viernes, 16 de diciembre de 2016

Alí Babá, el ISIS y la indiferencia occidental VII


“No me lo puedo creer. ¡El “Blog políticamente correcto de Omar Habbab” habla de política con su nueva entrada sobre oriente próximo!”.

Para los nuevos, os dejo la 1era, 2da, 3era, 4arta, 5ta, y 6ta entradas previas. Después de leer cada una de ellas, podemos rememorar la historia del conflicto sirio y la formación del ISIS. Pero dicho esto, vayamos al ajo, que quedan muchas cosas que comentar.

En la última entrada hablé de la pérdida de territorio por parte del ISIS, de su pérdida de poder militar, y de su próxima derrota, además del atentado de Orlando, y el de Turquía (que sucedió antes del presunto golpe de estado a Erdogan).

Para hacer un resumen rápido, diré que mientras yo publicaba cosas sobre el amor, el mundo era un caos. Los atentados de Niza, la detención del cabeza de los atentados de París, la parcial recuperación por parte del ejército iraquí de Mosul, o la total recuperación por parte del ejército sirio, de Alepo. Todo eso, en… ¿cinco meses? Impresionante. Qué rápido pasa el tiempo.

Pues sí, todo sigue hecho una mierda un caos. Es imposible no asquearse por semejante panorama, y preguntarse si realmente vale la pena seguir confiando en una humanidad que sigue mirándose el ombligo mientras en la cuna de la civilización se matan a bombazos. Para colmo, la gente en Facebook comparte vídeos de gente pidiendo socorro, sin ni tan solo tener idea de cómo va el conflicto, cómo está avanzando y qué queda por delante.

Os cuento yo, que tengo más conocimiento probablemente que vosotros en el tema (por desgracia para mí, que tengo familia ahí). Alepo está dividida ahora mismo, y mientras aún quedan rebeldes atrincherados en la ciudad, la mayoría se han replegado a poblaciones del norte, en su conexión con el aeropuerto. Es ahí donde se espera que se acaben disputando las batallas finales de Alepo, pese a lo que os puedan vender de los medios. Ya sé que en algunos lugares dicen que se está bombardeando el este, y blablabla. Sí, sí, pero eso es ahora. La semana que viene Alepo estará totalmente controlada por el gobierno y su objetivo será perseguir los rebeldes al norte (mirarán de escapar a la frontera con Turquía), y la ciudad de Idlib, donde existe otro punto clave de rebeldes. En esta última ciudad, la batalla se prevé más corta, pues el terreno es menor, y el siguiente objetivo serían Palmira, algunas poblaciones cercanas a Damasco, y finalmente Raqqa.

Además esta última semana ha habido un atentado cerca del estadio del Besiktas en Turquía, una bomba en una iglesia de Egipto, y la pérdida de la ciudad histórica de Palmira, en Siria, reconquistada por el ISIS. 

Pero, ¿por qué hacer una nueva entrada?

El otro día asistí a una conferencia que hacía un reportero de origen vasco, que trabajaba en Venezuela, para una cadena de televisión rusa. El libro iba sobre Bashar Al Assad, y se pasó toda la conferencia alabando su figura. De hecho, lo calificó como “héroe”, a lo que yo, que había pedido la palabra como habitualmente hago en todas las conferencias (solo para tocar las narices), le dije “no considero que Bashar sea un héroe” y todo el mundo se giró de forma alarmante. En aquellas milésimas de segundo, sentí mi vida peligrar. Os lo juro.

Por suerte, mi discurso ya estaba planeado, y dotándome de las artes más maquiavélicas, tejí un entramado de artimañas lingüísticas que ganó la opinión pública con un “creo que los verdaderos héroes son las personas que siguen en Siria pese a todo, intentando hacer su día a día con lo que pueden y como pueden”.


Sinceramente, no dije nada que no pensase. De hecho, cuando salí de la conferencia con la que había ido con un buen amigo, estuve reiterando hasta el punto de hacerme pesado, lo inconsciente que era ir a un sitio así, lleno de jóvenes desnutridos de ideas, y soltar algo como “Bashar es un héroe”.

Mi opinión política es la siguiente. Todo eso del “Welcome refugees” es postureo político que queda genial para ganar elecciones. Lo malo es que acoger refugiados no es la solución. De hecho, no es más que poner un parche a una chaqueta, que está rota, además está también en llamas, y se va precipitando desde un avión a 2000 metros de altura sobre un mar de ácido.

La verdadera solución está en arreglar Siria, y la imparcialidad de occidente no ayuda nada. Se armó a rebeldes para derrocar Al Assad, se inició una guerra encubierta entre títeres de EEUU y Rusia, y ahora se pretende que sea la sociedad siria la que sea estigmatizada como “los refugee”. Como medio-sirio, me duele el corazón.


Dicho esto, y como no podía ser de otro modo. ¡HABLEMOS DEL ISIS, QUE ES A LO QUE HEMOS VENIDO! 


Además que solo le queda parte de Mosul y Raqqa entera (o loque queda de ella), últimamente está muy taimada la situación por lo que atentados se refiere. Y que siga así, más allá de lo que puedan amenazar. Ya sabemos que “perroladrador, poco mordedor”.


De todos modos, todo apunta a que, una vez el ejército sirio de Bashar Al Assad, haya recuperado Alepo, probablemente focalicen más esfuerzos en Raqqa. Además, cuentan con la ayuda de los bombarderos rusos. Que sí, que matan inocentes, pero no sé si es más selectiva una bomba de un avión, o un coche bomba de un terrorista. 



PD: Uf, siempre me queda mal sabor de boca al hacer una entrada de esta saga. Creo que voy a intentar acabar de forma más amena y entretenida… 







jueves, 8 de diciembre de 2016

Me han roto el corazón


El otro día estaba pensando, y ya sabéis que pensar demasiado a veces no es muy bueno. En mi caso es peor, porque se me ocurren unas cosas que después acabo plasmando en el blog, y es ahí cuando empezáis a intuir que algo falla en esta cabecita que se aguanta sobre mis hombros. Intuición falsa, aquí no pasa nada, circulen.

El caso es que el otro día acudió a mi consulta del amor (o llamadle como queráis al hecho que te pida consejo un colega), una persona con el corazón roto en mil pedazos. Se ve que le dieron calabazas. Bueno. Después de explicarle muy amablemente que no preguntaba precisamente a la persona adecuada, se me encendió la bombilla.

Le planteé tres acciones que debía hacer después de sufrir unas calabazas como un campanario. Pero antes de entrar en materia, ¿qué son unas calabazas?

Una calabaza es el fruto de la planta Lagenaria, o bien dícese cuando una persona a la que profesas un sentimiento de afección relativamente profundo, te dice que no es recíproco. En ese momento, te está dando calabazas (que ojalá te las diese de verdad, porque así eso que te llevas, luego haces un puré de calabaza o algo, y se te van todas las penas).

Volviendo a los tres puntos/acciones que le propuse. Fueron los siguientes:

1. Llorar y arrepentirte. Este punto es terrible. A nadie le gusta aguantar todo el día a una persona que se pasa las mañanas y las noches llorando y preocupándose por algo que hizo, hizo mal, o simplemente no hizo. Este punto muerto yo lo solucionaría con un par de hostias consejos. Pese a mi buena voluntad, lo que necesita una persona en este estadio de la enfermedad calabazil, es la compañía de buenos amigos que le eviten entrar en una espiral autodestructiva. La vida va más allá de lo que piense de ti una persona en concreto. Levanta la cabeza y sonríe, princeso o princesa, que somos miles de millones en este planeta. Esto es solo un tropiezo en la inexpugnable cuesta que te llevará al éxito.

2. Olvidarte de él o ella. Cuesta olvidar a una persona que tienes incrustada en los sesos, y más cuando ha sido durante tiempo. Lo que sí ayuda es pensar que, mientras para ti ha sido una página del libro de tu vida, para la otra persona solo has sido una página de libreta, y de espiral, de las que se arrancan con suma facilidad. Si la otra persona no está mal, nada te debería preocupar. Olvida todo, empieza de nuevo y sé libre. Tú pierdes una persona que no te quería, pero la otra persona pierde alguien que sí le quería. Y parafraseando una afirmación de Game of Thrones, en el juego del amor, o se gana, o se muere. En este caso para olvidarte de la otra persona no hace falta que llegues al extremo de envenenar su bebida al estilo Joffrey Baratheon, pero sí te ayudará borrarla de tus redes sociales. Borrón y cuenta nueva.

“Estoy tomando apuntes, sensei del amor, pero, ¿y si queréis seguir de amigos?”.

A los cuatro años mi padre me contó que los Reyes Magos no existían. Yo sorprendido más que desilusionado, le pregunté si el ratoncito Pérez tampoco existía, a lo que me dijo que tampoco, que todos los regalos los pagaban él y mi madre con el dinero ganado del sudor de su frente. Así que no, amigo. Ni los Reyes Magos ni el ratoncito Pérez existe. No te engañes.

3. Este punto es algo polémico, así que a partir de ahora procuraré vigilar debajo del coche, no me vayáis a dejar algún artefacto explosivo tras lo que voy a decir. Ya me ha pasado muchas veces en el Democracy (un videojuego en el que simulas ser presidente de algún país, y en el que en su versión africana, siempre me acaba matando un grupo terrorista feminista).

Sé un pulpo.

Entiendo que pueda sonar raro, pero los pulpos son sentimentalmente felices (los machos, las hembras después de ser inseminadas, protegen los huevos, los oxigenan, y tras un mes sin alimentarse, muere cuando se abren los huevos (sorry girls).

Me explico, los pulpos tienen tres corazones. Más allá de la explicación biológica que tiene, el caso que nos ocupa es que tienen tres. No uno como los humanos. Tres.

Si le rompes el corazón a un pulpo, da igual, le quedan dos, y mientras se le cura uno, aún puede vivir como un pulpo normal sin que, por culpa de unas calabazas, este deje de vivir como hasta ese momento.


Sé un pulpo. No te dejes amedrentar porque una persona no te corresponda. Aún te quedan 2 corazones. 

PD: Si no me mata un grupo terrorista feminista, me matarán unos biólogos enfurecidos. Esta entrada me ha quedado demasiado estilo Playground. Lo reconozco. Soy un malote.

PD2: Otra cosa que puedes hacer es crecer. Crece como persona, usa un poco la empatía, y entiende que la otra gente también puede decir que no. Y, al igual que tú, cuando dicen que no, no es un "sí, pero insísteme". Un no es un no, tanto si eres tío, como si eres tía. Acéptalo, crece, enfádate si quieres, pero si tú eres libre, los demás también lo son. Así que crece, deja de sentirte el centro del Universo y aprende que no todo depende de ti. En ocasiones, por mucho que hagas, no hay nada que hacer.

Y nada de venirse a bajo.


Hay un momento en la vida en la que es muy y muy importante saber decir que no, saber aceptar un no, o saber interpretar las señales para provocar ese no. Y es justo cuando una relación supera el lindar de lo psicológicamente sano, y una de las dos personas empieza a aprovecharse de la otra a sabiendas que esa persona está enamorada, es en ese momento cuando hay que dejar el gilipollismo del enamoramiento de lado, y pensar en uno mismo. Hay relaciones que te dejan el autoestima por el suelo, y es mejor saber cortar cuanto antes una relación con alguien gilipollas/caraculo/subnormal, que acabarse haciendo más daño de la cuenta.

Al final ese o esa gilipollas/caraculo/subnormal, acabará creciendo, y puede que una vez haya madurado, siga siento gilipollas/caraculo/subnormal, pero entonces ya no será problema vuestro, porque habréis sabido cortar ese vínculo cuanto antes, y ojalá esa persona se quede eternamente sola hasta que aprenda que no se va a ningún lado siendo gilipollas/caraculo/subnormal. Y si no lo aprende, para eso cobramos los profesionales sanitarios.

Sugerencia de peli que debéis apuntar. 500 days of Summer.

Dicho esto, solo añadiré una cosa más. No dejéis nunca que la actitud o los comentarios de nadie, os minen el autoestima. Nunca. Más vale un "que te jodan" a tiempo, que un "que gilipollas he sido". Sinceramente y con el corazón en la mano.

jueves, 1 de diciembre de 2016

Mi regalo de cumpleaños: Gracias y adiós


Antes que penséis lo que no es por el título…

“¡Sí, al fin cierras este endiablado blog y te dedicas a tus cosas para dejarnos definitivamente en paz!”.

No. Esta entrada es un especial porque hoy es mi cumpleaños, hago 24, y he decidido tomar las riendas de mi vida sin miedo a equivocarme. La entrada va dedicada a unas personas que ojalá se den por aludidas porque tampoco voy a decir sus nombres. (No te flipes, lector cursiva, que el blog seguirá).

Además, creo que esta entrada de blog es totalmente necesaria. Cuando sea un señor mayor de estos que miran obras y refunfuñan todo el día, quiero leer esto con mis gafas de señor mayor desmejorado, y pensar en lo mucho que hice, y lo poco que me valoraba a mí mismo. Quiero enfadarme, y luego quiero dar la lección a mis nietos para que aprendan que sí, solo se vive una vez, que sí, hay que aprovechar el tiempo, pero que sobre todo, hagan las cosas con el convencimiento suficiente para no arrepentirse nunca. Y ahora sí.

Gracias. Muchísimas gracias. De todo corazón. 

Como ya he dicho, hoy es mi cumpleaños, y como últimamente me da mucho por revisar fotos antiguas, estuve mirando fotos mías de hace tiempo y dándome cuenta de cómo he llegado a cambiar al largo de los años. Seguramente más en los últimos de la carrera y sobretodo estos dos últimos, por cosas de la vida, he cambiado mucho.

He aprendido cosas, he ampliado mi círculo de amistades, pero si algo he cambiado de verdad, ha sido mi forma de ser y actuar. En esencia sigo siendo el mismo, pero de carácter, he cambiado totalmente, y eso se lo debo a la gente que ha aparecido en mi vida, pero también a los que han desaparecido.

Solo puedo y quiero tener palabras de gratitud en este momento, y lo cierto es que podría no tenerlas, y este blog podría bien ser un blog donde invocase a mil diablos para que hiciesen justicia a cambio de toda mi maldita suerte.


Pero no. No me sale de dentro. Lo único que puedo hacer es dar las gracias y decir adiós. Y ojalá las personas a las que me refiero, se den por aludidas. Decían en Love Story que amor significa no tener que decir nunca un "lo siento". La película era de las favoritas de mi padre, pero realmente no tiene coherencia porque el final es terriblemente malo, y si uno es un capullo, pues un "lo siento" no soluciona, pero tampoco está de más.

La gente entra en la vida de uno sin que éste se dé cuenta, y cierto es que sale también sin que uno se imagine que será la última vez que verá a esa persona. Un día conoces a una persona, quedas, y ya nunca más vuelves a saber de aquella persona precisamente por un cúmulo de circunstancias llamado generalmente como “vida”. “La vida es así” dije en el discurso de graduación donde me despedí de muchísimos amigos a los que veía cada día y algunos con los que puede que no me vuelva a cruzar. La vida es así, llena de luz, llena de color...

La vida y el tiempo. El tiempo y la vida. ¿Estamos aprovechando el tiempo a sabiendas que vamos a morir? El ser humano tiene más preocupaciones que esta, y gracias a eso, es posible ser feliz con las cosas que hacemos.

El tiempo pasa incansable,
bajo la lluvia de noviembre.
Espero tu mirar amable,
y descansar para siempre.

Mil noches en vilo pasé
pensando en lo que hice mal,
la verdad fue que ignoré
que tú no estabas igual.

La vida de todo ser son dos días,
medio ya creo que lo he pasado
aguantando todas estas tonterías.

No vale frustrarse si no fragua
el amor que pronto empezó tonto
y se ahogó en un vaso de agua.

Y adiós.

¿Y adiós por qué? Adiós porque hay que saber soltar aquello que no es nuestro y no necesitamos ni nos necesita. Decía un proverbio chino que, si realmente amas una flor, la dejarás dónde la viste, precisamente porque, si la arrancas, se pudrirá y morirá. En cambio, si la dejas en la tierra, vivirá lo que debe y donde debe. Puede que no la disfrutes tanto como te gustaría, pero cierto es que la otra opción es demasiado egoísta. Obsérvala, riégala cuando lo creas conveniente, y no intentes poseerla, porque será entonces cuando todo se estropeará. 

Este proverbio lo leí de pequeño en un libro de relatos cortos, y desde entonces no me lo pude quitar de la cabeza.

“Un poquito pagafantas ese proverbio, ¿vas a culpar a un asiático medieval de tus fracasos amorosos?”.

Así pues, como decía, la gente entra en nuestra vida, y se va sin decir nada. Lo mejor que podemos hacer es aprender de todo el mundo que por casualidad y fortuna, se ha cruzado con nosotros, y saber decir adiós cuando es oportuno. Porque nunca se sabe cuándo puede ser la última vez que veamos a alguien, y si realmente ha sido alguien que ha influido en nuestra forma de ser, hemos de ser capaces de decir adiós.

Si te vas te pido algo,
vete sin ningún reparo.
La puerta, ciérrala bien,
yo diré cuándo la abriré.

No necesito compasión,
para nada eres mi obsesión.
La vida apenas he perdido,
pues de mis errores he aprendido.

Las oscuras becquerianas golondrinas,
se aburrieron muy temprano al saber,
sobre nuestras acomplejadas vidas.

Me callo ya suponiendo que para vos,
me estoy haciendo ya muy cansino.

Sin más alargo pues, gracias y adiós.

¿Por qué? No hay nadie en este mundo mejor para influirnos que nosotros mismos. No hay nada en este mundo más importante para nosotros que nosotros, ni a nadie hemos de querer más que a nosotros. Esa es la verdad y todo el resto de cosas es basura. El qué dirán, el cómo nos mirarán, el qué estarán pensando o el qué pasará. El momento es ahora, la persona eres tú mismo. Todo el resto son cosas artificiales y basura mental que hay que sacar antes que pase el camión y se quede dando peste. Esa es la realidad.


Nos levantamos cada mañana pensando en las cosas que hemos de hacer porque vivimos en una sociedad en la que, si no haces lo que debes, eres repudiado, miran mal, piensan mal. Da igual. Lo importante eres tú mismo. Da igual lo que piense el resto, da igual lo que te digan, da igual que no te valoren por quien eres ni por cómo eres. El mundo es cruel y lo seguirá siendo, aunque bajes la cabeza y te rindas. No les des ese gusto. Sigue adelante, piensa en ti y disfruta del ahora porque nada ni nadie merece robarte tu valioso tiempo más que tú mismo. 

No tomes un consejo como una ley firme. Piensa tú, y actúa en consecuencia. Solo así podrás tomar las riendas de tu vida y ser realmente quien quieres ser. Solo así serás feliz.

PD: Me embarga una extraña sensación de tranquilidad después de publicar esto. 

jueves, 24 de noviembre de 2016

¿Qué es la felicidad?


Decía Béquer, “¿Qué es poesía?, dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas? Poesía... eres tú”.

Pues lo siento Gustavo, pero no hablaré de lo que es la poesía, porque precisamente es un término ya acuñado en el diccionario, y este blog es más de prosa.

Gustavo Adolfo Bécquer: “¡Maldito seas Omar, he pactado con el diablo la venta de mi alma por tal de viajar en el tiempo y saber qué opina alguien de tu calibre, sobre mi poesía!”

Sorry Gus.

Hoy voy a explicar de forma larga y extensa lo que es la felicidad. Y me he documentado mirando una película como “En busca de la felicidad” o “El Padrino” (sé que muchos pensaréis que ver El Padrino no es documentarse para hablar de la felicidad. La verdad es que, si uno ve la cara de Michael después de suceder a su padre, y matar a cierta persona, en cierto coche, con cierto estrangulamiento, se entiende todo a la perfección).

Ser feliz significa hacer algo.

Y hasta aquí el blo…

“Espera, espera, ¿ya?”.

Bueno, no creo que haga falta decir demasiado más para explicar lo que es la felicidad. Felicidad es querer y sentirse correspondido, trabajar y sentirse realizado, o incluso se puede ser feliz con simplemente una cena de familia de esas que nunca sabes cuándo va a ser la última en la que os reunáis todos y por tanto decides disfrutarla al máximo.

En definitiva, uno no puede ser feliz si no hace nada o hace lo mismo de siempre. Por eso hay gente a la que ir a trabajar le hace feliz, otra que necesita vacaciones y viajar para ser feliz, otra a la que estar en casa tranquilo, después de un día ajetreado le hace feliz… La concepción de felicidad depende de cada persona. 

A Will Smith en “En busca de la felicidad”, le hacía feliz entrar en una empresa y trabajar siendo explotado probablemente, por unos jefes autoritarios, pero consiguiendo así suficiente dinero para mantener a su hijo en unas condiciones estables. Pero para su hijo, igual que para la mayoría de niños, la felicidad es jugar. A las parejas de adolescentes les hace feliz estar con su pareja, y les da igual el resto de mundo (lo cual es bastante poco racional, pero cada uno con sus trastornos de conducta, no voy a juzgar a nadie).

Ahora bien, ¿la felicidad tiene algún tipo de sentido evolutivo que nos haga pensar que ha sido concebida para mantenernos con vida? Obviamente la infelicidad no parece la mejor manera para vivir lo suficiente para reproducirse. Aun así, pensar que Bambí no se consiguió reproducir porque vivía en un estado permanente de depresión ante el trauma de ver a su madre morir asesinada delante de él, tampoco parece muy de sentido común.

Con esta última referencia grandilocuente (me referiero a Bambi), quiero decir que, la felicidad, pese a ser importante para nosotros, no la incluye como uno de los instintos básicos de los seres vivos, como son el reproductivo, o el de supervivencia. Esto está claro a no ser que sufras alguna patología psíquica que te induzca, por ejemplo, a tener tendencias suicidas, o a la promiscuidad sin control.

"O así sería si no fuese porque la sociedad en la que vivimos nos vende un modelo de felicidad irrealizable que nos obliga a ser infelices por siempre dado que todo acaba siendo artificial y de eso no nos damos cuenta hasta que comprendemos el verdadero valor de las cosas que nos rodea, y entendemos qué sería del mundo si nosotros no estuviésemos en él".

¿Y vosotros qué opináis? ¿Qué es la felicidad para vosotros? Comentad lo que os hace felices, si queréis, que os leeré con mucho gusto.

La semana que viene resulta que el jueves coincide con el día mundial del Sida, y mi cumpleaños (no sé por qué siempre acaban coincidiendo estas dos fechas), así que miraré de hacer algún blog especial de esos que marcan un antes y un después en la historia de la humanidad, como cuando Amstrong pisó la luna, Einstein publicó la teoría de la relatividad, o John Cobra se agitó el paquete en televisión.

jueves, 17 de noviembre de 2016

Anorexia, TLP y tocar fondo


Empezaré diciendo que en esta entrada no daré la chapa, sino que procuraré que sea entretenida para que quien la lea, aprenda y entienda el mensaje de todo.

La semana pasada estuve en un congreso de trastornos de la conducta alimentaria y obesidad, porque básicamente (y sin modestia alguna) me seleccionaron un resumen de una investigación que hice sobre blogs de Ana y Mia (Anorexia y Bulimia) y tuve que preparar un poster y presentarlo. La investigación tampoco era nada del otro mundo, no me lo explico.

El congreso era internacional y vino gente experta de todo el mundo a dar conferencias, así que entre el miércoles y el viernes, estuve vagando por Barcelona escuchando señores mayores hablando de sus cosas como quien echa un café en una terraza, pero con público. Había quien sí decía cosas interesantes, y luego había alguien que como yo, no sabía muy bien qué hacía ahí.

De todos modos, en un debate al que asistí sobre la comorbilidad (existencia de más de una patología) entre anorexia y el trastorno límite de personalidad (TLP), escuché algo que me recordó mucho a una película. Ya os he dicho que no soy demasiado entendido en el tema (de hecho no soy demasiado entendido en ningún tema) pero acostumbro a asociar las cosas a películas o series, y eso quieras o no, siempre hace que parezcas más listo de lo que en realidad eres.

Un doctor de Ciudad Real, dijo “a veces hace falta tocar fondo para que se den cuenta de lo que es realmente importante para ellas, y es entonces cuando pueden empezar la recuperación. Me pareció brillante, pese a que ya había oído algo similar en la película “El Club de la Lucha”.

Después de oír esa frase me di cuenta, y es que tocar fondo ayuda siempre. Somos seres humanos, seamos como seamos, tengamos la patología que tengamos, tocando fondo es cuando sentimos el instinto de supervivencia y además es cuando nos damos cuenta de quienes somos, y a qué damos valor realmente.

A esto otro doctor contestó que no, que si dejabas que tocasen fondo, entonces sí que no valorabas a tus pacientes, que dar tanta libertad a alguien con tendencias suicidas era una locura.

Aún no me he formado una opinión clara sobre el tema de la autonomía del paciente con tendencias suicidas. Seguramente necesitaré informarme más sobre el tema para poder opinar. Lo que sí es cierto es que, al mismo tiempo que tocar fondo ayuda a la recuperación, pero ¿cómo de fondo hay que estar dispuesto a dejar ir? ¿Existe libertad también en ese aspecto?

POR CIERTO, LA SEMANA QUE VIENE RESPONDERÉ A PREGUNTAS, SUGERENCIAS, OPINIONES Y COMENTARIOS VARIOS QUE ME HAGÁIS LLEGAR A TRAVÉS DE https://curiouscat.me/OmarHabbab 
YA SABÉIS, TOTALMENTE ANÓNIMO.

jueves, 10 de noviembre de 2016

El niño, Lucifer y barracas de Sant Narcís


Volviendo de barracas por la noche, en una de esas madrugadas cubiertas por una brumosa niebla, vi a lo lejos una imagen de alguien aproximándose hacia mí. En esas que empiezo a vislumbrar la altura de la persona y a escasos metros me doy cuenta que es un niño de apenas diez años. Me acerqué a él y le pregunté el motivo de encontrarse deambulando a esas horas de la madrugada en ese lugar, y dispuesto a llamar a la policía con mi teléfono móvil, el crío me cogió de la mano que tenía libre y me susurra “a ver, subnormal, que soy Lucifer y he venido a ofrecerte un pacto, macho, que hay que explicarlo todo”. Entonces recordé una frase de mi abuela “por la noche, en la calle, solo te vas a encontrar yonquis y putas” y la verdad es que ese niño mucha cara de yonqui no tenía.

Segundos después, tras un extraño movimiento de cielo y tierra digno de película de ciencia ficción, fuimos transferidos a un lugar totalmente distinto. Lava por las paredes, un calor asfixiante y un suelo rojizo era el atrezo de ese misterioso sitio. Pero algo me llamaba más la atención, ese maldito niño de diez años había tenido los santos cojones de llamarme “subnormal”. Al soltarme la mano se llevó una colleja entre oreja y oreja, a lo que respondió “pero vamos a ver, ¿eres tonto? ¿Quieres morir aquí mismo?”. Entonces lo comprendí todo. Ese niño había nacido en una familia desestructurada y tenía algún que otro trauma infantil, era mi deber reconducir esa actitud hacia algo más positivo para el pobre infante.

No obstante, el niño dejó de ser un infante en un golpe de magia para convertirse en la clásica imagen de diablo con cuernos y cola, de piel roja y musculatura desmesurada. Ahí ya entendí que muy normal no era la situación. “Uy, pues sí que es Lucifer, sí” me dije a mi mismo.

Ese extraño ser empezó a vociferar de forma escandalosa “así que tú eres Omar, vaya, vaya”. Yo sorprendido de que el diablo en persona me conociese, le pregunté sobre aquello a lo que me respondió “bueno, para no conocerte... Somos grandes fans de tu blog políticamente correcto y lo leemos cada semana, en el inframundo tienes mucho éxito”. “Lástima que el AdSense no cuantifique las visitas infernales” pensé.

De todos modos te he traído por otro motivo, quiero ofrecerte un trato” me dijo el diablo en persona mientras sacaba un puro de su caja y se lo fumaba lentamente, haciendo anillos con su diabólica boca. “Quiero tu alma a cambio de un deseo, el que quieras”.

Un pacto con el diablo, magnífico. “Pero soy demasiado ambicioso para conformarme con un solo deseo” le dije, “por un alma tan codiciada como la mía, pido 4 deseos”. Ahí estaba yo, con mis 23 años, regateando con el mismísimo señor de las moscas. “Ni de coña” me contestó, “no sabes con quien estás hablando, te podría pegar un leñazo ahora mismo y quedarme con tu alma a las malas”.

Pero a ver, listo, que eres muy listo, si hubieses podido hacerlo ya lo hubieses hecho” contesté, “última oferta, tres deseos o me vuelvo a mi mundo y rajo de ti en mi blog”.

Después de decir eso, el diablo hizo un gesto con la cara que arrugó su rojiza piel hasta el punto de supurar sudor de sus pérfidos poros. “Trato hecho, tú sí que sabes cómo tratar con tus fans” me dijo, “y ahora dime, ¿qué tres deseos quieres?”.

Ahí tuve que pensar mucho. La paz mundial siempre la había tenido en la cabeza, así como la inmortalidad y el conocimiento infinito. Claro que la paz mundial no es problema mío sino de los gobiernos, y si no se quieren poner de acuerdo, no iba yo a gastar un deseo mío para que ellos se llevasen la fama y los Nobel de la paz. Sobre la inmortalidad, ver morir a tus amigos y familiares mientras tu gozas de buena salud toda la eternidad, pues no es muy bonito (en realidad estaría genial, pero siendo el diablo tan maléfico como lo pintan, igual me hubiese convertido en estatua o reducido a partículas elementares eternas). Por último, sobre el conocimiento infinito, la verdad es que suena tentador, pero, a fin de cuentas, es cuando se es ignorante que se vive más feliz.

¿Sabes qué diablo? Me quedo con mi alma, y métete esos deseos por donde te quepan” le increpé, “y que sepas que eso de secuestrarme está muy feo, yo había dicho que estaría en casa a las 3 de la madrugada y ahora mismo no sé dónde estoy”.

Piénsatelo bien Omar” insistió de forma desesperada, “te estoy ofreciendo más de lo que tendrá nunca nadie jamás en toda la existencia viva del universo”.

¡Que te dejes de historias y me lleves a Girona ya, macho, que luego la bronca de mi madre por llegar tarde me la como yo” le exclamé ciertamente exaltado, “¡un segundo más y serás carne de cañón de mi blog!”.

Con los ojos lagrimosos, Lucifer (Luci para los amigos) chasqueó los dedos.

Dos parpadeos después, estaba delante de donde había aparcado el coche, y ya podía volver a casa. Miré el reloj y eran pasadas las cinco de la madrugada, así que cogí el coche y, conduciendo con toda la precaución posible, procuré llegar a casa tan pronto como pude.


Bueno, mamá, esa es la historia. Sé que parece una excusa muy mala para llegar tarde a casa, pero es la verdad. Y ahora si me permites, me voy a dormir que esto de viajar al inframundo cansa mucho. 

jueves, 3 de noviembre de 2016

Narcos go, o cómo fusionar Pablo Escobar y Pikachu

Permitidme incluir una risa tras el título (HAHAHAHAHAHA).

Una vez dicho esto, os lo explico. El sábado pasado estuve grabando con un grupo de amigos un corto en un solo día, con razón del concurso de cortometrajes exprés del festival de cine fantástico y de terror de Girona llamado Acocollona’t.

La cosa es que, ellos te dan una frase y una ubicación en las que has de grabar, y esto lo hacen para asegurarse que lo haces en un día. El caso es que, si tienes ideas previas y las sabes coordinar bien, pues genial. Pero si las ideas son muy dispares…

Nosotros fusionamos dos cosas muy… diferentes.

La serie Narcos trata de cómo unos narcotraficantes de cocaína manejan su negocio pese a los baches que les pone la policía, disfrutando de una vida de ensueño y llena de lujos, tras los cuales se ocultan asesinatos varios.

El Pokémon Go es un videojuego de Nintendo para Android y IOS, que, si bien gozó de fama durante un tiempo, ahora se ha deshinchado un poco (supongo que después de que me baneasen la gente ha visto que no valía la pena jugar, a veces esto de crear tendencia se me va de las manos).

¿Y cómo se juntan los conceptos “Narcos” y “Pokémon Go”?

Para ver el resultado final, tendréis que venir a Girona el día 6 de noviembre a las 19h al Centro cultural “La Mercè”. 

La cosa es que no creo que ganemos ningún premio (yo siempre tan optimista), pero unas cuantas risas si os vais a echar.