trabajo que habían hecho durante la liga, y felicité al equipo rival por el trabajo hecho. Realmente lo hice con completa sinceridad. Cuando pierdes, es cuando valoras el trabajo que cuesta ganar, y cuando luego ganas, entiendes por lo que pasa el rival al perder. Es otra de las lecciones que aprendimos en esta liga.

Al llegar donde mis compañeros, exploté en júbilo. Lo habíamos logrado. Habíamos superado la fría y oscura noche, y el sol empezaba a brillar. La sensación era indescriptible. Todos lo habíamos pasado mal, y en ese momento toda la tensión de los últimos días se acabó liberando en una explosión de felicidad. Felicidad en equipo, que se disfruta más y mejor.

Volvimos al hotel, preparamos la semifinal (que además nos tocaba con nuestros amigos de la Universidad Jaume I a quienes mando un saludo desde aquí), y fuimos a dormir pronto. Sabíamos que el camino había sido duro, pero que aún nos faltaba un último paso, quizás el más duro.

Nos levantamos temprano. Era la última jornada de liga de debate, y pasase lo que pasase, ya habíamos logrado lo imposible, aquello por lo que cualquiera hubiese tirado la toalla. Nosotros no. Teníamos la ilusión de ver al sol brillar con más fuerza después de la noche oscura.
El debate de la semifinal fue muy reñido y desde el público no sabía sinceramente quien iba a ganar. Imaginad la sorpresa cuando me dijeron los jueces que nos daban la victoria a nosotros. Después de tanto trabajo y tantas penurias, llegamos a la final. La final de la competición de la que hacía apenas 24 horas éramos colistas absolutos. Increíble.

La final la perdimos contra la Universidad Pompeu Fabra y acabamos siendo subcampeones con un resultado igualado, disfrutando de la final como nunca, y con la gesta ya hecha,el sol había salido, y brillaba como nunca había brillado en Girona. Conseguimos aquello que cualquiera hubiese calificado de “imposible”. Habíamos escrito el final que todo cuento con un principio terrible, oscuro y tenebroso, pero con gente maravillosa en él, merece. Luchamos por lo que queríamos, y lo logramos.

Sin trampa ni cartón, superamos las adversidades y lo hicimos juntos, dejando atrás los reproches y trabajando unidos, remando en una misma dirección, como en las mejores películas. Aquellas en las que salen equipos cuyos miembros son distintos entre sí pero se complementan a la perfección. Aquellas películas en las que los protagonistas fracasan pero lejos de rendirse, vuelven a intentarlo, y muchas veces pese a darlo todo, vuelven a fracasar, pero no se rinden, porque tienen las agallas para seguir luchando porque tienen un objetivo claro.

Mis 30 segundos de gloria en la entrega de premios.

Y puede que después de tomar otra vez la determinación de luchar, vuelvan a fracasar, pero lo seguirán intentando hasta agotar todas las posibilidades, esforzándose hasta el límite de sus fuerzas, hasta que finalmente logran el objetivo. Es entonces cuando miras atrás y te das cuenta que valió la pena. Todo aquello que perdiste por el camino, todo aquello que invertiste en ello, todo lo que sacrificaste y todo en lo que te apoyaste. Todo eso valió la pena porque lo has logrado, y puede que no logres lo máximo, pero si consigues superar a tu yo de ayer, ya estarás listo para mañana, poder superar a tu yo de hoy.

Porque en una competición, superas a equipos rivales (y en este caso amigos), pero el más grande rival eres tú, y superarse a uno mismo es la mayor proeza que se puede lograr, tanto en una liga de debate como en la vida en sí.

Así pues, esta historia, como conté el jueves en el desayuno a mis compañeros, cuando aún estábamos en el fondo del pozo, la contaré a mis nietos algún día. Porque sí, los brazos nunca hay que bajarlos, y mientras haya un resquicio de vida, habrá una esperanza a la que agarrarse. 

Pd: Otra de las cosas que he aprendido en mi paso por la liga de debate es que no es racional quejarse de los jueces, porque eso es algo que no se puede cambiar. Es como intentar mover una montaña porque te obstaculiza el paso. Lo más inteligente es rodearla, o en el caso de los jueces, cambiar tu argumento, que en definitiva es lo único que se puede hacer. Si los estudias al detalle y mejoras tu técnica y argumentación hasta la perfección, por mucha antipatía que provoques al juez, acabará aceptando tus argumentos. 

Como en el fútbol, quejarse de los árbitros es poco inteligente, lo suyo es entrenar más. El resto son escusas que nos ponemos a nosotros mismos para justificar nuestra pereza o nuestra falta de motivación.

sábado, 23 de abril de 2016

“Mi punto” – 5to concurso de cortos contra las drogas


Prometí a un buen amigo que dedicaría una entrada del blog a este vídeo, y por eso esta semana toca faena doble.

Pero como toda buena historia, empezaré por el principio.

Llevo en YouTube casi 10 años de diversos modos. Ya en mi adolescencia, me dedicaba a subir vídeos de series a un canal que ahora cuenta con más de mil suscriptores y más de un millón de visitas. Ahí es donde empecé, pero lo abandoné durante un tiempo hasta que hace 4 años recuperé mi afición por los vídeos.

Fue entonces cuando un buen amigo me invitó a usar determinados programas de edición ya que yo empecé usando el After Effects, y quien sepa un poco del tema sabrá que ese programa lo usan los profesionales para hacer efectos especiales guay. El caso es que me pasé al Adobe Premiere y la verdad, bien contento que estoy.

Hace 3 años y medio, abrí mi segundo canal de YouTube, donde empecé a subir vídeos propios editados, y fui aprendiendo paso a paso cómo mejorar. Aparte de un par de tutoriales, todo mi aprendizaje sobre edición de vídeos ha sido por experiencia, cosa que se aprecia mucho si comparamos mis primeros vídeos del canal, con los actuales, y eso vamos a ver.

Pero el tema que nos trae aquí hoy no es la historia de cómo aprendí a editar, sino otra historia. Una sobre drogas. O más bien sobre un concurso de cortometrajes contra las drogas.

Hace ahora 3 años que participé por primera vez en el 2do concurso de cortos contra las drogas de “TuPunto” con el vídeo “Draw Her Life – Si bebes no conduzcas”.
Todo fue porque me enteré una mañana en Twitter que mi universidad estaba adherida a ese concurso, y me dije “¡qué cojones!”. Así es como empiezan todas las grandes historias, con un “¡qué cojones!”.

Ese año no gané nada, pero conseguí muchas visitas y muy buenas críticas que podéis ver en los comentarios. Con esa carrerilla y esa experiencia, me decidí al año siguiente a participar al 3er concurso de cortos. En ese concurso decidí hacer algo más elaborado e hice el vídeo “Alter Locus” que en latín significa algo así como “Otro Lugar” y donde hago de chico con múltiples adicciones que queda inconsciente, sueña con que habla consigo mismo, y luego despierta y bueno… aquí lo podéis ver. 
Tampoco gané ese año, pero me di cuenta que el trabajo había valido la pena tan solo por la experiencia obtenida.

Al año siguiente pensé que podría hacer algo más corto y con un mensaje más claro, así que decidí hacer algo más sencillo y con algún toque de humor, así fue como creé el “Jajaja no”. 
Ni que decir queda que no gané nada, pero tampoco estuvo mal para demostrarme que aún tenía guerra por dar.

Y así fue como ese año, después de mucho pensar, muchas noches en vela y estrujarme el cerebro, se me ocurrió un guion de vídeo un tanto diferente. Ya que ganar no es posible porque vivimos en un mundo cruel y tampoco es que me haga más ilusión que simplemente plasmar lo que tenía en la cabeza, me decidí a hacer el “Mi Punto” para el 5to concurso de cortos. Mi última participación en el concurso.

Esta vez necesitaría a mucha gente para, grabar, opinar y testar el vídeo. El trabajo ha durado meses, y el esfuerzo de edición ha sido realmente duro. Seguramente se puedan mejorar muchas cosas, pero por mi parte, me doy con un canto en los dientes. Estoy realmente contento del resultado, y nada me llena más que haber podido compartir un proceso como este con tanta gente que me ha ayudado tanto y de forma desinteresada.

Actores impresionantes, opiniones críticas inmejorables, y realmente buenos consejos. Creo que con todo eso y la más buena de mis intenciones, me puedo despedir del concurso con un buen punto. Mi punto, y vuestro punto. ¡Gracias a todos los que habéis colaborado! ¡No ganaré pero me llevo algo más valioso!

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Si habéis llegado hasta aquí, seré sincero con vosotros, que os lo merecéis. El objetivo de este vídeo no es ganar. Ni tan solo es aprender a grabar ni a editar. El objetivo de principal de mi última participación en ese concurso es quejarme de la bazofia sin sentido que se hace una vez y otra, para concienciar a los jóvenes que no se droguen. Lo hace gente que no tiene ni idea de por qué se drogan ni qué son las drogas realmente, y pretenden explicar a alguien que sí sabe lo que son las drogas (parcialmente), qué creen ellos que son las drogas.

El vídeo muestra diferentes visiones de cómo ha de ser un corto contra las drogas, desde la más empírica sobre teorías de aprendizaje, a las más usadas usando las emociones como canal para llegar al espectador, como otras que prefieren crear vínculos de proximidad a partir de parecidos con la realidad, incluso quien piensa que el mensaje ha de ser subliminal para acabar alterando la idea sobre las drogas de la gente, o los que prefieren usar el humor o el humor sin límite. Hasta los que creen que el mensaje ha de quedar claro (aunque no sepan cual ha de ser el mensaje ni si es el más indicado). Con toda esa mezcla de tendencias a la hora de hacer vídeos, se acaba olvidando el principal motivo por el que hacerlo.

El principal mal en este sentido es la ignorancia, tanto del que se droga como del que le dice que no se drogue, y la solución no pasa por hacer un vídeo emotivo, triste, gracioso o informativo. Da igual si el mensaje está claro o es subliminal. El verdadero punto clave es hacer entender que para no drogarse, o para educar en la salud, o sacar a alguien de las drogas, lo que realmente hace falta, lo que necesita, lo que implora una situación como esta, es INFORMACIÓN Y CONOCIMIENTO.




miércoles, 13 de abril de 2016

Tips para Ana y Mía. El drama silenciado



Vivimos en la era de la comunicación y estamos incomunicados, siendo así inconscientes de lo que pasa en nuestro alrededor, de los dramas, los problemas de nuestros vecinos y las vidas de nuestros allegados más allá de lo que nos muestran.
Dicho esto, os muestro un vídeo:

Este espeluznante vídeo que acabamos de ver es uno más de los vídeos sobre “Ana y Mía” (Anorexia y Bulimia) que podemos encontrar en YouTube. Básicamente lo que podemos encontrar en su mayoría, son vídeos con consejos sobre cómo ser anoréxica o bulímica, cosa que obviamos como algo ilegal a más no poder, pero que sigue ahí, como la pornografía infantil, los ciber-acosadores, etc.
Pero no estamos aquí para hablar de todos los males de internet, porque ya hay gente que se dedica a perseguirlos y denunciarlos a las autoridades. Ya existen héroes anónimos en internet que dedican su tiempo libre a cazar a ese tipo de plagas, peses a que son pocos y en ocasiones no cuentan con suficiente apoyo gubernamental.

El caso del que vengo hablar es el de “Ana y Mía”. ¿Cómo puede ser que un portal como YouTube tolere que existan canales como el que hemos visto anteriormente, con una cantidad de suscriptores remarcable y que sin duda logran repercusión mediática?

“Bueno, la libertad de expresión… Ya… Tal…”.

¿Quién con dos dedos de frente permite que existan vídeos en su portal que dan consejos para enfermar de algo que puede llevar a la muerte, y luego se dedica a censurar vídeos que muestran relativa desnudez, o simplemente dicen palabras malsonantes?

No son pocos los canales que nos muestran vídeos de este tipo:

-          “Anorexic Crazy” https://www.youtube.com/channel/UCS4xftzk49Oz7PAHQVjXBBA/feed
-          “Pretty Dolls”: https://www.youtube.com/channel/UCGYt9lEiVRzBti6f7WE2e_A/feed

Y así podría seguir horas y horas desgranando los canales favoritos de cada una de las anteriores referencias hasta esquematizar un entramado de canales cuyos vídeos repugnarían a muchos.

“Vale Omar, ¿qué pretendes con esta entrada?”.

Os explico. El objetivo de esto no humillar a la gente que ve este tipo de vídeos, ni denunciarlos a las autoridades, ni tan solo decirles que lo que hacen está mal. No creo en el aprendizaje de ese modo. Lo que realmente pretendo es que veáis que, internet es muy grande. Demasiado. Y no es un lugar seguro para gente que no se cuestiona las cosas.

Lo que quieren las personas que realizan esos vídeos son dos cosas. La primera, hacer que más gente tenga el mismo problema que ellas, siguiendo el principio de “mal de muchos, consuelo de tontos”. Para eso se aprovechan de los valores preconcebidos de la sociedad por los cuales una princesa ha de ser delgada y cuanto más delgada, mejor (véase el ejemplo de Barbie).

La segunda intención es llamar la atención y sentirse el centro de algo, que la gente la siga y claro, como la otra gente le valora positivamente, ellas también se valorarán así. Son personas sin autoestima, y sin autoestima seguirán hasta que no se den cuenta del verdadero valor de los seres humanos, que trasciende lo visual.

Para concluir me gustaría acabar con una reflexión. La solución no es cerrar esos canales. La solución puede pasar por borrar vídeos, pero los canales no deben ser cerrados. Esos canales han de servir como nexo para llegar a la gente con esos problemas en concreto, y crear ahí contenido para girar la tortilla y explicarles que los consejos ahí aportados no son los adecuados.

Dicho esto, os invito a opinar sobre el tema. 

jueves, 31 de marzo de 2016

¿Por qué vale la pena?


Ahora mismo que estoy escribiendo esto son las 10 de la noche y lo que me pide el cuerpo es estirarme en la cama a dormir. Me he pasado todo el día haciendo cosas que debía hacer y por las cuales sé ciertamente que vale la pena luchar. He dado todo lo que he podido para lograrlo, y para lograrlo todo, y no solo gastar todo el esfuerzo en algo para abandonar otras cosas que a mi entender valen la pena también.

“Bueno, va, cuéntame algo que me interese”.

Todos hemos tenido la sensación de haber tenido un día muy largo y hemos percibido la necesidad del cuerpo de descansar. Pero al estirarnos en la cama en ocasiones acabamos leyendo o mirando el móvil cuando podríamos estar haciendo otras cosas para mejorar nuestro día a día.  Os propongo algo (sin erótico resultado).

Pensad cada noche que os tumbéis a dormir, si lo que habéis hecho ese día ha valido la pena. Pensad si repetiríais todos y cada uno de los gestos, frases y acciones, si tomaríais las mismas decisiones y si cargaríais con el peso de las responsabilidades que habéis asumido.

Pensad también en por qué habéis elegido lo que habéis elegido, y si creéis que quizás había otras opciones. Recordad los momentos que os han angustiado y si quizás era tan angustiante como en realidad lo habéis percibido en ese momento.

Luego meditad sobre los objetivos a largo término que tenéis y si lo que vais a hacer mañana es más de lo mismo. Si mañana va a valer la pena, o si vais a introducir cambios a partir de lo que habéis aprendido hoy.

Y, por último. Pensad el por qué vale la pena lo que hacéis.

“Ya está idealizando las vidas de la gente el irresponsable este…”.

Muchas veces cuando indagas en las causas que lleva a la gente a tomar la decisión de estudiar algo o trabajar de algo, acabas descubriendo que lo que realmente sueñan, sus ambiciones y sus metas no tienen nada que ver con lo que hacen en su día a día. Están centrando sus esfuerzos diarios en hacer algo sin saber por qué lo hacen.

Ojo, no digo que solo se pueda trabajar de lo que has soñado siempre. No pretendo que ahora la gente que trabaja de reponedora en el supermercado empiece a dejar sus empleos para iniciar sus carreras de futbolistas o diseñador de moda. No quisiera que el señor Mercadona o la señora Lidl me viniesen a buscar a casa para culparme de su incapacidad para encontrar mano de obra barata.

En la vida hay que tener muy claros los objetivos por los cuales nos movemos y debemos tener unas metas bien definidas. Si no, somos como un barco sin rumbo que simplemente de deja llevar por el viento, es decir, acabamos trabajando en algo que no nos gusta por un motivo que ya hemos olvidado.
 
Una vez hice un taller de autoconocimiento y al margen de las amistades que saqué de ahí, solo me dejó una cosa muy clara y no era precisamente lo que enseñaba la persona que lo dirigía.


Aunque te digan que no te conoces, si sabes qué quieres y por qué lo quieres, ya sabes quien eres. 

martes, 22 de marzo de 2016

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental V


Lamentablemente toca volver a hacer una entrada en esta serie de blogs sobre el conflicto en el próximo oriente, y probablemente, por desgracia tocará volver a hacer más de estas entradas en el futuro, incluso si fuesen buenas noticias.

El caso es que, actualmente estamos en un clima bastante crispado y tenemos ante nosotros un círculo que se retroalimenta, pero vamos por pasos que os lo voy a explicar lentamente.

Conocemos que, en Siria e Irak, un grupo terrorista llamado “DAESH” ha ocupado un territorio y lo ha hecho llamar “Estado Islámico”. Estos terroristas, en nombre de Dios y manipulando a su antojo textos de hace siglos, cometen atrocidades de las que muchas personas huyen. A esas personas se añaden las que huyen de la guerra civil siria (a raíz de la “primavera árabe” de la que hablé en el primer episodio de esta serie de blogs), y también de Afganistán y los talibanes. Y cuando digo “huyen”, me refiero a que escapan con lo primero que agarran de su casa, se pegan centenares de kilómetros a pie, otros tantos en bus, etc. Muchas veces arriesgan sus vidas para llegar a un campo de concentración de inmigrantes embarrado donde la lluvia encharca todo.

Por nuestra parte, los europeos no los queremos aquí. Ni en un campo de concentración, ni en las calles. Somos así de guapos todos, que los refugiados ensucian mucho la imagen de nuestro país, además que cometen muchos delitos y nuestro país es católico de siempre, como van a venir estos musulmanes moros a invadirnos no hombre no que dices que no me da la gana un Cid hace falta ya está bien encima les pagamos toma ya estamos pagando su comida y sus mantas que rabia que trabajen hombre vienen a quitarnos el trabajoblablablabla.

“Me siento reflejado en algunas de esas cosas que has dicho”.

Mal por ti, voz cursiva. Pero iremos desgranando la situación poco a poco.

A este coctel, añadiremos que Europa decidió pagar a Turquía para que se quedase con los refugiados, que Turquía por su parte se dedica a bombardear al ejercito kurdo en posiciones de Siria e Irak, es decir, que Europa está pagando las bombas que Turquía lanza a los kurdos.

Unos kurdos que están luchando contra el DAESH, es decir, contra el causante de todo. Así pues, Turquía está ayudando al DAESH cuando se carga a sus enemigos, y Europa está financiando a Turquía para que haga esto, a cambio de que se quede con los refugiados.

Pero por si fuera poco, dos días después de la detención del cerebro de los atentados en París, Salah Abdeslam, Bélgica, lugar de la detención del terrorista, sufre su peor atentado terrorista con más de treinta víctimas mortales y cientos de heridos. Que dices, “¿no se habían preparado para evitar posibles represalias?”. Ni idea, my friend.

Pero añadamos más leña al fuego. Los partidos de la extrema derecha tienen la excusa perfecta para alimentar la islamofobia creciente a raíz del éxodo de refugiados, con la excusa que son terroristas, o pueden serlo, y que mejor no tenerlos aquí. La clave de esto la encontramos en Twitter, donde encontrábamos el “Trending Topic” (tendencia destacada) #StopIslam, con mensajes xenófobos y bastante racistas. Que no pasa nada, eh. Cada uno con sus problemas psicológicos y su falta de cariño.

“A mí no me gustan tus blogs y no por eso hago “trendins topis” de esos contra ti”.

Pero pensemos en el círculo. Los refugiados huyen de las atrocidades del DAESH a Europa. En Europa se encuentran las puertas de los gobiernos cerradas, y los expulsan a Turquía. Turquía quiere dinerito para tenerlos concentrados en barrizales (porque claro, no los vayas a poner en un sitio donde se sientan estables y seguros, que luego se sentirán humanos). Con ese dinerito, aprovecha y compra bombas a… no sé… ¿Estados Unidos? Para matar kurdos mientras estos luchan contra el DAESH. Así el DAESH no encuentra oposición a su paso, y ocupa territorios. La gente huye a Latakia (ciudad portuaria de Siria) por ejemplo, pillan un barco y se van a Grecia. Ahí son deportados a Turquía. Esta recibirá dinerito…

Mientras, recordemos que los autores de los atentados son europeos, con pasaporte europeo y vida europea. Son gente como tú, querido lector, y como yo (bueno, como yo no, olviden eso agentes del CNI). No son refugiados. Su problema fue otro, concretamente el de no sentirse parte de una sociedad que no les reconocía como parte de esa sociedad. Redundante, lo sé. Toda la entrada habla de redundancias.


En definitiva. Como veis, el conflicto cada vez se complica más. Casi que la única noticia positiva que podemos sacar de todo esto es el alto al fuego que hay en Siria por el momento, y que cuelga de un hilo. A ver qué acaba pasando… 

lunes, 14 de marzo de 2016

El genio maligno y la falocracia testicular


Bien. Debo confesar que la parte del título “la falocracia testicular” lo he puesto única y exclusivamente para ver cuánta gente entra en esta entrada si pongo un título con contenido algo erótico. Llamadme bribón. Eso, y un estudio sociológico que estoy llevando a cabo en la Universidad de Harvard.

Bromas aparte, en las últimas semanas me he planteado bastantes veces un hecho que en muchas ocasiones nos pasa desapercibido en nuestro día a día, y es precisamente porque pasa desapercibido que pienso que merece mención aquí, en el mejor blog de la historia de mi casa y puede que hasta de mi bloque de pisos (sí, me he vuelto loco, la entrada de la semana pasada batió todos los récords y estoy con el ego por las nubes).

¿Qué es verdad y qué no lo es? Esta misma pregunta se hizo el filósofo René Descartes hace unos cuantos siglos ya, y ahora la repito yo unos tantos siglos después como si no se hubiese conseguido respuesta alguna.

“Ahora ya te comparas con René Descartes. Omar, tu prepotencia no conoce límite alguno”.

Nuestro amigo René propuso una hipótesis por la cual, un genio maligno puede engañar a una persona con sus súper-poderes omniscientes y omnipotentes para creer lo que él quiera cuando él lo quiera, pero que el hecho de creer, conlleva que está pensando en algo, y si piensa, el ser humano es una mente. De ahí el “pienso luego existo” que no era exactamente “existo”, sino “soy”, pero bueno. Descartes lleva muerto ya sus años y no creo que se moleste por una mala traducción.

A lo que iba. Nos inflan a información de todas partes. Televisión, radio, Facebook, Twitter, Whatsapp, diarios de todo tipo de líneas editoriales, discursos políticos con miras de futuras elecciones, y compañeros, conocidos o amigos con interés en convencerte de algo. Así es el mundo, un montón de ideas y sugerencias a tu cerebrito para pensar de una manera o de otra y no ir a un lado o al otro. Matrix para los amigos.

“¡Qué friki! ¿Ahora nos dices que vivimos en Matrix? Lo que faltaba. Yo entré aquí solo por el título porno…”

Matrix es una película en la que se muestra un mundo dominado por las máquinas en el que los humanos sirven de sustento energético de estas, y que para mantener el estatus quo, las maquinas engañan a los seres humanos mediante sus débiles cerebros para que estos vivan en un sueño eterno donde forman parte de una sociedad como la actual. Mmmm, vaya, me pregunto si tendrían Twitter en esa sociedad…

El caso es que, lo bueno de estudiar filosofía en bachillerato es que te hace replantearte muchas cosas y desconfiar de muchas otras, aunque esto último no siempre te pone las cosas fáciles en la vida, pero nadie dijo que el escepticismo fuese una vía fácil. Si para algo sirve el escepticismo es para cambiar las cosas con las que todo el mundo se resigna porque no se puede, y lo que no se puede cambiar, no se puede y no se puede y punto. No se puede. ¿Por qué? Porque no.

“Bueno, creo que ha llegado el momento mágico en el que acabas la entrada de blog con un párrafo que redondea todo el texto y nos haces felices”.

Vivimos en la época de la comunicación y en cambio tanta comunicación solo sirve para que sea mucho más fácil ser engañados por gente que dice mirar por nuestro bien. Nos inundan de noticias, nos revientan la cabeza de información, y nos cuelan sutilmente lo que nos afecta entre cosas que ni nos van ni nos vienen.

Somos animales gregarios, y nos preocupa más el partido del Barça en la Champions, que los refugiados sirios en los barrizales entre plásticos. Hay un atentado en Francia y todo el mundo con la bandera de Francia en el perfil de Facebook, hay un atentado con coche bomba en Turquía o Costa de Marfil y nadie se entera de nada. Debieron repartir el carnet de “ser humano” solo en algunos países.
Baja el precio de la gasolina y todos contentos, pero nadie se preocupa del por qué. Luego nos sorprende que haya tanto yihadismo en Europa, con lo guay que somos los europeos, suerte que el precio del petróleo sigue bajando. Espera, no será que…

Se habla más de unos titiriteros que del fin de los desahucios, de la incapacidad de formar gobierno que del fin del bipartidismo, y de lo mal que tira los penaltis Messi, que del repunte de los partidos xenófobos en Alemania.

Me pregunto si en la Europa de la Alemania Nazi tenían algún entretenimiento que los distrajese mientras se cometía el holocausto.
 


Sí, definitivamente vivimos engañados por un genio maligno o en Matrix. 

martes, 8 de marzo de 2016

Día internacional de la mujer


Hablemos del día de la mujer y también de esa gente que dice “y por qué no hay día del hombre?”. La verdad es que hay que ser un poco bocazas e ignorante para decir algo así pero bien, hay de todo en la villa del señor y el Darwinismo no era perfecto. 

El día de la mujer se celebra como un día en el que la gente reivindica la igualdad entre hombres y mujeres. Igualdad que también promueve el feminismo. ¿Son entonces los idiotas que dicen estar en contra del feminismo, los que quieren hacer un día del hombre? Analicémoslo. 

  
Este día se instauró en una época en la que la igualdad entre hombres y mujeres era bastante poco real y muy utópica, y ahora pese a que la situación ha cambiado bastante, aún encontramos vestigios de esa época. Me refiero a la época en que la palabra “ama de casa” era más usada que hoy. Esa época en la que lo raro era encontrar a mujeres en puestos empresariales altos, o en gobiernos importantes. 


Pero desde entonces ha llovido mucho y la piedra calcita de la desigualdad de genero se ha ido rompiendo, y no precisamente por el hecho de celebrar un solo día una sola cosa. El día de la mujer no es el día en que abrimos champán y tiramos confeti. El día de la mujer es el día en el que hay que reivindicar más que nunca el papel de la mujer en la sociedad, pero continua siendo necesario hacerlo el resto de año. Y no debería ser así. Con igualdad, no habría día de la mujer, y tampoco haría falta reivindicar nada. 

  
Es precisamente porque no hay igualdad que continua siendo totalmente necesario usar este día como punta de lanza del feminismo. Seria raro que siendo el día de la mujer, y viviendo en una sociedad como en la que vivimos, no fuésemos capaces de comprender algo así. Y comprenderlo quizás sería el primer paso hacia la igualdad. 

  
Y sí. Los que quieren un “día internacional del hombre” me parecen bastante tontos. ¿A vosotros no?

  
"Ah. Pero entonces no hay igualdad".


La igualdad se consigue con el día a día, y no por un solo día de publicar cosas bonitas en el FB. 


Y por cierto. Si queréis entrar más en un debate inteligente y no solo en bobadas de si hay que celebrar el día internacional del hombre, podríamos analizar si lo que necesita la sociedad es "igualdad de género" o "equidad de género". La equidad implicaría en ocasiones la discriminación positiva a favor de la mujer, cosa que podría servir de argumento a la gente machista o masculinista. En cambio la igualdad parte del hecho que somos iguales y debemos tener las mismas oportunidades independientemente de nuestro género (cosa también bastante curiosa porque si tenemos las mismas oportunidades pese al género, no necesariamente las tendríamos de igual modo según el estatus social, y eso nos llevaría a otro debate aun más intrincado).

En definitiva. Que la igualdad de género es bien.